Todos estamos convidados a participar:
• Aunque no tengamos un trabajo remunerado.
• Si estamos buscando trabajo remunerado o no.
• Si nos encontramos pensionadas o pensionados.
• Si trabajamos como independientes.
• Estamos solas o solos en la misión dentro de una empresa.
• Si sentimos que es difícil, nos da vergüenza, miedo, amenaza nuestra estabilidad en el trabajo.
• Si laboramos en una empresa o institución pequeña, mediana o grande.
• Si participamos en un grupo cristiano en la empresa o institución.

Lo principal es discernir…: ¿Cómo muestro el Rostro de Cristo en mi lugar de trabajo?

Está claro que lo puedo hacer:
• Sola, solo. • Con otras personas.

Cómo lo hago y qué hago:
Dependerá de diversas circunstancias, del llamado que reciba de Dios, de tu discernimiento, de tu disponibilidad, del acompañamiento que tengas.
Tu experiencia, de mostrar el Rostro de Cristo, en el lugar de trabajo, es única, valiosa, útil y fecunda.
Es conocida por el Padre, va de la mano de Jesús, está inspirada por el Espíritu.
Su sencilla puesta en común, puede ayudar a tus hermanas y hermanos en la misión de construir el Reino de Dios en el medio en que trabajas.

 

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