PALABRAS

La idea de recopilar estas Palabras fue surgiendo inexplicablemente, y su realización, también.
Había un deseo personal de tener más presente tantas enseñanzas que van siendo guardadas en libros, cuadernos, papeles. Alguna vez llamaron tanto la atención que quedaron anotadas. Cada una dejó una huella, pero para que su efecto sanador retornare pareció bueno recuperarlas.

A.M.D.G.

Hernán Opazo Delpiano


ÍNDICE POR TEMA
(Seleccione el tema preferido haciendo click encima de él)


ABANDONO
ACEPTACIÓN
ACOGIDA
ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL
ACOMPAÑAR
ACTIVISMO
ADULACIÓN
AGRADECIMIENTO
ALABANZA
ALEGRÍA
AMISTAD
AMOR
AMOR A DIOS
AMOR A SÍ MISMO
AMOR DE DIOS
ANCIANIDAD
ANGUSTIA
ARREPENTIMIENTO
ATROPELLO
AUTENTICIDAD
AUTOCOMPLACENCIA
AYUDA
BAUTISMO
BELLEZA
BENDICIÓN
CARIDAD
CARNE
CASTIDAD
CASTIGO
CERCANÍA
CIELO
CLAMOR
COBARDÍA
COMPARACIONES
COMPARTIR
COMPASIÓN
COMPASIÓN
COMUNIDAD
CONFIANZA
CONOCIMIENTO DE DIOS
CONOCIMIENTO PERSONAL
CONSEJERÍA PASTORAL
CONSIGNA
CONSOLACIÓN
CONSUELO
CONVERSIÓN
CORAZÓN
CREACIÓN
CRISTIANISMO
CRUZ
CVX
CVX CARISMA
CVX ESTILO DE VIDA
CVX MISIÓN
DEBILIDAD
DEMOCRACIA
DESAPEGO
DESOLACIÓN
DESORDEN
DIFICULTADES
DIOS PADRE
DISCERNIMIENTO
DISCERNIMIENTO COMUNITARIO
DISCERNIMIENTO IGNACIANO
DISCIPLINA ESPIRITUAL
DISCRIMINACIÓN
DOLOR
DONES
DULZURA
DUREZA
EGOCENTRISMO
EGOISMO
EJERCICIOS ESPIRITUALES
ESCLAVITUD
ESCUCHAR
ESCUCHAR A DIOS
ESPERANZA
ESPÍRITU SANTO
ESPIRITUALIDAD
ESPIRITUALIDAD IGNACIANA
ESTILO DE VIDA
EXAMEN DE CONCIENCIA (ENCUENTRO CON JESÚS)
EXPERIENCIA
EXPERIENCIA DE DIOS
FALTA DE TIEMPO
FALTA DE TIEMPO PARA DIOS
FE
FECUNDIDAD
FELICIDAD
FIDELIDAD
FORTALEZA
FRACASO
FUGACIDAD
GENEROSIDAD
GLORIA DE DIOS
GOZO
GRACIA
GRATITUD
GRATUIDAD
HIJA, HIJO
HIJOS DE DIOS
HUMILDAD
HUMILLACIÓN
IDEALISMO
IGLESIA
IGUALDAD
INDIFERENCIA
INJUSTICIA
INOCENCIA
INQUIETUD
INTIMIDAD CON DIOS
JESÚS
JUSTICIA
JUZGAR
LAICOS
LEALTAD
LECTURA
LEJANÍA DE DIOS
LEJANÍA DE DIOS
LIBERACIÓN
LIBERTAD
LITURGIA
MAGIS
MARÍA
MATRIMONIO
MIEDO
MISA
MISERICORDIA
MISERICORDIA DE DIOS
MISIÓN
MISIÓN DE JESÚS
MORADA DE DIOS
MUERTE
OBEDIENCIA
ODIO
OPORTUNISMO
ORACIÓN
PACIENCIA
PADRE Y MADRE
PALABRA
PALABRA DE DIOS
PAZ
PECADO
PEQUEÑEZ
PERDÓN
PERFECCIÓN
PERSEVERANCIA
PETICIÓN
PLENITUD
POBREZA
POESÍA
PREPOTENCIA
PRÓJIMO
PRUDENCIA
RACISMO
RAZÓN
REDENCIÓN
REINO DE DIOS
REMORDIMIENTO
RENCOR
RESIGNACIÓN
RESPETO
RESPETO A DIOS
RESPETO A LA VIDA
ROSTRO DE DIOS
SABIDURÍA
SAN IGNACIO DE LOYOLA
SANTIDAD
SANTÍSIMA TRINIDAD
SEGUIMIENTO DE DIOS
SENCILLEZ
SENTIDO DE LA EXISTENCIA
SERVICIO
SILENCIO
SILENCIO DE DIOS
SOBERBIA
SOLEDAD
SOLIDARIDAD
TEMPLANZA
TENTACIÓN
TESTIMONIO
TORPEZA
TRABAJO
TRANSPARENCIA
VANIDAD
VENGANZA
VERDAD
VIOLENCIA
VOLUNTAD
VOLUNTAD DE DIOS

 


DIOS PADRE

“Nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.
(Mt 11, 27).

“Para Dios, nada será imposible”.
(Lc 1, 37).

“El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre”.
(Jn 14, 9).

“Yo soy el alfa y la omega, dice el Señor Dios, el que es, el que era y el que ha de venir, el Señor del Universo”.
(Ap 1, 8).

“Hay un Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos”.
(Ef 4, 6).

“Dios es un fuego que consume”.
(Heb 12, 29).

"Para nosotros hay un solo Dios: el Padre. De Él vienen todas las cosas y para Él existimos nosotros. Y hay un solo Señor, Jesucristo, por quien existen todas las cosas y también nosotros".
(1 Cor, 8, 6).

“Es cierta esta afirmación: si somos infieles, Él permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo”.
(2 Tim, 2, 13).

“Dios es Amor”.
(1 Jn 4, 8 y 16).

“Dios dijo a Moisés. <<Yo soy el que soy>>.
(Ex 3, 14).

“De igual modo, que se esconde, dejará que lo encontremos.
Llegará como la lluvia, como el aguacero que riega la tierra”.
(Os 6, 3).

“Pues bien, Yahvé, Tú eres nuestro Padre; nosotros la arcilla, y Tú el alfarero: todos nosotros somos hechura de tus manos”.
(Is 64, 7).

“Tú, Yahvé, eres nuestro Padre, tu nombre es <<Él que nos rescata desde siempre>>.
(Is 63, 16).

“Yo soy el que es. Tú eres la que no es”.
(Dios dijo a Santa Catalina de Siena).

“El Señor es misericordioso; mi alma lo sabe, pero no es posible describirlo con palabras. Es infinitamente dulce y humilde, y si el alma le ve, se transforma en Él, se hace todo amor para con el prójimo, se hace humilde y dulce también ella”.
(Silvano).

“Hallar a Dios en todas las cosas”.
(San Ignacio de Loyola).

"Aunque no se dijera absolutamente nada más en las páginas de las Sagradas Escrituras y solamente oyéramos de boca del Espíritu Santo que Dios es amor, nos bastaría".
(San Agustín "Comentarios a la Epístola de San Juan", 7).

“¡Dios mío, si te conocieran los hombres!”.
(Santa Teresa de Lisieux, “Historia de un Alma”).

“Dios es lento”.
(P. Juan Ochagavía S.J., Ejercicios Espirituales de Ocho Días en Calera de Tango, 10 – 18 de junio de 2002, 13 de junio de 2002).

"Dios mismo es el más profundo fondo de nuestro ser".
(P. Piet van Breemen S.J. "El Acompañamiento Espiritual Hoy", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 109).

“Dios es Padre: he ahí la Buena Noticia que vino Jesús a traernos; y el creer en ella no sólo con la mente, sino también con el corazón, lo cambió todo”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Él Nos Amó Primero”).

“El Calvario significa que el corazón del Padre quedó despedazado”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Él Nos Amó Primero”).

“El amor de Dios en Jesús, tiene por así decirlo, dos manos: la primera es la del perdón, gracias a la cual jamás nos abandona, ni siquiera a pesar de toda nuestra culpabilidad; la otra mano es la de la resurrección, la cual nos revela que Dios nos sostiene incluso más allá de la muerte”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Él Nos Amó Primero”).

“Justicia y santidad son cualidades tan esenciales de Dios que se les considera nombres suyos”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

“Dios es amor, precisamente ese amor incondicional por el que nuestros corazones suspiran”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

“Nosotros sentimos amor, pero Dios es amor”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Como Pan que se Parte”).

“He ahí la razón principal por la que no encontramos a Dios: porque no lo deseamos con la suficiente ansia. Nuestras vidas están atestadas de muchísimas otras cosas y podemos arreglárnoslas perfectamente sin Dios, que ciertamente no nos resulta tan esencial como el aire que respiramos”.
(P. Anthony de Mello S.J., “Contacto con Dios”. Disposición para iniciar los Ejercicios).

“Decimos que Dios está primero, pero vivimos en un mundo al revés, donde Dios, de hecho, es el último”.
(P. José Correa S.J. “Ejercicios en la Vida Corriente o Según la Anotación 19”).

“En la Biblia Dios se nos manifiesta como Creador, Señor y Padre”.
(Cardenal Carlo María Martini S.J., “Poner Orden en la Propia Vida”).

“El Amor no es Amado”.
(P. Segundo Galilea, “La Luz del Corazón”).

“Dios es inocente, Dios es la inocencia”.
(P. Roger de Taizé, Carta 1999).

“Propio de lo divino es no estar encerrado en lo mayor y, sin embargo, estar contenido en lo menor”.
(Jesuita desconocido del siglo XVII).

“Aquel que me busca mientras yo me escondo”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “El Regreso del Hijo Pródigo” - Meditaciones Ante un Cuadro de Rembrandt -).

“El misterio insondable de Dios es que Él es el Amor que quiere ser amado”.
(P. Henri J. M. Nouwen).

“A Dios lo encontramos y lo conocemos en la debilidad”.
(P. José María Castillo S.J. “Jesús Persona y Proyecto”).

“Dios es siempre más grande que cualquier expectativa humana”.
(P. Tony Mifsud S.J. Retiro de Semana Santa, Sábado Santo, 10 de abril de 2004).

“El Dios del que habla Jesús es un Dios que siempre permite volver a comenzar”.
(P. Anselm Grün. “La Penitencia. Celebración de La Reconciliación”).

“El señorío de Dios abraza todo el hombre y la vida. No existe lo sagrado como lugar separado y exclusivo de lo divino, y no existe lo profano como lugar en que Dios está ausente y del que se desinteresa...”.
(B. Maggionni, “Biblia e Laicitá”).

“Dejar que Dios sea Dios”.
(Martín Lutero).

“Amor y verdad son las dos caras de Dios. La verdad es el fin; el amor, el camino".
(Mohandas Karamchand Gandhi).

"(Dios): Está en medio de nuestra vida, más allá".
(Dietrich Bonhoeffer).

“El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir”.
(Albert Einstein).

“Dios es sobre todo amor. Don permanente, don absoluto. Miremos lo que ha hecho: ha creado un ser, un hombre, hecho de nada solidificada, del vacío convertido en nieve. Como ese ser no tiene ninguna conciencia, se da entonces a él y lo transforma en <<alguien>>”.
(André Frossard).

“El Dios verdadero que Jesús anuncia es,..., el Padre de la parábola del hijo pródigo”.
(Jacques Duquesne, “Jesús”).

"¡Tú, a quien yo no conozco, pero a quien pertenezco!
¡Tú, a quien yo no entiendo, mas a quien consagré mi vida,
Tú!".
(Dag Harnmarskjóld, "Pensamientos").

"El Dios verdaderamente absoluto tiene que trascendernos y abrazarnos al mismo tiempo".
(K. Nishida).

“Yo soy el que da por puro amor”.
(Dios a Hernán Opazo Delpiano. Ejercicios Espirituales de Ocho Días, Malloco, Semana Santa, abril 1998).

“God is Spirit, and those who worship him must worship in spirit and truth”.
(The Spirit is the spirit given by God that reveals truth and enables one to worship God appropriately).

“Dios es Aquel sin el cual nada existe”.
(Harold S. Kushner).

“El Dios en quien yo creo no nos manda el problema, sino la fuerza para sobrellevarlo”.
(Harold S. Kushner).

“Dios es aquel que está con nosotros cuando sentimos la tentación de creer que el mundo nos ha abandonado”.
(Harold S. Kushner, “El Señor Es Mi Pastor).

“Él es aquel que está con nosotros cuando nos sentimos solos en oscuras quebradas”.
(Harold S. Kushner, “El Señor Es Mi Pastor).

“Dios es aquel que está con nosotros cuando sentimos la tentación de creer que el mundo nos ha abandonado”.
(Harold S. Kushner, “El Señor Es Mi Pastor).

“Él es aquel que está con nosotros cuando nos sentimos solos en oscuras quebradas”.
(Harold S. Kushner, “El Señor Es Mi Pastor).

“Todo lo que divide no es de Dios.
Todo lo que une es de Dios”.

“Dios nos habla desde la vida si lo sabemos escuchar”.

“Nube de lo Desconocido”.

“The cloud of Unknown”.

“Empeñémonos en conocer a Yahvé”.


JESÚS

"¿No es el hijo del carpintero? ¿No se llama María su madre?".
(Mt 13, 55).

"Luego comenzaron a escupirle la cara y a darle bofetadas".
(Mt 26, 67).

"Tú eres mi Hijo, el Amado; tú eres mi Elegido".
(Lc 3, 22).

“This man welcomes sinners and eats with them”.
(Lk 15, 2).

“Éste acoge a los pecadores y come con ellos”.
(Lc 15, 3).

“En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios”.
(Jn 1, 1).

“Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros”.
(Jn 1, 14).

“Ese es el Cordero de Dios”.
(Jn 1, 36).

"Jesús les dijo: Yo soy el Pan de Vida. El que viene a Mí nunca tendrá hambre, el que cree en Mí nunca tendrá sed".
(Jn 6, 35).

“Yo soy el pan que ha bajado del cielo”.
(Jn 6, 41).

“Yo soy el pan vivo bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. El pan que Yo daré es mi carne, y la daré para vida del mundo”.
(Jn 6, 51).

"Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá luz y vida".
(Jn 8, 12).

“Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy”.
(Jn 8, 27).

“Yo soy la puerta de las ovejas”.
(Jn 10, 7).

"Yo soy la puerta: el que entra por Mí está a salvo".
(Jn 10, 9).

"Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas".
(Jn 10, 11).

“Yo soy el Buen Pastor; y conozco a mis ovejas y las mías me conocen a Mí”.
(Jn 10, 14).

“Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; Yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo”.
(Jn 10,17 - 18).

“Yo y el Padre somos uno, (...). El Padre está en Mí y Yo en el Padre”.
(Jn 10, 30. 38).

"Yo soy la resurrección. El que cree en Mí, aunque muera, vivirá".
(Jn 11, 25).

“El que me ve a Mí, ve a Aquel que me ha enviado”.
(Jn 12, 45).

"Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida".
(Jn 14, 6).

“Ego sum Via Veritas Vita”.
(Jn 14, 6).

“El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre”.
(Jn 14, 9).

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre el viñador”.
(Jn 15, 1).

“Yo soy la vid y vosotros los sarmientos. El que permanece en Mí y Yo en él, ése da mucho fruto”.
(Jn 15, 5).

"Fui hallado por quienes no me buscaban; me manifesté a quienes no preguntaban por Mí".
(Rom, 10, 20).

"Él es la imagen del Dios
que no se puede ver,
el primogénito
de toda la creación,
ya que en Él fueran hechas
todas las cosas;
las del cielo y las de la tierra;
lo visible y también lo invisible...".
(Col 1, 15 - 16).

“En Él reside corporalmente toda la plenitud de la Divinidad”.
(Col 2, 9).

“(Jesús) es reflejo de la gloria (de Dios) impronta de su ser”.
(Heb 1, 3).

“Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos: Él es nuestra salvación, nuestra vida para siempre”.
(1 Tim 1, 8-13).

“Aunque nosotros no somos fieles, Él permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo”.
(2 Tm 2, 13).

"Él, siendo de condición divina,
no reivindicó en los hechos,
la igualdad con Dios,
sino que se despojó,
tomando la condición
de servidor,
y llegó a ser semejante
a los hombres.
Más aún, al verlo, se comprobó
que era hombre.
Se humilló y se hizo obediente
hasta la muerte,
y muerte en una cruz.
Por eso Dios lo engrandeció
y le concedió el Nombre
que está sobre todo nombre,
para que, ante el Nombre
de Jesús, todos se arrodillen
en los cielos, en la tierra
y entre los muertos.
Y toda lengua proclame
que Cristo Jesús es el Señor,
para Gloria de Dios Padre".
(Flp 2, 5 - 11).

"Yo soy el Lucero radiante del alba".
(Ap. 22, 16).

"Nacido de María Virgen, se hizo verdaderamente uno de nosotros, semejante en todo a nosotros menos en el pecado".
(Gaudium et Spes, 22).

“Dios se hizo hombre para que el hombre se hiciera Dios”.
(San Atanasio).

“Para que nosotros pudiéramos hacernos portadores de su Espíritu, el Verbo se hizo portador de nuestra carne”.
(San Atanasio).

“Jesús es el comienzo, es el medio y es el fin de todo y en primer lugar de nuestra existencia humana”.
(San Máximo, El Confesor).

“Jesús se presenta a nosotros como la Verdad para ser transmitida, la Vida para ser vivida, la Luz para ser iluminada, el Amor para ser amado, el Gozo para ser dado y la Paz para ser repartida”.
(Madre Teresa de Calcuta).

“El Padre lo era todo para Él”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“Toda su vida fue un descenso: descendió al encarnarse; descendió al hacerse pobre y débil; descendió al verse rechazado, perseguido y hasta ejecutado; descendió al ponerse siempre en el último lugar”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“A veces nos encontramos con personas que no parecen cansarse nunca, que rebosan energía y jamás dan muestra alguna de cansancio. Jesús no era así”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“El compendio de la Buena Noticia no consiste ante todo en que Jesús es Dios, sino, sobretodo, en que Dios es tal como aparece en Jesús”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Él Nos Amó Primero”).

“El éxito no es una característica de Jesús”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

“La teología pagana dice: <<Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz>>. El Evangelio dice: <<Porque soy el Hijo de Dios me quedo en la cruz>>”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Como Pan que se Parte”).

“La actitud profunda de su ser era la de querer y cumplir lo que su Padre esperaba de Él”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“Cristo es nuestro verdadero yo”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “El Camino del Corazón”).

"Él es las Bienaventuranzas".
(P. Alvaro González, "El Arte de Acompañar", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

“Nace Dios, la potencia humana está estupefacta, el Señor de los cielos se desnuda, el fuego se aplaca, el fulgor se vuela, el Infinito se pone fronteras”.
(F. Karpinski, “De un Canto Navideño”).

“Jesús era alegre... Ahora bien..., no hay imágenes de Jesús sonriendo o riendo”.
(Jacques Duquesne, prefacio al libro “Jesús, Tal Cual Le Conozco” de la Hermana Emmanuelle).

“Me parece evidente que el pecado del mundo, y no sólo el de X o Y, el de Pilatos o el de los sumos sacerdotes de Jerusalén, es el responsable de la muerte de Jesús. En un mundo que ignorara el mal o el pecado, no le habrían crucificado. No, me incomoda la idea, demasiado difundida, de que era preciso que muriera para que su Padre nos perdonara. ¿Cómo es posible que Dios, amor infinito, necesitara el sacrificio de su propio Hijo para reparar, perdonar mis faltas? ¿Acaso Dios estaría comprometido en el asesinato de su Hijo? ¿Él, que perdona setenta veces siete, en otras palabras siempre, habría querido, por la muerte de su propio Hijo, es decir de sí mismo, saciar no sé qué necesidad de reparación? Es comprensible que los primeros discípulos de Jesús interpretaran su muerte de ese modo: estaban acostumbrados a considerar a Dios como Alguien a quien se debe ofrecer sacrificios. Y el mismo Jesús, aunque vino a abolir los sacrificios, empleó un poco ese razonamiento, ese lenguaje. Porque era pedagogo: utilizó imágenes - el cordero pascual, por ejemplo - que podían comprender los hombres de su tiempo. Pero no murió por complacer a su Padre, para equilibrar nuestras faltas en la balanza divina. Lo que no quiere decir que no haya muerto por nosotros. Sí, murió por nosotros: porque se hizo uno de nosotros (sin dejar de ser Otro, por cierto) y aceptó, para revelarnos que era Dios, morir como nosotros e incluso sufrir mucho más que la mayoría de nosotros, pues le martirizaron”.
(Jacques Duquesne, prefacio al libro “Jesús, Tal Cual Le Conozco” de la Hermana Emmanuelle).

“No es raro que Jesús de Nazaret
sea Dios
raro sería Dios
si no fuera Jesús de Nazaret”.
(P. José Miguel Ibáñez Langlois).

“Algunos textos de devoción parecen sugerir que la fe cristiana representa en la Cruz a un Dios cuya justicia inexorable exigió un sacrificio humano, el sacrificio de su propio Hijo. Esta imagen es tan común como falsa”.
(J. Ratzinger, “Foi Chrétienne Hier et Aujourd’hui”).

“Jesús es el <<hombre para los demás>> en la medida en que lo exige su misión”.
(P. Fernando Manresa S.J. “Espíritu y Vida”. Cuadernos de Espiritualidad Nº 110)

"Lo que constituye a Jesús en el Señor del Universo y de nuestras vidas es su resurrección".
(P. Juan de Castro "Estando la Casa Sosegada").

"Nada quiere que no quiera su Padre. Nada habla que no haya escuchado de su Padre. No se preocupa de su propia gloria, puesto que ya su Padre se preocupa de ella. Tiene un alimento, en fin, que los demás no conocen: hacer siempre la voluntad de su Padre".
(P. Juan de Castro "Estando la Casa Sosegada").

“Donde quiera que estemos, el Resucitado nos busca infatigablemente y siempre viene a nosotros. ¿Le escuchamos cuando llama a nuestra puerta y nos dice: ¡ven y sígueme!”.
(P. Roger de Taizé, Carta 1995).

“Jesús es eso: alguien que ama, que permanece, y que quiere que se permanezca con Él”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“Su mayor alegría es estar con alguien que encuentra su alegría en Él”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“Jesús es la revelación del rostro más seductor de Dios, el de su misericordia”
(P. Jean Lafrance, “El Poder de La Oración”).

“La Resurrección es una ruptura con la muerte. Inaugura una vida donde la muerte no tiene poder”.
(P. Tony Mifsud S.J. Retiro de Semana Santa, Sábado Santo, 10 de abril de 2004).

"Cristo es como un diamante con mil facetas. El es la unión en plenitud de todo lo divino y todo lo humano, de manera que las exploraciones de lo divino en todas las religiones y las exploraciones de lo humano en todos los humanismos, - incluidos los humanismos que pretenden ser ateos - pueden revelarnos algo del misterio de Cristo".
(Clement Olivier, "Taizé un Sentido a la Vida").

"Los cristianos sólo conocemos a Dios tal como Éste se nos ha revelado en Jesús".
(W. Pannenberg).

“Jesús es esencialmente el que da”.
(Madeleine Delbrêl, “La Alegría de Creer”).

“Al revestirse de nuestra humanidad, la palabra de Dios ha asumido todas sus debilidades”.
(Biblia de Jerusalén, Comentario a Jn 1, 14).

“Jesús nació como laico, vivió como laico y murió como laico”.
(José María Castillo S.J. “Jesús Persona y Proyecto”).

“Dios se hizo presente en el mundo como sarx. En aquel tiempo, hablar de la carne (sarx) era lo mismo que hablar de lo más débil de la condición humana”.
(José María Castillo S.J. “Jesús Persona y Proyecto”).

“Dios es Jesús”.
(José María Castillo S.J. “Jesús Persona y Proyecto”).

“El asunto de Dios y de Jesús no se resuelve aplicándole a Jesús los atributos infinitos del Dios que hemos construido los hombres, a fuerza de pensar, sino que se resuelve aplicándole a Dios lo que nos enseñó Jesús con su vida, sus costumbres y su manera de comportarse con todo el mundo, tal como lo cuentan los Evangelios”.
(José María Castillo S.J. “Jesús Persona y Proyecto”).

“La seguridad que Jesús experimentaba en su misión con el Padre le hizo extremadamente abierto y le permitió relacionarse con los demás de manera abierta, acogedora y amorosa”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“Jesús es Dios - para nosotros - , Dios - con nosotros - , Dios - dentro de nosotros“.
(P. Jorge Flores, Retiro Copatrab, 20 de abril de 2002).

“Cristo ha ocupado de tal manera el último lugar que nadie ha podido arrebatárselo nunca”.
(Abate Huvelin).

"No olvides que Jesús es Dios".
(Hernán Opazo Delpiano).

"Iesus Homo Salvator".

“Jesús (en hebreo Yehosu’a) quiere decir Yahveh salva”.

“Si muero en la cruz como un gusano, de modo que ya no soy ni siquiera un ser humano, entonces descubriréis en Mí al Dios cuyo nombre no se debe pronunciar”.


ESPÍRITU SANTO

"El viento sopla donde quiere y tú oyes su silbido;
pero no sabes de dónde viene ni a dónde va.
Así le sucede al que ha nacido del Espíritu".
(Jn 3, 8).

“Este es el Espíritu de Verdad, que el mundo no puede recibir porque no lo ve ni le conoce. Pero ustedes saben que Él permanece con ustedes, y estará en ustedes”.
(Jn 14, 17).

"Pero cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, el cual nació de mujer y fue sometido a la Ley, con el fin de rescatar a los que estaban sometidos a la Ley; para que así llegáramos a ser hijos adoptivos de Dios. Ustedes ahora son hijos; por esta razón Dios mandó a nuestros corazones el Espíritu de su propio Hijo que clama al Padre: ¡Abbá!, o sea: ¡Papito! Así, pues, ya no eres esclavo, sino hijo, y tuya es la herencia por gracia de Dios”.
(Gál 4, 4-7).

"...el fruto del Espíritu es caridad, alegría y paz, paciencia, comprensión de los demás, bondad y fidelidad, mansedumbre y dominio de sí mismo".
(Gál 5, 22-23).

“El Espíritu Santo no está ausente de ninguna persona”.
(San Máximo, El Confesor).

“Cristo promete el don del Espíritu a aquellos que lo buscan en la oración”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“El Espíritu de Dios está continuamente trabajando en nuestro interior”.
(P. Juan Ochagavía S.J., Ejercicios Espirituales de Ocho Días en Calera de Tango, 10 – 18 de junio de 2002, 14 de junio de 2002).

"Sucede con más frecuencia de lo que solemos pensar que, a partir de una frase de la Escritura, el que ora experimenta ese estremecimiento íntimo que se expresa espontáneamente en un grito: <<¡Padre!>>. No lo dudes: es el Espíritu Santo quien habla en ti,...".
(P. Jean Claude Dhôtel S.J., " La Espiritualidad Ignaciana". Claves de Referencia).

"...el Espíritu sólo le es dado a quienes esperan; a quienes día tras día, abren sus corazones a Dios y a su palabra en la oración, a quienes invierten horas y horas en lo que, para nuestras mentes obsesionadas por la productividad y el rendimiento, parece una simple pérdida de tiempo".
(P. Anthony de Mello S.J. "Contacto con Dios", Recibir al Espíritu Santo).

“Si es verdad que el Espíritu de Jesús sopla donde quiere, entonces no hay nadie que no pueda transmitir ese Espíritu”.
(P. Henri Nouwen, “Con El Corazón en Ascuas”).

“Dios da el Espíritu Santo a cada uno, sin excepción, pero deja la libertad para rechazarlo”.
(P. Roger de Taizé, Carta 1998).

“La gracia es la presencia del Espíritu de Dios en nosotros, presencia gratuita y por tanto, no necesariamente condicionada a querer o buscar la experiencia de Dios”.
(Sara López Escalona, El Hombre como Problema y Misterio).

"El que tiene el Espíritu de Cristo
no se preocupa por no pecar,
sino por amar".


SANTÍSIMA TRINIDAD

"La Trinidad: aquí está nuestra morada, nuestro hogar, la casa paterna de la que jamás debemos salir... Me parece que he encontrado mi cielo en la tierra, puesto que el cielo es Dios y Dios está en mi alma. El día que comprendí eso todo se iluminó para mí".
(Sor Isabel de la Trinidad).


ROSTRO DE DIOS

"Es tu rostro, Señor lo que yo busco,
no me escondas tu rostro".
(Salmo 28, 9).

"Oh Dios, restablécenos, muestra tu rostro alegre y nos salvaremos".
(Salmo 80, 4).

"Sediento estoy de Dios,
del Dios que me da vida,
¿cuándo iré a contemplar
el rostro del Señor?".
(Salmo 42, 3).

“¡Muéstranos, oh Dios tu rostro alegre!”.
(Salmo 5, 7).

“Oigo en mi corazón: <<Busca mi rostro>>.
Sí, Señor, tu rostro busco:
No me ocultes tu rostro”.
(Salmo 27, 8 - 9).

“Yo haré pasar ante tu vista toda mi bondad y pronunciaré delante de ti el nombre de Yahveh; pues hago gracia a quien hago gracia y tengo misericordia con quien tengo misericordia. Y añadió: Pero mi rostro no podrás verlo; porque no puede verme el hombre y seguir viviendo. Luego dijo Yahveh: Mira, hay un lugar junto a Mí; tú te colocarás sobre la peña. Y al pasar mi gloria, te pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con mi mano hasta que Yo haya pasado. Luego apartaré mi mano, para que veas mis espaldas; pero mi rostro no se puede ver”.
(Ex 33,19-23).

"Señor, no apartes de mí tu rostro".
(Tob 3, 6).

"Yahvé te bendiga y te guarde.
Yahvé haga resplandecer su rostro sobre ti
y te conceda lo que pidas,
vuelva hacia ti su rostro y te de la paz".
(Num 6, 24-26).

“El amor no descansa mientras no ve lo que ama; por eso los santos estimaban en poco cualquier recompensa, mientras no viesen a Dios. Por eso el amor que ansia ver a Dios se ve impulsado, por encima de todo discernimiento, por el deseo ardiente de encontrarse con Él. Por eso Moisés se atrevió a decir: <<Si he obtenido tu favor, muéstrame tu rostro>> (Ex 33, 13) [...]. Por eso también se dice en otro lugar: <<Déjame ver tu rostro>> (Sal 79, 4).
(San Pedro Crisólogo, Sermón 1477).

"¡Santo Rostro de Jesús, mírame!".
(Hernán Opazo Delpiano).


AMOR DE DIOS

“Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!”.
(Mt 7, 11).

"Tanto amó Dios al mundo que entregó su Hijo Único, para que todo el que crea en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna".
(Jn 3, 16).

“Habiendo amado Jesús a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”.
(Jn 13, 1).

“Como el Padre me ha amado, así os amo Yo”.
(Jn 15, 9).

“As the Father loves me, so I also love you. Remain in my love”.
(Jn 15, 11).

"Ustedes no me escogieron a Mí. Soy Yo quien los escogí a ustedes y los he puesto para que vayan y produzcan fruto, y ese fruto permanezca. Y quiero que todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, Él se lo dé".
(Jn 15, 16).

“El Cordero que está en medio del trono los apacentará y los guiará a los manantiales de las aguas de la vida. Y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos”.
(Ap 7, 17).

"De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero por voluntad de Dios".
(Gál 4, 6 - 7).

"El ojo no ha visto,
el oído no ha oído,
a nadie se le ocurrió pensar
lo que Dios ha preparado
para los que lo aman".
(1 Cor 2, 9).

"Hermanos, fíjense a quiénes llamó Dios. Son pocos los de ustedes que pasan por cultos, y son pocas las personas pudientes o que vienen de familias famosas. Pero Dios ha elegido lo que el mundo tiene por necio, con el fin de avergonzar a los sabios; y ha escogido lo que el mundo tiene por débil, para avergonzar a los fuertes. Dios ha elegido a la gente común y despreciada, ha elegido lo que no es nada para rebajar a lo que es. Y así ningún mortal ya podrá alabarse a sí mismo delante de Dios".
(1 Cor 1, 26 - 29).

“Y más aún: juzgo que todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a Cristo, y ser hallado en Él”.
(Flp 3, 8 - 9).

“Ni la muerte ni la vida ni los ángeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro”.
(Rom 8, 38 - 39).

“Por eso doblo mis rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, para que os conceda, según la riqueza de su gloria, que seáis fortalecidos por la acción de su Espíritu en el hombre interior, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, para que, arraigados y cimentados en el amor, podáis comprender con todos los santos cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que os vayáis llenando hasta la total Plenitud de Dios”.
(Ef 3,14-19).

“Vean qué amor singular nos ha dado el Padre: que no solamente nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos”.
(1 Jn 3, 1).

“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó primero”.
(1 Jn 4, 10).

“Dios nuestro Salvador ha manifestado su bondad y su ternura para con los hombres”.
(Tt 3, 4).

“He aquí que el Señor viene con poder... como un pastor conduce a su rebaño; recoge en brazos a los corderillos, en el seno los lleva, y trata con cuidado a las ovejas que amamantan a sus crías”.
(Is 40, 10 - 11).

“Ahora, así dice el Señor tu creador, el que te ha formado: No temas, que Yo te he rescatado, te he llamado por tu nombre y eres mío. Si pasas por las aguas, Yo estoy contigo; si por los ríos, éstos no te anegarán. Si andas por el fuego, no te quemarás, ni la llama prenderá en ti.(...). Porque eres precioso a mis ojos, eres estimado, y Yo te amo. No temas, que Yo estoy contigo”.
(Is 43, 1 - 5).

“¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ella pudiera olvidarse, Yo no te olvido, pues te llevo tatuado en las palmas de mis manos”.
(Is 49, 15 -16).

“Porque los montes cambiarán de lugar y las colinas se desplazarán, pero mi amor no se apartará de tu lado, y mi alianza de paz no se moverá: así dice el Señor, que tiene compasión de ti”.
(Is 54, 10).

"Y, sin embargo, Yahvé, Tú eres nuestro Padre, nosotros somos la greda y Tú eres el alfarero, todos nosotros fuimos hechos por tus manos".
(Is 64, 7).

“Tu amor vale más que la vida”.
(Sal 63, (62), 4).

“El Señor es tierno y compasivo, tardo a la cólera y lleno de amor”.
(Sal 103 (102), 8; cf. Ex 34, 6 - 7).

“Yo soy de mi Amado y Él me busca con pasión”.
(Cant 7, 11).

“Mira voy a seducirla, llevándomela al desierto y hablándole al corazón”.
(Os 2, 16).

“El Señor tu Dios está en medio de ti, ¡un poderoso Salvador! El exulta de gozo por ti, te renueva por su amor; danza por ti con gritos de júbilo, como en los días de fiesta”.
(Sof 3, 17 – 18).

“Los voy a llevar a los arroyos por un camino plano para que nadie se caiga”.
(Jer, 30, 9).

"Pues, Tú, Señor, formaste mis entrañas,
me tejiste en el seno de mi madre".
(Salmo 139, 13).

"Mis huesos no escapaban a tu vista
cuando yo era formado en el secreto,
o cuando era bordado
en las profundidades de la tierra".
(Salmo 139, 15).

"Yo te he engendrado, dice el Señor,
como el rocío, antes de la aurora".
(Salmo 110, 3).

“Soy buscada, soy amada”.
(Dios dijo a Santa Catalina de Siena).

"Quedenme y olvideme,
el rostro recliné sobre el Amado".
(San Juan de la Cruz).

“Dios está más cerca de uno que uno mismo”.
(San Agustín).

“Me creaste porque me has amado”.
(San Agustín).

“Creasti me quia amasti me”.
(San Agustín).

“Cuando nuestra alma llega a creer en ese <<gran amor con que Dios la ama>> (Ef 2, 4) se puede afirmar de ella lo que se dijo de Moisés:<<Permaneció inquebrantable su en su fe como si hubiera visto al invisible>> (Hb 11, 27). Un alma así, no se preocupa de gustos, ni de sentimientos. Le importa poco sentir o no sentir a Dios, recibir de Él gozos o sufrimientos. Ella cree en su amor. Cuanto más sufre, mayor es su fe porque supera, por decirlo así, todos los obstáculos para descansar en el seno del Amor infinito que sólo puede realizar obras de amor”.
(Sor Isabel de la Trinidad, “El Cielo en la Tierra” en Obras Completas).

“¡Qué dulces y llenas de amor son las obras de Dios en nosotros! Si alguno pudiera conocerlas, se encendería tal fuego de amor en su corazón que, si pudiese extenderse y realizar su obra como lo hace el fuego material, en un instante consumiría todo lo que puede arder. Hablo así viendo la vehemencia inexplicable del divino amor”. (Santa Catalina de Génova, “Le Libre Arbitre”).

“Considerad conmigo esta maravilla del amor de Dios: el Señor que sale al encuentro, que espera, que se coloca a la vera del camino, para que no tengamos más remedio que verle. Y nos llama personalmente, hablándonos de nuestras cosas, que son también las suyas, moviendo nuestra conciencia a la compunción, abriéndola a la generosidad, imprimiendo en nuestras almas la ilusión de ser fieles, de podernos llamar sus discípulos”.
(San Josémaría Escrivá de Balaguer, “Es Cristo que Pasa”).

“El sol ilumina al mismo tiempo los cedros y cada florecilla, como si estuviera sola en la tierra; nuestro Señor se interesa también por cada alma en particular, como si no existieran otras iguales”.
(Santa Teresa de Lisieux, “Manuscritos Autobiográficos”).

"Dios está sediento del amor de sus criaturas. El mismo Dios es nuestro mendigo. Démonos a Él. No seamos mezquinos, porque Dios es todo bondad y generosidad para con nosotros. El mismo Dios es nuestro mendigo...".
(Santa Teresa de los Andes, Carta 102).

“[...] ninguna prueba de la caridad divina hay tan patente como el que Dios, creador de todas las cosas, se hiciera criatura, que nuestro Señor se hiciera hermano nuestro, que el Hijo de Dios se hiciera hijo de hombre”.
(Santo Tomás, “Sobre el Credo”).

“Dios no puede sino dar su amor”.
(Isaac el Sirio).

“El amor de Dios se siente como un fuego en el corazón”.
(Serafín de Sarov).

"Llegará un día en que veremos que Dios fue la canción que meció nuestras vidas".
(P. Alberto Hurtado S.J. 57, 1, 10).

"Si Dios va en busca del hombre, creado a su imagen y semejanza, lo hace porque lo ama eternamente en el Verbo y en Cristo lo quiere elevar a la dignidad de hijo adoptivo. Por tanto Dios busca al hombre, que es su propiedad particular de un modo diverso de como lo es cada una de las otras criaturas. Es propiedad de Dios por una elección de amor: Dios busca al hombre movido por su amor de Padre.
¿Por qué lo busca? Porque el hombre se ha alejado de Él, escondiéndose como Adán entre los árboles del paraíso terrestre (cf. Gn 3, 8-10). El hombre se ha dejado extraviar por el enemigo de Dios (cf. Gn 3, 13). Satanás lo ha engañado persuadiéndolo de ser el mismo Dios, y de poder conocer, como Dios, el bien y el mal, gobernando el mundo a su arbitrio sin tener que contar con la voluntad divina (cf. Gn 3, 5)".
(Papa Juan Pablo II, "Tertio Millennio Adveniente").

"¡Cristo nos ama y nos ama siempre! Nos ama incluso cuando lo defraudamos, cuando no correspondemos a lo que espera de nosotros. El no nos cierra nunca los brazos de su misericordia".
(Papa Juan Pablo II, durante la Misa de clausura de la jornada en Tor Vergata, 20 de agosto de 2000).

“Dios es libre en todo menos en el amor”.
(Monseñor Gay).

"El verdadero Dios nos observa en cada momento, no para pillarnos en alguna falta o pecado, sino para sostenernos en el hueco de su mano y calentarnos con el soplo de su amor".
(P. Francis J. Buckley S.J. ¿Cómo Vérselas con los Sentimientos de Culpa?". Cuadernos de Espiritualidad Nº 86).

“Dios da, porque simplemente ama”.
(P. Fernando Salas S.J., Ejercicios Espirituales de Ocho Días, Malloco, Semana Santa, abril 1998).

“El Amor de Él es lo que sostiene; el nuestro es vacilante”.
(P. Fernando Salas S.J., Ejercicios Espirituales de Ocho Días, Malloco, Semana Santa, abril 1998).

“Dios me llama por mi nombre. Me ve y me comprende tan perfectamente como me ha creado. Sabe lo que hay en mí: mis sentimientos y mis pensamientos, mis inclinaciones y mis gustos. Me ve en mis momentos de alegría y en mis momentos de pesar. Conoce cuál es mi fuerza y cuál es mi debilidad. Se interesa en mis esperanzas y en mis recuerdos. Mira mi rostro cuando sonríe y cuando llora, en la salud y en la enfermedad. Escucha mi voz, los latidos de mi corazón y hasta mi aliento. No me amo yo más a mí mismo de lo que Él me ama”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Él Nos Amó Primero”, Párrafo inspirado en Newman, Parochial and Plain Sermons, vol. III, sermón 9).

“El Padre nos ama con el mismo amor que ama a su Hijo”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Él Nos Amó Primero”).

“El Hijo nos ama con el mismo amor que ama a su Padre”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Él Nos Amó Primero”).

“..., es muy importante que ames a Dios; pero es mucho más importante que Dios te ame a ti”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Él Nos Amó Primero”).

“No basta con haber sido alcanzado por el amor a Dios. Debemos, además, tomar y mantener agarrada la mano que se nos tiende. Debemos hacer nuestra morada en ese amor y estar firmemente convencidos de él; vivirlo en todas las dimensiones y en todos los momentos de nuestra vida. Tiene que convertirse en algo así como nuestra propia respiración”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Él Nos Amó Primero”).

“El valor último es el amor que Dios nos tiene a mí y a mi prójimo tal como somos”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Él Nos Amó Primero”).

“Si yo me sé amado por Dios, su amor llenará mi corazón y se desbordará, porque un corazón humano es demasiado pequeño para contenerlo todo entero”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“Dios desea y solicita nuestro amor; más aún, aspira ardientemente a que su amor sea aceptado y desea hacer de nuestro corazón su morada”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“¡Dios nos ama más de lo que nosotros nos amamos!”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

“¡Dios quiere conseguir nuestro amor!”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

“El amor de Dios, que es el origen de nuestra vida, no puede ni ganarse ni perderse; es incondicional; su dimensión la asume desde sí mismo, no desde nosotros, y menos aun desde nuestra productividad”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

“El amor que Dios nos tiene a cada uno de nosotros, tal como somos, es el contenido de nuestra fe. No podemos merecerlo. Tampoco podemos perderlo. Dura toda la eternidad. Nos hace libres. Si creemos verdaderamente en Él, ya no tenemos nada que perder y somos seres libres, como Jesús lo fue. En la medida que creamos en este amor, nos aceptaremos también a nosotros mismos. Esta es la fuente de la auténtica libertad”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Como Pan que se Parte”).

“Dios sólo puede amar totalmente, al cien por cien”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Como Pan que se Parte”).

“Dios me acepta como soy, como yo soy, y no como debería ser”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Como Pan que se Parte”).

“Dios no me ama por lo que soy, sino que soy porque Dios me ama”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Como Pan que se Parte”).

“El amor de Dios no se basa en nada, no puede ser destruido. No puedo perderlo, porque no se debe a ningún logro mío. Sea cual sea mi comportamiento, ese amor permanecerá”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Como Pan que se Parte”).

“El amor de Dios es un don gratuito. Me da libertad, paz y felicidad”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Como Pan que se Parte”).

“La Buena Nueva es ésta: saberse amado por Dios. Esto es lo sustancial de nuestra fe. Si permitimos que ese amor llene nuestros corazones hasta el borde, se desbordará en nuestro prójimo”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Como Pan que se Parte”).

“Emet es algo así como el amor incondicional de Dios, o sea, el fundamento absoluto, el amor de Dios que nadie puede merecer, pues precede a nuestra existencia. Ya estaba aquí cuando yo aun no había llegado. Y tampoco lo puedo perder. Por mal que me porte, no lo puedo perder. Permanece durante toda la eternidad. Lo único que puedo hacer es impedirle la entrada. Eso sí lo puedo hacer. Tengo libertad para ello. Pero, aún entonces, permanece. Permanece aunque yo lo rechace”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Lo que Cuenta Es El Amor”).

“He conocido a demasiadas personas, cristianas o no, que han perdido la confianza en sí mismas y están aprisionadas en sentimientos de tristeza y sentimientos de culpa. Es como si tuvieran enormes barreras en torno a sí. Son hombres y mujeres que no creen en verdad que Dios les ama. Cuando la primera cosa que Cristo nos dice es: <<Tú eres precioso, tienes un valor, eres importante>>”.
(P. Anthony de Mello S.J.).

"Sea quien seas, Dios se fija en ti a título individual. <<Te llama por tu nombre>>. Te ve y te comprende tal como te hizo. Sabe lo que hay en ti, conoce todos los pensamientos y sentimientos que te son propios, todas tus disposiciones y gustos, tu fuerza y tu debilidad. Te ve en los días de alegría y también en los de tristeza. Se solidariza con tus esperanzas y tus tentaciones. Se interesa por todas tus ansiedades y recuerdos, por todos los altibajos de tu espíritu. Ha contado hasta los cabellos de tu cabeza y ha medido los codos de tu estatura. Te rodea con sus cuidados y te lleva en sus brazos; te alza y te deposita en el suelo. Ve tu auténtico semblante, ya esté sonriente o cubierto de lágrimas, sano o enfermo. Vigila con ternura tus manos y tus pies; oye tu voz, el latido de tu corazón y hasta tu respiración. Tú no te amas a ti mismo más de lo que Él te ama".
(Cardenal John Henry Newman).

“El amor del Padre no fuerza al amado”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “El Regreso del Hijo Pródigo” - Meditaciones Ante un Cuadro de Rembrandt - ).

“Toda la vida y predicación de Jesús estuvo dirigida a un único fin: revelar el inagotable e ilimitado amor materno y paterno de su Dios y mostrar el camino para dejar que ese amor dirija nuestra vida diaria”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “El Regreso del Hijo Pródigo” - Meditaciones Ante un Cuadro de Rembrandt - ).

“Dios no es el patriarca que se queda en casa inmóvil, esperando a que sus hijos vuelvan a Él, se disculpen por su comportamiento, pidan perdón y prometan cambiar. Al contrario, abandona la casa, sin hacer caso de su dignidad al correr en su busca, ignorando las disculpas y promesas de cambiar, y los conduce a la mesa magníficamente preparada para ello”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “El Regreso del Hijo Pródigo” - Meditaciones Ante un Cuadro de Rembrandt - ).

“Lo más importante que podemos decir del amor de Dios es que nos ama no por algo que hayamos hecho para merecer su amor, sino que Él, de forma totalmente libre, ha decidido amarnos”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “Letters to Marc”).

“El ser humano es el sueño de Dios desde la eternidad”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“... la verdad fundamental sobre el ser humano no es tanto su condición de creatura cuanto que esta creatura es infinitamente amada por Dios”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“La verdad fundamental que marca la vida de todo cristiano es que, en definitiva, Dios lo ha escogido y lo ama de manera totalmente gratuita”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“Dios no quiere a la persona porque es buena sino simplemente la quiere”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“La prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“Para Dios cada uno significa muchísimo”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“Realmente, parece increíble poder afirmar que Dios ama al ser humano igual que a su propio Hijo, Jesús”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“El amor divino no es una actividad, sino su manera de ser”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“Dejemos que Dios ame a través de nosotros”.
(P. Tony Mifsud S.J. Retiro de Semana Santa, Sábado Santo, 10 de abril de 2004).

“Dios dirigió a nuestro mundo su última, más profunda, más hermosa palabra, en la Palabra hecha carne. Y esta palabra dice: te amo a ti; a ti mundo; a ti, ser humano. Estoy aquí: estoy contigo. Soy tu vida. Soy tu tiempo. Lloro tus lágrimas. Soy tu alegría. No tengas miedo. Si no sabes cómo seguir adelante, Yo estoy contigo. Estoy en tu miseria y en tu muerte, pues hoy he empezado a vivir y a morir contigo. Yo estoy en tu vida. Te prometo: tu meta es la vida. También para ti se abre la puerta”.
(P. Karl Rahner, de un sermón navideño, en Kleines Kirchenjahr).

“Hacer la señal de la cruz es reconocer que soy propiedad de Dios”.
(P. Jorge Delpiano S.J., Reunión Preparatoria Compromiso Permanente CVX, 27 de julio de 2002).

“Cuando Dios habla al hombre, no le dice más que una cosa: <<Te amo. Quiero encontrarte. Quiero estar en comunión contigo>>”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“En Jesucristo, tenemos la prueba formal de que Dios está en connivencia con el hombre, y que está implicado en la historia y la vida de los hombres”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“Para percibir el amor loco de Dios, que asedia nuestro corazón, utilizando como única arma de persuasión, la fuerza terrible de la humildad y de la dulzura, hay que romper nuestro circuito, pararse y escuchar”.
(P. Jean Lafrance, “El Poder de La Oración”).

“Es que nuestro Dios se hizo prójimo de los desolados, los tristes, los dañados, los no cotizados, los que no tienen éxitos, en una palabra de todo lo inútil”.
(P. Nelson Barrientos S.J. “Contemplativos en la Desolación”, CEI, Cuadernos de Espiritualidad Nº 78).

"¿Quién nos separará del amor que Cristo nos tiene? Ni siquiera nuestros pecados".
(P. François Partoës S.J. “Por Dónde Pasa Mi Señor”. Cuadernos de Espiritualidad Nº 74).

“Somos amados por Dios como somos, no como pensamos que deberíamos ser”.
(P. Nelson Barrientos S.J. “Contemplativos en la Desolación”, CEI, Cuadernos de Espiritualidad Nº 78).

"Cuando, en la fiesta de Navidad, proclamamos con inusitada alegría que el Verbo se hizo carne, estamos afirmando creer que Dios está aquí de un modo absoluto. Que ha venido para siempre. Que se llama Jesús de Nazaret. Por medio de este Niño dice Dios definitivamente al mundo y al hombre: yo te amo. En nuestra noche se enciende una Luz que no se apaga nunca. Dios dice a nuestra soledad, a nuestras lágrimas, a nuestro consuelo, a nuestras flaquezas: yo te amo".
(Leonardo Boff. "Encarnación. La Humanidad y la Jovialidad de Nuestro Dios").

"Santiago nos llama <<adúlteros>>, porque nos desviamos hacia la <<amistad del mundo>>, mientras Dios, <<el Espíritu que habita en nosotros nos codicia con celos>>".
(C. S. Lewis, "El Problema del Dolor").

"El Señor prefiere a la gente corriente, por eso ha hecho tanta".
(Abraham Lincoln).

"El Señor la tomó para sí y la instruyó: como a la niña de los ojos la cuidó. Sólo el Señor fue su guía".
(Liturgia de Santa Teresa de Lisieux).

"La diferencia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento es que, en el Antiguo, Dios ama al justo y castiga al pecador, mientras que en el nuevo ama a los dos".
(J. B. Phillips, estudioso y traductor eximio de la Biblia).

“El Señor me agarró de la mano y no me soltó”.
(Patricia Robles, “Estilo de Vida”, 02 de octubre de 2000).

“El amor de Dios que es siempre real no siempre resulta evidente para nuestra percepción inmediata: muchas veces el mal y el dolor se interponen como un nubarrón espeso y puede parecernos todo lo contrario”.
(Francisco López Fernández, “De la Queja de Job al <<Abbá>> de Jesús”, - Meditación de Viernes Santo – marzo 2002).

“Te quiero a ti. Siénteme”.
(Dios a Hernán Opazo Delpiano, 6 de julio de 2002).

“El amor de Dios es tan inmenso, que es exclusivo”.
(Hernán Opazo Delpiano, 16 de enero 1998).

“El Señor me ama, es evidente.
Deseo actuar, pues, como su hijo amado”.
(Hernán Opazo Delpiano, 21 de abril de 2001).

“Dios nos ama tanto que nos hizo libres”.
(Hernán Opazo Delpiano, 22 de julio de 2002).

"El Señor no sólo dice; me lo dice.
No sólo ama, sino que me ama".
(Hernán Opazo Delpiano, Ejercicios Espirituales de Ocho Días, Malloco, Semana Santa, abril 1998).

“El Señor cariñoso acompaña nuestras vidas”.
(Hernán Opazo Delpiano, 21 de marzo de 2004).

“Contempla los salivazos de mi cara, que he soportado para devolverte tu primer aliento de vida”.
(Anónimo, del “Antiguo Sermón Sobre el Grande y Santo Sábado”).

“Así, todo es Amor”.

"Nada podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús nuestro Señor".

"Yo no elegí a Dios.
Dios me eligió a mí".

“El Señor nos busca sin descanso”.

“Si Dios cuenta nuestros cabellos, también cuenta nuestras lágrimas”.

"Dios ama a la criatura formada a su imagen y, como el pastor diligente de la parábola (Lc 15, 4 - 7), no se cansa de buscarla ni siquiera cuando se muestra indiferente o, incluso, molesta por la voz divina, como la oveja que se ha alejado del rebaño y se ha extraviado en lugares inaccesibles y peligrosos".


MISERICORDIA DE DIOS

“Él es bueno con los desagradecidos y perversos”.
(Lc 6, 35).

“Éste acoge a los pecadores y come con ellos”.
(Lc 15, 2).

“Rejoice with me because I have found my lost sheep”.
(Lk 15, 6).

“I tell you,... there will be more joy in heaven over one sinner who repents than over ninety – nine righteous people who have no need of repetance”.
(Lk 15, 7).

"El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido".
(Lc 19, 10).

"For the Son of Man has come to seek and to save what was lost".
(Lk 19, 10).

“El Señor es compasivo y misericordioso, perdona los pecados y salva en tiempo de desgracia”.
(Sir 2, 11).

“Señor, Tú te compadeces de todos los hombres, porque lo puedes todo. Cierras los ojos sobre los pecados de los hombres para que se conviertan. Amas a todos los seres, y nada de lo que hiciste aborreces, porque, si algo odiases, no lo habrías hecho. ¿Y como habría permanecido nada si no lo hubieras querido? ¿Cómo habría conservado la existencia lo que Tú no hubieras llamado? Mas Tú con todos los seres eres indulgente, porque son tuyos, Señor que amas la vida; Tú cuyo soplo incorruptible anima todos los seres”.
(Sab 11, 23 –12,1).

“¿Qué Dios hay como Tú,
que perdone el pecado
y absuelva al resto de su heredad?
No mantendrá para siempre la cólera
pues ama la misericordia;
volverá a compadecerse de nosotros,
destruirá nuestras culpas
y arrojará al fondo del mar todos nuestros pecados”.
(Mi 7, 18 – 20).

"Yahvé, Yahvé, Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad".
(Ex 34, 5).

“No puedo dejarme llevar por mi indignación y destruir a Efraím, pues soy Dios y no hombre”.
(Os 11, 9).

"El Señor es compasivo y favorable,
es lento para enojarse y generoso en perdonar".
(Salmo 103, 8).

"El Señor es clemente y compasivo,
demora en enojarse,
está lleno de bondad.
Bueno es el Señor para con todos
y compasivo con todas sus obras".
(Salmo 145, 8 - 9).

"Dios no se porta como tirano con los hombres, ni os juzga con dureza inexorable; considera su flaqueza, y no mide por la inmutabilidad de su divina sustancia, la inconstancia y fragilidad de la humana naturaleza: como es justo y moderado, solamente pide al hombre aquello de que es capaz su naturaleza con la gracia”.
(San Hilario).

“Lo más grande que yo hallo en Dios, y lo que yo alabo y admiro en su poder, no es el haber formado el cielo, pues es poderoso; no el haber fundado la tierra, pues es la misma fuerza; no el haber arreglado el año con el curso de los astros, pues es tan sabio; no el haber animado al hombre, cuando es la misma vida; sino el ser misericordioso siendo justo; el ser clemente siendo Rey; el ser sufrido siendo Dios; y esto es lo que se comprende en estas palabras: <<Contarán lo excesivo de vuestra benignidad, y celebrarán con alegría vuestra justicia>>”.
(San Hilario).

“Yo soy muy aficionada a San Agustín, porque el monasterio a donde estuve seglar era de su Orden; y también por haber sido pecador, que en los santos que después de serlo el Señor tornó a si, hallaba yo mucho consuelo, pareciéndome en ellos había de hallar ayuda; y que como los había el Señor perdonado, podía hacer en mi; salvo que una cosa me desconsolaba, como he dicho, que a ellos sola una vez los había el Señor llamado y no tornaban a caer, y a mi eran ya tantas, que esto me fatigaba. Mas considerando en el amor que me tenía, tornaba a animarme, que de su misericordia jamás desconfié; de mi, muchas veces”.
(Santa Teresa de Jesús, “Vida”).

"Siempre ha estado lejos de mi pensamiento eso de que la misericordia de Dios está circunscrita a los límites de la Iglesia visible. Dios es la verdad. Y quien busca la verdad, busca a Dios".
(Santa Edith Stein, Sor Benedicta de la Cruz).

“El abismo de malicia, que el pecado lleva consigo, ha sido salvado por una Caridad infinita. Dios no abandona a los hombres”.
(San Josémaría Escrivá de Balaguer, “Es Cristo que Pasa”).

“Tristeza, apabullamiento. No me extraña: es la nube de polvo que levantó tu caída. Pero, ¡basta!: ¿acaso el viento de la gracia no llevó lejos esa nube?”.
(San Josemaría Escrivá de Balaguer, “Camino”, 260)

“El corazón de Dios está devastado por la pasión de la misericordia”.
(P. Jean Lafrance, “Mi Vocación Es El Amor”).

“Nuestra miseria y nuestros sufrimientos ejercen sobre el corazón de Dios un atractivo que le empuja a encarnarse en Jesucristo para revelarnos su rostro más misterioso, el de su Misericordia”.
(P. Jean Lafrance, “Mi Vocación Es El Amor”).

“Se desvivía por acoger a aquellos que estaban oprimidos por la culpa y no abandonaba a nadie”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Como Pan que se Parte”).

"Donde nosotros vemos una falta a condenar y castigar, Dios ve primariamente una miseria a socorrer".
(Eloi Leclerc, en “Sabiduría de un Pobre”.).

"Si te sientes pecador y débil tienes derecho especial a estar entre los brazos de Jesús".
(Tadeusz Dajczer).

“El padre del hijo pródigo no espera que éste se arrepienta, se convierta en su sirviente, se arrodille a sus pies e implore perdón. No le espeta un discurso del tipo <<ya ves, hiciste lo que querías...ya te lo había advertido>>. Llora de alegría y abraza al hijo que ha vuelto. Lo único que espera de él es que se alegre con la bondad de su papá. ¡Y que empiece la fiesta!".
(Jacques Duquesne, "Jesús").

"O God, be merciful to me a sinner".
“Jesús no es un solitario. Quiere que caminemos junto a ël. Por eso nos invita y si nos salimos del camino sale a buscarnos”.
(Hernán Opazo Delpiano, Examen de Conciencia, 15 de mayo de 2005).


EXPERIENCIA DE DIOS

"Dios ya estaba presente ante nosotros antes de que nosotros lo experimentásemos".
(P. J. B. Libanio S.J. "Discernimiento y Mediaciones Socio - Políticas").

"La experiencia de Dios se distingue de la simple presencia de Dios por la atención que le prestamos".
(P. J. B. Libanio S.J. "Discernimiento y Mediaciones Socio - Políticas").

"La experiencia de Dios ocurre en el momento en que volvemos el rostro de nuestra inteligencia, de nuestra atención, de nuestra capacidad perceptiva, hacia la presencia de Dios".
(P. J. B. Libanio S.J. "Discernimiento y Mediaciones Socio - Políticas").

"La experiencia de Dios supone, de nuestra parte, atención y cultivo, apartando los impedimentos y desarrollando nuestra sensibilidad espiritual".
(P. J. B. Libanio S.J. "Discernimiento y Mediaciones Socio - Políticas").

"La experiencia de Dios es gracia".
(P. J. B. Libanio S.J. "Discernimiento y Mediaciones Socio - Políticas").


AMOR A DIOS

"Quédate con nosotros, porque cae la tarde y se termina el día".
(Lc 24, 28).

"Me has seducido, Yahvé, y me dejé seducir por Ti."
(Jer 20, 7).

“Y si lo que ama no lo posee totalmente, tanto sufre cuanto le falta por poseer [...l. Mientras esto no llega, está el alma como en un vaso vacío que espera estar lleno; como el que tiene hambre y desea la comida; como el enfermo que llora por su salud; y como el que está colgado en el aire y no tiene dónde apoyarse.”
(San Juan de La Cruz, Cántico Espiritual, 9, 6).

“La medida del amor a Dios es amarlo sin medida”.
(San Bernardo, Sermón 6, “Sobre El Amor a Dios”).

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo; pero tratándose del amor que se debe profesar a Dios, no se señala limite alguno”.
(San Gregorio Magno).

“Amamos a Dios y al prójimo con la misma caridad. Pero debemos amar a Dios por si mismo, y al prójimo por Dios”.
(San Agustín, “Tratado Sobre la Santísima Trinidad”, 7).

"El amor a Dios es la razón suprema de todas las cosas".
(Santo Tomás de Aquino, "Suma Teológica", 1, q. l9, a. 4).

“El que ama a Dios ama también inevitablemente al prójimo”.
(San Máximo, “Sobre La Caridad”, 1).

"Fuego que abrasa, luz ardiente, fuente que apaga la sed, tesoro que contiene en sí
todos los bienes. Dios es tan bueno y nos ama tan ardientemente que no quiere de nosotros otra cosa, sino ser amado".
(San Alfonso María Ligorio).

"Y éste es el índice para que el alma pueda conocer con claridad si ama a Dios o no, con amor puro. Si le ama, su corazón no se centrará en sí misma, ni estará atenta a conseguir sus gustos y conveniencias. Se dedicará por completo a buscar la honra y gloria de Dios y a darle gusto a El. Cuanto más tiene corazón para sí misma menos lo tiene para Dios".
(San Juan de la Cruz, "Cántico Espiritual", 9, 5).

“Los grandes santos han trabajado por la gloria de Dios, pero yo, que no soy más que un alma pequeñita, trabajo por agradarle, por satisfacer sus <<fantasías>>, y me sentiría dichosa de soportar los más grandes sufrimientos, aun sin que Él lo supiera, si fuese posible, no para procurarle una gloria pasajera – aun esto sería demasiado hermoso – sino sólo para hacer florecer una sonrisa en sus labios... hay ya bastantes que quieren ser útiles. Mi sueño es el de ser un juguetito inútil en las manos del Niño Jesús...; soy un <<capricho>> de Jesusín...”.
(Santa Teresa de Lisieux C y R II, 45).

“El amor tiene esta propiedad: ni se busca a sí mismo, ni se reserva nada. Todo se lo entrega al Amado”.
(Sor Isabel de la Trinidad, “El Cielo en la Tierra” en Obras Completas).

“Amó a Dios como un niño querido ama a su padre, con demostraciones de ternura increíbles. Durante su enfermedad llegó a no hablar más que de Él, tomó una palabra por otra y le llamó <<papá>>. Nos echamos a reír, pero ella replicó toda emocionada: ¡Oh, sí, Él es en verdad mi <<papá>>! ¡Y qué dulce es para mí darle ese nombre”.
(Celina Martin sobre su hermana Santa Teresa de Lisieux).

"Sin el día del Señor no podemos vivir".
(Mártires Cristianos Primeros Siglos).

"Pidamos a la Virgen que nos dé su corazón, su corazón tan bello, tan alegre, tan lleno de amor y de humildad, de manera que nos haga capaces de recibir a Jesús en el Pan de Vida, de amarlo como ella lo amó, y de amarlo bajo el aspecto adolorido del más pobre entre los pobres".
(Madre Teresa de Calcuta).


"Nada puede importar más que encontrar a Dios. Es decir, enamorarse de Él de una manera definitiva y absoluta. Aquello de lo que te enamora atrapa tu imaginación, y acaba por ir dejando su huella en todo. Será lo que decida qué es lo que te saca de la cama en la mañana, qué haces con tus atardeceres, en qué empleas tus fines de semana, lo que lees, lo que conoces, lo que rompe tu corazón, y lo que te sobrecoge de alegría y gratitud. ¡Enamórate! ¡Permanece en el amor! Todo será de otra manera".
(P. Pedro Arrupe S.J.).

"Si tu corazón ha sido abrasado por el rostro de Jesús, queda en ti una cicatriz que solo curará en el cielo".
(P. Jean Lafrance).

“La cuestión no es: <<¿Cómo puedo encontrar a Dios>>, sino: <<¿Cómo puedo dejar que Dios me encuentre?>>. La cuestión no es: <<¿Cómo puedo conocer a Dios?>>, sino: <<¿Cómo puedo dejar a Dios que me conozca?>>. Y, finalmente, la cuestión no es: <<¿Cómo voy a amar a Dios?>>, sino: <<¿Cómo voy a dejarme amar por Dios?>>”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “El Regreso del Hijo Pródigo” - Meditaciones Ante un Cuadro de Rembrandt - ).

“Dios aguarda pacientemente que yo me digne finalmente consentir en amarlo.
Dios aguarda ante alguien que acaso le dará un trozo de pan.
El tiempo es esta espera. El tiempo es la espera de Dios que mendiga nuestro amor.”
(Simone Weil).

“Has querido que nosotros te amáramos, porque en rigor no podíamos conseguir la salvación más que amándote. Y nosotros ni podíamos amarte, a menos que este amor viniera de Ti. Como lo afirma tu apóstol predilecto, Tú nos amaste primero y Tú amas primero a los que te aman pero nosotros te amamos por la caridad y el amor que Tú mismo has puesto en nosotros”.
(Guillermo de San - Thierry, “La Contemplación de Dios”).

"Dios ocupa en nuestra estima el lugar que ocupa en nuestro tiempo".
(L. Evely).

"Dios me ama a través de la Paz".
(Luis Hevia, "Testimonio Estilo de Vida", 29 de mayo de 2000).

"Cuánto más amaríamos a Dios, si entendiéramos que somos sus creaturas".
(Hernán Opazo Delpiano).

“No pierdas el tiempo. Ama a Jesús, ahora”.
(Hernán Opazo Delpiano, 27 de febrero de 2002).

“El amor auténtico se expresa finalmente en la fidelidad”.
(Hernán Opazo Delpiano, Retiro de Semana Santa, 18 de abril de 2003).


GLORIA DE DIOS

“La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos”.
(Jn 15, 8).

“¿No tenía que padecer eso (El Mesías) para entrar en su gloria?”.
(Lc 24, 26).

“Así es como entiende Dios la glorificación; no como una carrera en la que se compite por el primer lugar, por ser más rápido, más listo, más importante, mejor, más eficaz y tener más éxito que los demás, sino que se trata de una carrera descendente en la que, deliberadamente, se acepta el lugar más bajo”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

“Cuando Jesús habla de su glorificación, se refiere a su vergüenza, su fracaso, su muerte en la cruz...”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

“Dios eligió revelarnos su gloria en su humillación”.
(P. Henri Nouwen, “The Road to Daybreak”).

“Cuando Jesús habla sobre la glorificación y el dar gloria, siempre se refiere a su humillación y muerte”.
(P. Henri Nouwen, “The Road to Daybreak”).

“Jesús da gloria a Dios, recibe gloria de Dios y nos da conocer la gloria de Dios”.
(P. Henri Nouwen, “The Road to Daybreak”).

“Nunca se puede separar la gloria de la resurrección de la gloria de la cruz”.
(P. Henri Nouwen, “The Road to Daybreak”).

“Jesús sabía que, si apartaba sus ojos de la gloria y la alabanza del Padre, serían muchas las iniciativas que encontrarían una justificación so pretexto de que estaban al servicio de la misión que había recibido. Pero el Reino que Él predicaba se convertiría entonces en algo de este mundo, y la realización de su misión se convertiría en un medio de servirse a sí mismo. Si el Hijo no buscaba glorificar al Padre, buscaría glorificarse a sí mismo... El Espíritu le instruyó en lo que debía aprender; la diferencia entre ser un signo y ser un espectáculo; entre señalarse a sí mismo y dar testimonio del Padre: entre rescatar a la humanidad elevándola y escapar a lo humano refugiándose en el espiritualismo; entre las fuerzas utilizadas por sí mismas y las que se utilizan por el Reino”.
(J. C. Hanghey, “Quand Dieu Conspire”).


MORADA DE DIOS

"Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros".
(Jn 1, 14).

“Pero vosotros conocéis (al Espíritu), porque mora con vosotros y estará en vosotros”.
(Jn 14, 17).

“Aquel día comprenderéis que Yo estoy en mi Padre y vosotros en Mí y Yo en vosotros”.
(Jn 14, 20).

“Permaneced en Mí, como Yo en vosotros”.
(Jn 15, 4).

“Si alguien me ama, guardará mis palabras, y mi Padre lo amará y vendremos a él para hacer nuestra morada en él”.
(Jn 14, 23).

“Whoever loves me will keep my word, and my Father will love him, and we will came to him and make dwelling with him”.
(Jn 14, 23).

“Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguien escucha mi voz y me abre, entraré a su casa a comer. Yo con él y él conmigo”.
(Ap 3, 20).

“Así pues, ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios, edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo, en quien toda edificación bien trabada se eleva hasta formar un templo santo en el Señor, en quien también vosotros con ellos estáis siendo edificados, para ser morada de Dios”.
(Ef 2, 19 - 22).

"¿No saben ustedes que son Templo de Dios, y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Al que destruye el Templo de Dios, Dios lo destruirá. El Templo de Dios es santo, y ese templo son ustedes".
(1 Cor 3, 16 - 17).

“¿No saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, que Dios mismo puso en ustedes?”.
(1 Cor 6, 19).

“Quien guarda sus mandamientos mora en Dios y Dios en él; en esto conocemos que mora en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado”.
(1 Jn 3, 24).

“Si nos amamos unos a otros, Dios mora en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a la perfección”.
(1 Jn 4, 12).

“En esto reconocemos que moramos en Él y Él en nosotros: en que nos ha dado su Espíritu”.
(1 Jn 4, 13).

“Si uno confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, Dios mora en él y él en Dios”.
(1 Jn 4, 15).

“Dios es Amor:
y el que permanece en el amor
permanece en Dios y Dios en Él”.
(1 Jn 4, 16 b).

“Hospédame siempre en tu tienda,
acogido al amparo de tus alas”.
(Salmo 61, 5).

“Una cosa he pedido al Señor,
una cosa estoy buscando:
habitar en la Casa del Señor,
todos los días de mi vida;
gustar la dulzura del Señor
contemplando su Templo”
(Salmo 27, 4).

"Esta es la morada de Dios entre los hombres; fijará desde ahora su morada en medio de ellos y ellos serán su pueblo y él mismo será Dios con ellos. Enjugará toda lágrima de sus ojos y ya no existirá ni muerte, ni duelo, ni gemidos, ni penas porque todo lo anterior ha pasado".
(Ap 21, 3 - 5a).

“Dios está encima de lo más alto que hay en mí y está en lo más hondo de mi intimidad”.
(San Agustín).

“Dios golpea sin cesar las puertas de nuestro corazón. Siempre está deseoso de entrar. Si no penetra, la culpa es nuestra”.
(San Ambrosio).

"El Verbo de Dios ha habitado en el hombre y se ha hecho Hijo del hombre para acostumbrar al hombre a comprender a Dios y para acostumbrar a Dios a habitar en el hombre, según la voluntad del Padre".
(San Ireneo de Lyon).

“Oh, pues, alma hermosísima entre todas las criaturas, que tanto deseas saber el lugar donde está tu Amado, para buscarle y unirte con Él, ya se dice que tú misma eres el aposento donde el mora y el retrete y el escondrijo donde está escondido; que es cosa de grande contentamiento y alegría para ti ver que todo tu bien y esperanza está tan cerca de ti, que está en ti, o por mejor decir tú no puedes estar sin Él”.
(San Juan de la Cruz, “Cántico Espiritual”, canc. 1º, nº 7).

"Él me inició en la vida de unión con Él. Al principio, me parecía que Él iba a mi lado, caminaba cerca de mí. Después, yo lo encontraba en mí. Me gustaba conversar interiormente con Él cuando yo salía sola por la calle. Luego, Él me dio su Espíritu para reemplazar el mío; su juicio para apreciar los objetos, los acontecimientos, las personas de la manera que Él deseaba. Después, Él puso su voluntad en lugar de la mía; yo experimentaba entonces una fuerza poderosa que me impulsaba al bien, que me obligaba a no negarle nada".
(Beata Dina Belanger).

"Creer que un ser que se llama El Amor habita en nosotros en todo instante del día y de la noche y que nos pide que vivamos en sociedad con El, he aquí, os lo confío, lo que ha hecho de mi vida un cielo anticipado".
(Sor Isabel de la Trinidad).

“Estoy habitada”.
(Sor Isabel de la Trinidad. Cuando ella se sentía invadida por la presencia divina exclamaba indefectiblemente de ese modo. En Obras Completas).

“Puesto que Él permanece en ti, que le posees en lo más íntimo de tu ser, puedes encontrarle muy cerca dentro de ti misma, a cualquier hora del día o de la noche, en tus momentos de alegría o de dolor. Este es el secreto de la felicidad y de los santos. Ellos sabían perfectamente que eran templos de Dios (1 Cor 3, 16) y que uniéndose a ese Dios se llega a ser un mismo espíritu con el cómo dice San Pablo (1 Cor 6, 17).
(Sor Isabel de la Trinidad, “Carta a la Señora doña María Luisa Maurel” 23 de agosto 1903 en Obras Completas).

“Esta es nuestra vocación: ser morada de Dios”.
(Monseñor Francisco Javier Errázuriz, Homilía en el día de su asunción como pastor de la arquidiócesis de Santiago, 17 de mayo de 1998).

"...y por eso, cuando (Dios) ve algún alma que se ha despojado de todas sus posesiones, apegos y gustos, se apresura a llenar esa alma con su presencia y su poder".
(Carlos G.Vallés S.J. "Ligero de Equipaje", El Director Espiritual).

“Estoy llamado a entrar en mi propio santuario interior donde Dios ha elegido hacer su morada. La única forma de llegar a ese lugar es rezando, rezando constantemente. El dolor y las luchas pueden aclarar el camino, pero estoy seguro de que es únicamente la oración continua la que me permite entrar allí”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “El Regreso del Hijo Pródigo” - Meditaciones Ante un Cuadro de Rembrandt - ).

“Cuanto más me alejo del lugar donde habita Dios, menos soy capaz de oír la voz que me llama <<mi hijo amado>>, y cuando menos oigo esta voz, más me enredo en las manipulaciones y juegos de poder del mundo”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “El Regreso del Hijo Pródigo” - Meditaciones Ante un Cuadro de Rembrandt -).

“¡Soy la casa de Dios!”
(P. Henri J. M. Nouwen, “El Regreso del Hijo Pródigo” - Meditaciones Ante un Cuadro de Rembrandt -).

“Desde su resurrección, Cristo vive en cada uno de nosotros, por medio del Espíritu Santo; es más, está «unido a todo ser humano, sin excepción». ("Gaudium et Spes").
(P. Roger de Taizé, Carta 1999).

“El contemplativo que quiere permanecer en Dios debe aceptar el perder su propia voluntad vaciándose de ella, para dejarse invadir por la voluntad del Padre”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“Aquellos que son habitados por el Espíritu de Dios experimentan los deseos del Espíritu”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“La fe nos asegura que Dios ha llegado al fondo del corazón del hombre y allí ha hecho su morada”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“Al entrar en la propia interioridad, uno se da cuenta de que se trata de una interioridad habitada”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“Abrid la puerta de vuestro corazón al mendigo del amor que llama”.
(Olivier Clément).

"Deseo Señor que habites plenamente en mí".
(Hernán Opazo Delpiano).

"Señor me has dicho que quieres acunarte en mi pobre alma.
Me he sentido feliz".
(Hernán Opazo Delpiano, 26 de julio 1994).

“Señor, lléname con tu Espíritu”.
(Hernán Opazo Delpiano26 de diciembre de 2000).


HIJOS DE DIOS

“En efecto, todos los que son guíados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Pues no recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un espíritu de hijos adoptivos que os hace exclamar: ¡Abbá Padre!”.
(Rm 8, 14 15).

“Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!”.
(1 Jn 3, 1).


REINO DE DIOS

"El Reino de Dios está en medio de ustedes".
(Lc 17, 21).


PALABRA DE DIOS

“La semilla es la palabra de Dios”.
(Lc 8, 11).

"El que escucha mi palabra, pero no la practica, se parece a un hombre que construye sobre tierra, sin cimientos".
(Lc 46, 49).

“Ciertamente, es viva la Palabra de Dios y eficaz, y más cortante que espada alguna de dos filos. Penetra hasta las fronteras entre el alma y el espíritu, hasta las junturas y médulas; y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón”.
(Hb 4, 12).

"La hierba se seca y la flor se marchita,
mas la palabra de nuestro Dios permanece para siempre".
(Is 40, 8).

“Verbum Dei non est alligatum”
(La palabra de Dios no está encadenada).
(San Pablo).

"Es sobre todo el Evangelio lo que me ocupa durante mis oraciones; en él encuentro todo lo que es necesario a mi pobre alma. En él descubro siempre nuevas luces, sentidos escondidos y misteriosos".
(Santa Teresa de Jesús).

"La comprensión de las palabras divinas crece con su reiterada lectura".
(San Gregorio Magno).

"...pues desconocer la Escritura es desconocer a Cristo...".
(San Jerónimo).

“Es algo propio del discípulo tanto la actitud de silencio y de escucha ante su maestro, como también la voluntad de atesorar sus palabras”.
(Monseñor Francisco Javier Errázuriz, Homilía en el día de su asunción como pastor de la arquidiócesis de Santiago, 17 de mayo de 1998).

"La palabra de Dios es para producir fiesta".
(P. Mariano Puga. “Celebración de Nuestra Fe”, en Curso Manresa, CVX, 12 de agosto de 2000).

“Dejar a Dios ser Dios, a través de lo que nos dice por los demás”.
(P. Tony Mifsud S.J. 7 de noviembre de 1999).

“El Señor habla. De ello somos testigos”.
(P. Juan Ochagavía S.J., Ejercicios Espirituales de Ocho Días en Calera de Tango, 10 – 18 de junio de 2002, 14 de junio de 2002).

“La palabra de Dios está hecha para el corazón, y éste esta hecho para acoger la palabra”.
(P. Jean Lafrance, “El Poder de La Oración”).

“Jesús se alimenta de la palabra de Dios; su alimento es cumplir la voluntad de su Padre y da a la gente su palabra como alimento”.
(Jean Delorme, “El Evangelio Según San Marcos”).

"Dios murmura en la cascada y canta en el poeta".
(Pío Baroja, “Camino de Perfección”).

"La Biblia es el libro más revolucionario y radical que existe. Si quienes gobiernan con injusticia y tiranía hubiesen de prohibir un libro, tendría que ser la Biblia. Los blancos nos la trajeron y nosotros nos la tomamos en serio. Por fin todos nosotros somos libres, negros y blancos juntos, somos el arco iris del pueblo de Dios."
(Desmond Tutu, Premio Nóbel de la Paz 1984).

“Cuando lees la Biblia debes decirte constantemente a ti mismo: Él está hablándome a mi y acerca de mi".
(Soren Kierkegaard).

“Quien deja penetrar en sí una sola palabra del Señor y la deja realizarse en su vida conoce más el Evangelio que aquel cuyo esfuerzo se queda en la meditación abstracta...”.
(Madeleine Delbrêl).

"Cuando escuches la palabra de Dios, ve como ella a ti aplica, mas que intentar explicarla".
(Hernán Opazo Delpiano).


VOLUNTAD DE DIOS

"Abbá, o sea, Padre; para Ti todo es posible; aparta de mi esta copa. Pero no, no se haga lo que Yo quiero, sino lo que quieras Tú".
(Mc 14, 36).

“Yo no busco hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado”.
(Jn 5, 30).

“Yo no he bajado del cielo para hacer mi voluntad, sino la del que me ha enviado”.
(Jn 6, 38).

“Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy, y que no hago nada por mi propia cuenta, sino lo que el Padre me ha enseñado, eso es lo que hablo”.
(Jn 8, 28).

“El que me ha enviado está conmigo; no me ha dejado solo, porque Yo hago siempre lo que le agrada”.
(Jn 8, 29).

“Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra”.
(Jn 4, 34).

“Cristo en los días de su vida mortal ofreció su sacrificio con lágrimas y grandes clamores. Dirigió ruegos y súplicas a aquel que lo podía salvar de la muerte, y fue escuchado por su religiosa sumisión. Aun siendo hijo, aprendió en su pasión lo que es obedecer; y llegado a su propia perfección, pasó a ser el que trae la salvación eterna a todos aquellos que le obedecen”.
(Hb 5, 7 - 9).

“Por eso, al entrar en este mundo dice: Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has formado un cuerpo. Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron. Entonces dije: <<He aquí que vengo – pues de mí está escrito en el rollo del libro – a hacer, oh Dios, tu voluntad>>.
(Hb 10, 5 – 7).

“Pondré mis leyes en su mente y las grabaré en su corazón”.
(Hb 8, 10).

"Así dice Yahvé, el que te salva, el Santo de Israel: <<Yo soy tu Dios y te enseño lo que es provechoso, indicándote el camino que debes seguir>>".
(Is 48, 17).

“Porque no son mis pensamientos vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos - oráculo de Yahveh - . Porque cuanto aventajan los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a los vuestros y mis pensamientos a los vuestros”.
(Is 55, 8 - 9).

"Señor, enséñame el camino de tus mandamientos, que yo lo seguiré hasta el fin.
Instrúyeme para que guarde tus leyes, y yo las cumpliré con toda el alma.
Condúceme por el sendero de tus mandamientos, porque en él pongo mi dicha".
(Salmo 119).

“¿Quién puede conocer tu voluntad, si Tú no le das la sabiduría y le envías el Espíruitu Santo desde el cielo?”.
(Sab 9, 17).

“Cualquier cosa que te suceda recíbela como un bien, consciente de que nada pasa sin que Dios lo haya dispuesto”.
(Epístola de Bernabé).

“Cuando un alma se abandona enteramente a la voluntad de Dios, el mismo Señor comienza a guiarla”.
(Silvano de Athos).

“Pedir a nuestro Señor la gracia de no ser sordo a su llamada, sino dispuesto y solícito a cumplir su santísima voluntad”.
(San Ignacio de Loyola, EE 91).

“El Señor conoce mejor que el hombre lo que conviene en cada momento, lo que ha de otorgar, añadir, quitar, aumentar, disminuir, y cuándo lo ha de hacer”.
(San Agustín, “Epístola 138”).

“Si algo acontece en contra de lo que hemos pedido, tolerémoslo con paciencia y demos gracias a Dios por todo, sin dudar en lo más mínimo de que lo más conveniente para nosotros es lo que acaece según la voluntad de Dios y no según la nuestra”.
(San Agustín, Carta 130, A Proba).

“Y ya que en su voluntad está la vida, no podemos dudar lo más mínimo de que nada encontraremos que nos sea más útil y provechoso que aquello que concuerda con el querer divino. Por tanto, si en verdad queremos conservar la vida de nuestra alma, procuremos con solicitud no desviarnos en lo más mínimo de la voluntad de Dios”.
(San Bernardo, Sermón 5).

“¿Qué quieres que haga? Palabra breve, pero muy llena, viva y eficaz, y digna de ser atendida. ¡Qué pocas personas se encuentran en esta disposición de obediencia perfecta, que hayan renunciado a su voluntad hasta el punto de que su mismo corazón no les pertenezca! Se encuentran muy pocos que en cada momento busquen, no lo que ellos en particular quieran, sino lo que Dios quiera, y que le digan: ¿Qué quieres que haga?, o estas palabras de Samuel: <<Habla, Señor, que tu siervo escucha>> (1 Sam 3, 10)”.
(San Bernardo, Sermón 1, “Sobre la Conversión de San Pablo”).

“¿De dónde procede esta inquietud general de los espíritus, sino de un cierto disgusto que sentimos hacia la sujeción, y una bajeza de espíritu que nos hace pensar que cada uno está mejor que nosotros? Pero todo es lo mismo: el que no está plenamente resignado, vuélvase donde se vuelva, no hallará reposo. Los que tienen fiebre no encuentran ningún lugar cómodo, apenas duran quince minutos en una cama y ya querrían otra; y no es defecto de la cama sino de la fiebre que los atormenta. Una persona que no tiene fiebre pasa bien con todo, con tal que Dios sea servido no se preocupa de la dignidad en que Dios lo emplea: con tal de hacer la voluntad divina, todo le es igual”.
(San Francisco de Sales, “Carta a la Presidente Brulart, 13 de octubre de 1604).

“No hay que llevar la cruz de los demás, sino la propia; y para llevar cada uno la suya, nuestro Señor quiere que cada cual renuncie a sí mismo, es decir, a su propia voluntad. Preferiría esto o aquello; estaría mejor aquí o allí: son tentaciones. Nuestro Señor sabe muy bien lo que hace: hagamos lo que quiere, continuemos donde nos ha puesto”.
(San Francisco de Sales, “Carta a la Presidente Brulart”, 13 de octubre de 1604).

“La perfección consiste en hacer su voluntad, en ser lo que Él quiere que seamos”.
(Santa Teresa de Lisieux, “Manuscritos Autobiográficos”).

"Dios no inspira deseos imposibles. No tengo que hacerme más de lo que soy, sino aceptarme tal como soy, con todas mis imperfecciones".
(Santa Teresa de Lisieux).

“Nos hacía notar que este abandono imitaba la oración de la Santísima Virgen que, en Caná, se contenta con decir: <<No tienen vino>>.Del mismo modo Marta y María dicen juntas: <<El que amas está enfermo>>. Exponen sencillamente sus deseos, dejando a Jesús libre para hacer su voluntad”.
(Santa Teresa de Lisieux C y R II, 45).

“Nuestra conformidad con la voluntad divina debe ser entera, sin reserva y constante. Esta es la cima de la perfección, y a ella, repito, deben tender todas nuestras acciones, todos nuestros deseos, todas nuestras oraciones”.
(San Alfonso María de Ligorio, “Práctica del Amor a Jesucristo”).

“Un acto de perfecta conformidad con la voluntad divina basta para hacer un santo. Ved a Saulo: cuando él avanza como perseguidor de la Iglesia, Jesucristo le ilumina y lo convierte. ¿Qué hace Saulo? ¿Qué dice? Sólo una cosa, se ofrece a la voluntad de Dios: <<Señor, ¿qué quieres que haga?>> (Hech 9, 6). Y en seguida el Señor le proclama vaso de elección y apóstol de las naciones, (Hech 9, 15”).
(San Alfonso María de Ligorio, “La Conformidad con la Voluntad de Dios”).

“Santa Catalina pone en labios de Cristo las siguientes palabras: «No es la voluntad del hombre, sino mi voluntad, la que obra en ellos y en ti.... Mi voluntad no quiere más que vuestro bien, y cuanto doy o permito, lo permito y lo doy para que consigáis vuestro fin, para el cual os crié»”.
(Santa Catalina de Siena, “El Diálogo”, 2, 6).

“Renunciar a la propia vida significa no buscar nunca la propia voluntad, sino la voluntad de Dios, y hacer del querer divino la norma única de la propia conducta”.
(San Gregorio de Niza, “Sobre la Conducta Cristiana”).

"Espíritu divino, vida divina, amor divino, equivale a esto: quien hace la voluntad de Dios, ése conoce a Dios y le ama. En verdad, en el momento en que hacemos con dedicación interior lo que Dios pide, la vida divina se hace nuestra vida, Dios se encuentra en nosotros".
(Santa Edith Stein, Sor Benedicta de la Cruz).

"No tengo ningún otro deseo sino el que se cumpla en mí y a través de mí la voluntad de Dios".
(Santa Edith Stein, Sor Benedicta de la Cruz).

“La voluntad del Creador es siempre la misma: unir e identificar consigo a la criatura”.
(Sor Isabel de la Trinidad, “Últimos Ejercicios Espirituales” en Obras Completas).

“Jesús, lo que Tú «quieras»... yo lo amo”.
(San Josémaría Escrivá de Balaguer, “Camino”).

“Hay que abrir los ojos, hay que saber mirar a nuestro alrededor y reconocer esas llamadas que Dios nos dirige a través de quienes nos rodean”.
(San Josémaría Escrivá de Balaguer, “Es Cristo que Pasa”).

“La aceptación rendida de la Voluntad de Dios trae necesariamente el gozo y la paz: la felicidad en la Cruz. Entonces se ve que el yugo de Cristo es suave y que su carga no es pesada”.
(San Josémaría Escrivá de Balaguer, “Camino”).

“La paz del cristiano proviene de estar unido a la voluntad de Dios”.
(San León Magno, Sermón 9, En La Natividad del Señor).

“Por encima de todo, conservad la paz del corazón, que es el mayor tesoro. Para conservarla, nada ayuda tanto como el renunciar a la propia voluntad y poner la voluntad del Corazón Divino en lugar de la nuestra”.
(Santa Margarita María Alacoque, “Cartas”).

"El alma que se conforma siempre y en todo con la voluntad de Dios, le da más gloria que las que hacen mucho extraordinario sin la conformidad perfecta."
(Beata Angela de la Cruz).

"Dios no me ha pedido ser exitosa; me ha pedido ser fiel".
(Madre Teresa de Calcuta).

“¡Con qué ligereza hablamos de la voluntad de Dios como de algo que hemos discernido con absoluta certeza!”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

“En Cristo no hay preocupación por sí mismo. Su corazón ha encontrado la paz perfecta a través de su entrega a la voluntad del Padre. Ése es su alimento (Jn 4, 34). Significa todo para Él”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Como Pan que se Parte”).

"No toda moción que viene de Dios significa que sea voluntad de Dios que realicemos aquello para lo que ella nos mueve".
(P. J. B. Libanio S.J. "Discernimiento y Mediaciones Socio - Políticas").

"Para percibir lo que Dios quiere de nosotros, necesitamos una <<connaturalidad>> con Él. Esta nos es dada por el clima de oración".
(P. J. B. Libanio S.J. "Discernimiento y Mediaciones Socio - Políticas").

"Nunca podré decir con verdad: <<Disponed a toda vuestra voluntad>>, si, día a día y pacientemente, no dispongo humildemente mi corazón para que deje actuar a Dios".
(P. Jean Claude Dhôtel S.J., " La Espiritualidad Ignaciana. Claves de Referencia").

"Dios no impone su voluntad".
(P. Jean Claude Dhôtel S.J., " La Espiritualidad Ignaciana. Claves de Referencia").

“Jung insiste cada vez más en que, más que cualquier otro fundador de religiones, Jesús ha retado a cada uno a ser positivo consigo mismo y a vivir su propia vida, a seguir, independientemente de la voluntad de sus padres, sólo la voluntad de Dios, la voz interior de la conciencia”.
(P. Anselm Grün. “Portarse Bien Con Uno Mismo”).

“Dios sabe más. Los hombres entendemos poco de su modo paternal y delicado de conducirnos hacia Él”.
(P. Álvaro del Portillo).

"De ahí que el Perfecto Hombre llevara a Getsemaní una voluntad y una voluntad fuerte, de escapar al sufrimiento y a la muerte, siempre que esto fuera compatible con la voluntad del Padre, y combinada con una disposición perfecta a obedecer, en caso que no lo fuera".
(C. S. Lewis. "El Problema del Dolor").

“El silencio nos es necesario para hacer la voluntad de Dios”.
(Madeleine Delbrêl, “La Alegría de Creer”).

“A la gente buena le suceden cosas malas en este mundo pero esas cosas no se deben a la voluntad de Dios”.
(Harold S. Kushner, “Cuando La Gente Buena Sufre”).

“Los infortunios no vienen de Dios”.
(Harold S. Kushner, “Cuando La Gente Buena Sufre”).

“El Señor no pide nada que no podamos hacer”.
(Mónica Poblete, 30 de agosto de 1999).

"Hacernos indiferentes a todo, menos a la voluntad de Dios".
(Hernán Opazo Delpiano, 10 de marzo de 2000).

“No hay que confundir la voluntad de Dios con el mal que nos sucede. La esperanza está en que Dios no nos abandonará”.
(Hernán Opazo Delpiano, 30 de noviembre de 2000).

“Hacer la voluntad de Dios es abrirse a la inspiración del Espíritu Santo. No es tanto hacer determinadas cosas sino hacer todo inspirado por el Espíritu, así, casi sin darse cuenta. Esto nace de una vida de oración”.
(Hernán Opazo Delpiano, Examen de Conciencia, 07 de abril de 2003).

"Señor, haz que mi conducta sea justa y que siga derecho tu senda".

"La brújula de mi actuar a de ser la voluntad de Dios".


CONSIGNA

“Entonces en el exceso de mi alegría delirante exclamé: <<Oh, Jesús, amor mío... Por fin, he hallado mi vocación, ¡Mi vocación es el amor!...>>”.
(Santa Teresa de Lisieux, Ms.B, F3).

“Hay cosas que, en cuanto se las expone al aire, pierden su perfume, y hay sentimientos del alma que no pueden traducirse al lenguaje de la tierra sin que pierdan su sentido íntimo y celestial. Son como aquella <<piedra blanca que se dará al vencedor, en la que hay escrito un nombre que sólo conoce el que la recibe>> (Ap 2, 17)”.
(Santa Teresa de Lisieux).

“En el corazón de la Iglesia, yo seré el amor”.
(Santa Teresa de Lisieux,Historia de Un Alma, Cap. 5).

“Al llamarnos a ser, Dios inscribe en nosotros un <<nombre propio>> que corresponde a una vocación: <<Al vencedor le daré el maná escondido y una piedra blanca y en la piedra escribiré un nombre nuevo que sólo conoce el que la recibe>> (Ap 2, 17)”.
Pasamos toda nuestra vida balbuceando ese nombre, pero sólo Cristo puede liberar en nosotros esa palabra misteriosa, pues fue el primero en practicar la vida filial diciendo a Dios: Padre”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“No puede ser revelada más que por la luz del Espíritu Santo”.
(P. Jean Lafrance, “Mi Vocación Es El Amor”).


SILENCIO DE DIOS

"¿A dónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste, habiéndome herido,
salí tras Ti, clamando, y eras ido".
(San Juan de la Cruz, “Cántico Espiritual”).

"Dios está siempre presente, siempre nos habla, aun con su silencio. Comprender esta verdad tiene una importancia tal que afecta toda nuestra relación con Dios".
(Obispo Carlos González Cruchaga, "Los Silencios de Dios", Mensaje, marzo - abril 1990).

"<<Clavado en cruz y escarnecido>>. El se asemeja a esta multitud de hombres y mujeres que perdieron la esperanza y la alegría de vivir. El experimenta el silencio de Dios y sufre la tristeza infinita de ser hombre, frágil y vulnerable".
(Obispo Carlos González Cruchaga, "Los Silencios de Dios", Mensaje, marzo - abril 1990).

"Somos templos de Dios. Sabemos que estamos habitados por Él, por su gracia, y que en nuestros cuerpos vive el Espíritu Santo. Pero con frecuencia olvidamos que el mejor camino que tiene Dios para crecer en nosotros, para vivir más plenamente en nosotros, es el silencio. Dios se calla y creemos que Él está ausente. Dios se queda en silencio y pensamos que lo hemos perdido. No podemos perderlo y Él no puede alejarse de nosotros y la gran posibilidad de Dios para hacernos crecer es entrar en su silencio que lleva perspectivas nuevas y transforma nuestra vida de fe".
(Obispo Carlos González Cruchaga, "Los Silencios de Dios", Mensaje, marzo - abril 1990).

“A menudo la voz de Dios le llega al hombre en un soplo de silencio”.
(P. Roger de Taizé, “Amor de Todo Amor”).


INTIMIDAD CON DIOS

“El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en Mí, y Yo en él”.
(Jn 6, 56).

“Yo estoy en mi Padre, ustedes en Mí, y Yo en ustedes”.
(Jn 14, 20).

“I am in my Father and you are in Me and I in you”.
(Jn 14, 20).

“Permanezcan en Mí y Yo permaneceré en ustedes”.
(Jn 15, 4).

“Si alguien permanece en Mí, y Yo en él, produce mucho fruto, pero sin Mí no pueden hacer nada”.
(Jn 15, 5).

“Que todos sean uno como Tú Padre, estás en Mí, y Yo en Ti. Sean también uno en Nosotros...”.
(Jn 17, 21).

“El que se une al Señor, se hace un solo espíritu con Él”.
(1 Cor 6, 17).

“...el que dice: “<<Yo permanezco en Él>>, debe portarse como Él se portó”.
(1 Jn 2, 6).

“Los que fuimos sumergidos por el bautismo en Cristo Jesús, fuimos sumergidos con Él para participar de su muerte. Pues, por el bautismo, fuimos sepultados juntos con Cristo para compartir su muerte, y, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, también nosotros hemos de caminar en una vida nueva”.
(Rom 6, 3 - 4).

“Hemos sido injertados en Él y participamos de su muerte en forma simbólica; pero también participaremos de su resurrección”.
(Rom 6, 5).

"Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguien escucha mi voz y me abre, entraré a su casa a comer, Yo con él y él conmigo".
(Ap 3, 20).

"¡Oh Dios, Tú eres mi Dios; desde el amanecer ya te estoy buscando, mi alma tiene sed de Ti, en pos de Ti mi ser entero desfallece cual tierra de secano árida y falta de agua”.
(Salmo 62, 2 - 3).

“No me buscarías si no me hubieras ya encontrado”.
(San Agustín).

“Acaso porque sin Ti no existiría nada de cuanto existe, resulta posible que lo que existe te contenga. ¡Y yo existo! Por eso deseo que vengas a mí, pues sin Ti yo no existiría. Yo no estoy en los abismos, pero Tú estás también allí. Y yo no sería, absolutamente no podría ser, si Tú no estuvieras en mí. O, para decirlo mejor, yo no existiría si no existiera en Ti, de quien todo procede, por el cual y en cual existe todo”.
(San Agustín, “Las Confesiones” Cap. II, 2).

“Aquí está un retazo de un diario espiritual: <<Y abrí mi corazón, pero esperé y me sentí suspendida en medio del aire porque mi único deseo era abrazarle y sentía como que Él no venía. Yo sufría y sufría y sólo quería experimentarle con esta sobreabundancia de su gracia. Luego, su gracia cubrió mi alma fatigada y Él habitó en mí de una forma realmente maravillosa. El Esposo se me dio a conocer y luego se sentía como si esta intensidad se había ido, pero la memoria constante de ese momento cuando Él íntimamente se unió a mí estaba enraizada firmemente y para siempre, mientras yo me siento y espero ese día en el que experimentaré la plenitud de mí misma existiendo sólo en Él. Ansío tener la unidad e indivisibilidad con el Divino Maestro, el Novio de mi alma. Te amo Jesús, ven a mí, para que te conozca más íntimamente. Abraza mi alma y lléname de tus dones. Deseo experimentar la más profunda unión contigo, mi Novio, Jesucristo, Salvador del mundo, Cordero de Dios. A través de mi unión contigo, Jesús mío, deseo experimentar la más profunda unión con el Padre en el Espíritu Santo>>."
(Santa Teresa de Lisieux).

"Dios está con nosotros con toda la Trinidad. Si en el fondo del corazón construimos una celda bien protegida en la que nos retirarnos lo más a menudo posible, no nos faltará nada en cualquier situación que nos encontremos".
(Santa Edith Stein, Sor Benedicta de la Cruz, 22 octubre de 1938).

“Alma de apóstol: esa intimidad de Jesús contigo, ¡tan cercana de Él, tantos años! ¿no te dice nada?”.
(San Josemaría Escrivá de Balaguer, “Camino”, 241).

“Desear a Dios es ya vivir unido a Él”.
(Santa Catalina de Siena).

“Dios en mí, y yo en Él”.
(Sor Isabel de la Trinidad, “Carta a la Señorita Margarita Gollat” en Obras Completas).

“Si no habéis llegado a la intimidad con Cristo, el verdadero deseo de estar con Él, entonces no podréis ser felices”.
(P. Jean Lafrance, “Día y Noche””).

“El único criterio auténtico de nuestra intimidad con Cristo es el deseo siempre mayor que tenemos de buscarlo. Cuanto más aumenta en nosotros el deseo de Dios, más nos enraizamos en Él”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“Es siempre Jesús el que enseña a Teresa desde dentro y le muestra el camino que debe seguir. Y, desde fuera, la Escritura viene a confirmar esta palabra interior”.
(P. Jean Lafrance, “Mi Vocación Es El Amor”).

“Si el matrimonio carnal une dos seres en una sola carne, con mayor razón la unión espiritual lo une en un solo espíritu”.
(P. Jean Lafrance, “Mi Vocación Es El Amor”).

“El Espíritu permanece con nosotros, en la medida en que le deseamos de verdad, le obedecemos sin discutir y suspiramos por su compañía”.
(P. Jean Lafrance, “El Poder de La Oración”).

“La única manera de <<poseer>> a Dios es caminar con su compañía”.
(Hermano John de Taizé, “La Aventura de la Santidad – Fundamentos Bíblicos y Perspectivas Actuales”).

“La unión con Dios de la hermana Teresa era simple y natural, igual que su forma de hablar de Él. Cuando yo le pregunté si alguna vez perdía la presencia de Dios, ella me respondió sencillamente: <<¡Oh, no! Creo que jamás he estado ni siquiera tres minutos sin pensar en Dios>>. Yo le testimonié mi sorpresa de que tal dedicación fuera posible y ella me dijo: <<Se piensa de manera natural en quien se ama>>”.
(Céline Martin, hermana de Santa Teresa de Lisieux, “Conseils et Souvenirs”).

“Llegamos a la verdadera intimidad con Cristo si nos unimos a Él en su propio lugar: el último”.
(Madeleine Delbrêl, “La Alegría de Creer”).

“El deseo orientado hacia Dios es la única fuerza capaz de hacer subir al alma. O, más bien, es Dios quien viene a recoger el alma y a elevarla, pero es el deseo lo que obliga a Dios a bajar. Dios sólo viene a aquellos que se lo piden, y no puede dejar de hacerlo cuando se le pide con frecuencia, ardientemente y de forma prolongada”.
(Simone Weil, “A La Espera de Dios”).

“Porque Jesús me ama y yo lo amo, formamos una sola e indivisible persona”.
(Hernán Opazo Delpiano, Ejercicios Espirituales de Ocho Días, Malloco, Semana Santa, abril 1998).

"¡Ay Señor, cómo trabajas en mí!".
(Hernán Opazo Delpiano, 19 de marzo de 2000).

“Estoy unido a Jesús y Él en mí, por la oración y la misión”.
(Hernán Opazo Delpiano, 01 de mayo de 2002).

“Si alguien me hubiera vaticinado lo que experimento contigo, oh Dios, lo habría rechazado como un delirio. Todavía ahora, cuando la experiencia abarca toda mi persona, lo que vivo supera mi capacidad de comprensión. Camino a través del fuego y no me quemo. Llevo una pesada carga, y no me oprime. Lo que me infundía pavor ha ocurrido y, aún así, sigo viva. Estás conmigo, y puedo soportar la incertidumbre, asumir el dolor. Yo, que soy impaciente, puedo esperar confiada, desprenderme de mí y de todo lo mío. Tú luchas por mí. Como un sello, tu obra debe dejar su impronta en mi alma, de modo que ya nunca olvide lo que puedes hacer”.
(Sabine Naegeli, “Die Nacht Ist Voller Sterne”).

“La vida propia es una historia de amor entre Dios y yo, y la muerte es la revelación”.
(Josefina Errázuriz, Reunión de Acompañamiento Espiritual 15 de noviembre de 2004).

“Tú en mí y yo en Ti, formamos una sola e indivisible persona”.
(Anónimo, del “Antiguo Sermón Sobre el Grande y Santo Sábado”).


CONOCIMIENTO DE DIOS

“Estas son las preguntas que cada uno debe plantearse: ¿conozco a Jesucristo? ¿Lo conozco verdaderamente? ¿Lo conozco bastante? ¿Cómo podría conocerlo mejor? Nadie puede responder de manera satisfactoria a estas preguntas, no sólo porque el conocimiento de Cristo plantea tales problemas y supone tales profundidades que sólo la ignorancia, y no la inteligencia, puede pretender tener una idea satisfactoria de Cristo, sino también porque cualquier progreso realizado en el conocimiento de Cristo, en lugar de calmar nuestra sed de conocimiento, la hace más viva. La experiencia de quienes estudian, y todavía más la de los santos, está ahí para enseñárnoslo”.
(Papa Pablo VI).

“El signo que muestra que hemos comenzado a conocer a Dios es el deseo de conocerlo más”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“La persona del Señor no puede ser verdaderamente conocida más que en la oración, la meditación silenciosa de la Palabra de Dios y el amor verdadero a los otros”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“No hay conocimiento íntimo del Señor sin oración intensa y prolongada”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).


MISIÓN DE JESÚS

“Hay muy pocas personas, si es que hay algunas, que comprendan perfectamente cuánto estorbamos a Dios cuando Él quiere obrar en nosotros y todo lo que haría en nuestro favor si no lo estorbáramos”.
(P. Alberto Hurtado S.J.).

“A lo que Jesús fue llamado a Nazaret fue al heroísmo de lo ordinario, a esa rutina cotidiana que exige su propia forma de coraje”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“En la processio, según el cual el Hijo procede del Padre, está el origen de la misión”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Lo Que Cuenta Es El Amor”).

“Al llegar la plenitud de los tiempos, la processio se convirtió en missio: el Hijo fue enviado a este mundo”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Lo Que Cuenta Es El Amor”).

“La misión del Hijo era mostrar que el amor de Dios es más grande que nuestra culpa; que, aunque hayamos pecado, somos aceptados”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Como Pan que se Parte”).

“No fue el Padre quien exigió la cruel muerte de su Hijo. Fue la humanidad la que lo hizo... El hombre presionó hasta ese extremo”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Como Pan que se Parte”).

“El camino de Dios no es arrancar, sino asumir”.
(P. Fernando Montes S.J., Retiro de Semana Santa, Colegio San Ignacio El Bosque, 13 de abril de 2001).

“Jesús ha sido enviado por el Padre para cumplir una misión, a saber: transmitir la buena nueva de la salvación, y llevar de nuevo a los hombres que Dios le ha dado a la morada del Padre, después de haberlos rescatado”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“Olvidamos a menudo que Jesús no ha venido para los sanos, sino primero para los pecadores, los enfermos, en una palabra para los pequeños y los que no se encuentran bien debajo de su piel”.
(P. Jean Lafrance, “El Poder de La Oración”).

II


MARÍA

"Alégrate llena de gracia, el Señor está contigo".
(Lc 1, 28).

"Yo soy la servidora del Señor; hágase en mí, lo que has dicho".
(Lc 1, 38).

“Verdaderamente, ella fue fuerte y tierna, dulce y firme a la vez, olvidada de sí misma y generosa con nosotros. A ella es a quien conviene amar y reverenciar por encima de todas las cosas, después de la Trinidad Suprema”.
(San Buenaventura).

“La presentan inaccesible. Habría que presentarla imitable; hacer resaltar sus virtudes; decir que vivía de fe, como nosotros; probarlo por el Evangelio donde se lee: <<no comprendieron lo que se les decía>>. está bien hablar de sus prerrogativas, pero es necesario, ante todo, que se la pueda imitar. Ella prefiere la imitación a la admiración. Y su vida fue muy sencilla”.
(Santa Teresa de Lisieux).

"El nudo de la desobediencia de Eva lo desató la obediencia de María. Lo que ató la virgen Eva lo desató la Virgen María por su fe".
(Padres antiguos).

"Este es el Cordero sin voz; el Cordero inmolado; el mismo que nació de María, la hermosa cordera".
(Melitón de Sardes).

"Nos proclamamos a María Santísima Madre de la Iglesia".
(Papa Pablo VI).

“María es el modelo perfecto de la criatura humana que, colmada desde el inicio de la gracia divina que sostiene y transfigura a la criatura (cf. Lc 1, 28), elige siempre, en su libertad, el camino de Dios. En cambio, en su gloriosa Asunción al cielo María es la imagen de la criatura llamada por Cristo resucitado a alcanzar, al final de la historia, la plenitud de la comunión con Dios en la resurrección durante una eternidad feliz".
(Papa Juan Pablo II, "Tertio Millennio Adveniente").

"La respuesta de María al mensaje evangélico fue clara: <<He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según su palabra>>. Nunca en la historia del hombre tanto, dependió, como entonces del consentimiento de la criatura humana".
(Papa Juan Pablo II, "Tertio Millennio Adveniente").

“En su Inmaculada Concepción, María es el modelo perfecto de la criatura humana que, colmada desde el inicio de la gracia divina que sostiene y transfigura a la criatura, elige siempre, en su libertad, el camino de Dios”.
(Papa Juan Pablo II).

“Nosotros, seguramente nunca habríamos puesto los ojos en ti, pobre aldeana de Nazaret, porque a los hombres nos interesan las personas importantes que tengan riqueza y poder; nos gustan los triunfadores”.
(P. José Correa S.J. “María ¿Quién eres Tú?).

“Lo propio de María es eclipsarse para dejar que Dios sea Dios en nosotros”.
(P. Jean Lafrance, “Día y Noche”).

“María ha ofrecido a Dios un corazón pobre, humilde y sobre todo confiado hasta el infinito – un espacio de libertad absoluta – en el que su Palabra ha podido hacerse carne”.
(P. Jean Lafrance, “Mi Vocación Es El Amor”).

“Por su pobreza, su humildad y su confianza María ha agradado al Altísimo”.
(P. Jean Lafrance, “Mi Vocación Es El Amor”).

“María es la única criatura que se ha fiado de Dios, apoyándose únicamente en su palabra, y rechazando todas las evidencias humanas”.
(P. Jean Lafrance, “El Poder de La Oración”).

"Cierto día, llegada la plenitud de los tiempos, habiendo expirado el plazo de espera, Dios se aproximó a una Virgen pura. Llamó mansamente a su puerta. Le pidió que le permitiera habitar y vivir en la casa de los hombres. Y María dijo si. Y como en su posada había lugar para él, el Verbo se hizo carne en el seno de la Virgen. Y la vida divina comenzó a crecer en el mundo. Y he aquí que, una noche, se cumplió el tiempo. En el silencio de la cueva, puesto que no había lugar para él en la posada de los hombres, nació Dios entre el rebuzno del asno y el mugido del buey. Aquél a quien nadie había visto jamás, aquél a quien los hombres suplicaban: Señor muéstranos tu rostro, se mostró tal cual es.
Sin dejar de ser el Dios que siempre había sido, asumió la figura del hombre que no siempre había sido. ¡Es el misterio de la noche bendita de Navidad!".
(Leonardo Boff. "Encarnación. La Humanidad y la Jovialidad de Nuestro Dios").

“Cuando contemplamos a María, corremos el peligro de imaginarnos que en ella todo fue fácil y transparente, que ella lo sabía todo... pero los Evangelios no nos pintan semejante idilio. Al contrario, nos presentan a María caminando en la oscuridad de la fe... Ella no lo comprendía todo, sino que tenía que asumir los caminos misteriosos de Dios. Pero confiaba. Su fe iba creciendo con la ayuda de la reflexión y de la meditación”.
(Leonardo Boff).

"No sé que tiene María. Allá donde ella se hace presente se da una presencia clamorosa del Espíritu Santo. Esto acontece desde el día de la Encarnación".
(P. Ignacio Larrañaga).

"María evidencia la interioridad habitada por la conciencia del amor de Dios, capaz de mantener, aún en los momentos más dramáticos, como la muerte del Hijo, una actitud de fidelidad y adhesión a su voluntad, fruto de una confianza ciega, sólida y perseverante".
(Anna Bissi).

“Tu pobreza es pequeñez, es humildad, vida escondida, existencia ordinaria, pertenencia a la más común humanidad. Dios escoge a los débiles de este mundo para hacer resplandecer su poder”.
(Max Thurian).

"Asumió un cuerpo semejante al nuestro. Por eso existe verdaderamente María, para que de ella tome el cuerpo, y, como propio lo ofrezca para nosotros... El ángel Gabriel lo anunciaba con cautela y prudencia, diciéndole no simplemente que nacerá en ti - para que no creyese que se trataba de un cuerpo introducido desde el exterior - sino de ti, para que creyéremos que lo que se engendraba había tomado origen en ella... Era por naturaleza humano lo que nació de María, era verdaderamente el cuerpo del Señor".
(Román Sánchez Chamoso, "Con María, en la Escuela de Jesús").

“La madre de Jesús es una presencia constante al lado de su Hijo, tanto como mediación, cuanto como inspiración y modelo de respuesta a su llamada y de colaboración en su misión”.
(CVX, “Nuestro Carisma CVX”).

“Una madre es algo tan grande y tan hermoso que hasta Dios mismo quiso tener una.....María!”.
(Autor desconocido).

“Ven”.
(María, a Hernán Opazo Delpiano, noviembre 2004).

III


AMOR

"Pero yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los maltratan. Al que te golpea en una mejilla, preséntale la otra. Al que te arrebate el manto, entrégale también el vestido. Da al que te pide, y al que te quita lo tuyo, no se lo reclames".
(Lc 6, 27 - 30).

“Les doy este mandamiento nuevo: que se amen unos a otros. Ustedes se amarán unos a otros como Yo los he amado. Así reconocerán todos que ustedes son mis discípulos: si se tienen amor unos a otros”.
(Jn 13, 34 - 35).

“Mi mandamiento es éste: Ámense unos con otros como Yo los he amado. No hay amor más grande que éste: dar la vida por sus amigos”.
(Jn 15, 12 - 13).

"Tengan un mismo amor, un mismo espíritu, un único sentir, y no hagan nada por rivalidad o por vanagloria. Al contrario, que cada uno, humildemente, estime a los otros como superiores a sí mismo. No busque nadie sus propios intereses, sino más bien el beneficio de los demás".
(Fil 2, 2 - 4).

"Tengan entre ustedes los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús.
El siendo de condición divina tomó la condición de servidor.
Se humilló y se hizo obediente hasta la muerte".
(Fil 2, 5 - 7).

“Si yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, y me faltara el amor, no sería más que bronce que resuena y campana que toca”.
(1 Cor 13, 1 - 4).

"El amor es paciente, servicial y sin envidia. No quiere aparentar ni se hace el importante. No actúa con bajeza, ni busca su propio interés. El amor no se deja llevar por la ira, sino que olvida las ofensas y perdona. Nunca se alegra de algo injusto y siempre le agrada la verdad. El amor disculpa todo; todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta".
(1 Cor 13, 4 - 7).

"El amor nunca pasará".
(1 Cor 13, 8).

“Ahora tenemos la fe, la esperanza y el amor, las tres. Pero la mayor de las tres es el amor”.
(1 Cor 13, 13).

“Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.
El que no ama, no ha conocido a Dios, pues Dios es amor”.
(1 Jn 4, 7).

"El que ama al Padre ama a todos los hijos de ese Padre".
(1 Jn 5, 1).

"En todo amar y servir".
(San Ignacio de Loyola).

“El amor se debe poner más en las obras que en las palabras”.
(San Ignacio de Loyola, EE. 230).

"Ama y haz lo que quieras".
(San Agustín).

“La medida del amor es amar sin medida”.
(San Agustín).

"Aprueba a los buenos, tolera a los malos y ámalos a todos".
(San Agustín).

“Porque somos amados, amamos; y porque amamos, nos hacemos dignos de un mayor amor”.
(San Bernardo, Carta 107, 8: PL 182, 247).

“El aprovechamiento del alma no está en pensar mucho, sino en amar mucho”.
(Santa Teresa de Jesús, “Fundaciones”, 5, 2).

"Entendí que sólo el amor es el que impulsa a obrar a los miembros de la Iglesia, y que si faltase este amor, ni los apóstoles anunciarían ya el Evangelio, ni los mártires derramarían su sangre. Reconocí claramente y me convencí de que el amor encierra en si todas las vocaciones, que el amor lo es todo, que abarca todos los tiempos y lugares, en una palabra que el amor es eterno. Entonces, llena de alegría desbordante, exclamé: Oh, Jesús, amor mío, por fin he encontrado mi vocación: mi vocación es el amor. Sí, he hallado mi propio lugar en la lglesia, y ese lugar es el que Tú me has señalado, Dios mío. En el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor: de este modo lo seré todo y mi deseo se verá colmado".
(Santa Teresa de Lisieux. "Manuscritos Autobiográficos").

"Y este es uno de los puntos más importantes de la vida espiritual: desamparar al menor de nuestros hermanos es desamparar a Cristo mismo; aliviar a cualquiera de ellos es aliviar a Cristo en persona. Por eso nos dijo Cristo que todo el bien o el mal que hiciéramos al más pequeño de sus hermanos a Él lo hacíamos. Luego no amar a los que pertenecen o pueden pertenecer a Cristo por la gracia, es no aceptar y no amar al propio Cristo...Por eso Juan nos dice: <<Si no amamos al prójimo a quien vemos ¿cómo podremos amar a Dios a quien no vemos? Si no amamos a Dios en su forma visible, ¿cómo podremos amar a Dios a quien no vemos?>>. Si no amamos a Dios en su forma visible ¿cómo podremos amarlo en sí mismo?".
(P. Alberto Hurtado S.J., HS 30-31).

“Debemos amar sin esperar nada a cambio, hacer las cosas por amor, no por lo que puedan aportarnos”.
(Madre Teresa de Calcuta, “Camino de Sencillez”).

“Amar a alguien es tener siempre esperanza en él. Desde el momento en que comenzamos a juzgar a alguien, limitamos nuestra confianza en él; desde el momento en que lo identificamos con lo que sabemos de él y, por tanto, lo reducimos a ello, dejamos de amarlo y él deja de ser capaz para mejorar. Deberíamos esperarlo todo de todos. Debemos atrevernos a ser amor en un mundo que no sabe cómo amar”.
(Charles de Foucauld).

"Podemos estar ya ahora con Dios en el cielo; podemos ser felices con Él en este preciso instante, si amamos como Él ama, si ayudamos como Él ayuda, si damos como Él da, si servimos como Él sirve".
(Madre Teresa de Calcuta).

"Amar es lo contrario de utilizar".
(Papa Juan Pablo II).

“El amor al prójimo es el mismo amor a Dios que, al colmar mi corazón hasta el borde, se derrama hacia mi prójimo. Es su amor el que, a través de mí, fluye hacia los demás. Puede verificarse que se trata de su amor si realmente incluye a mis hermanos y hermanas más pequeños”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Él Nos Amó Primero”).

“Un ser humano que se ama poco a sí mismo, sólo puede amar poco a su prójimo”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Lo Que Cuenta Es El Amor”).

“Solo hay un modo de que finalmente podamos aceptar a todos, incluso a las personas difíciles o imposibles. Y ese modo es la oración”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Como Pan que se Parte”).

“El amor y el servicio cristianos consisten en lavarnos mutuamente los pies y buscar el último lugar”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Como Pan que se Parte”).

“Hay una profunda intuición en el dicho que el amor es entre iguales. Es la lógica de la encarnación: Jesús no se aferra a su rango divino sino que se despoja de todo privilegio para ser uno de tantos (Fil 2,6-7). Por eso habla Jesús de venderlo todo y dárselo a los pobres (Mt 10,27)”.
(Peter – Hans Kolvenbach S.J., "La Opción por los Pobres Ante el Reto de la Superación de la Pobreza” ).

“En la profunda soledad es donde encuentro la bondad con la que puedo verdaderamente amar a mis hermanos... la soledad y el silencio me enseñan a amar a mis hermanos por lo que son, no por lo que dicen”.
(Thomas Merton).

“Nos hacemos personas maravillosas cuando damos lo que podemos dar: una sonrisa, un apretón de manos, un beso, un abrazo, una palabra de amor, un regalo, una parte de nuestra vida... o toda ella”.
(P. Henri J. M. Nouwen).

“Cuando alguien es apreciado por lo que hace, entonces deja de ser único porque alguien más puede venir y hacer lo mismo, quizás, hasta mejor; pero cuando es amado por lo que es, entonces llegará a ser único e irremplazable”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

"En todo amar y servir...
En pobreza y alegría".
(P. José Correa S.J.).

"Cuando a un hermano le veo más cosas malas que buenas, es señal que no lo quiero".
(P. José María Guerrero S.J., " Eclesiología", en Curso Manresa, CVX, 26 -27 de agosto de 2000).

"Cristo vino para lo que nos creemos incapaces de amar como Él amó".
(P. Mariano Puga. “Celebración de Nuestra Fe”, en Curso Manresa, CVX, 12 de agosto de 2000).

"Ama con un corazón como el de Cristo, creando fraternidad a tu alrededor por tu acogida, tu cordialidad, tu bondad, tu respeto".
(P. Pablo Fontaine, SS.CC. "Nuestro Camino al Encuentro de Jesucristo").

“Cuando el ojo está despejado, el resultado es la visión. Cuando el corazón está despejado, el resultado es el amor”.
(P. Anthony de Mello S.J., “Caminar Sobre las Aguas”).

“No se llega al amor por espíritu de sacrificio, sino que se llega al espíritu de sacrificio por el amor”.
(P. Jean Lafrance, “Mi Vocación Es El Amor”).

“La confianza y nada más que la confianza nos lleva al Amor”.
(Santa Teresa de Lisieux).

“El amor se expresa antes en estar con una persona que en el hecho de hacer algo por ella”.
(Hermano Geoff, Misionero de la Caridad, “Camino de Sencillez”).

“Si esperamos algo a cambio, entonces no se trata de amor, porque el amor verdadero no pone condiciones ni alberga expectativas”.
(Hermana Kateri, Misionera de la Caridad”, “Camino de Sencillez”).

"Sólo quien ama entiende que cuanto más grandes somos en la humildad, más cercanos nos hallamos de la verdadera grandeza!... ¡Sólo quien ama sabe dejar paso al sol, y se oculta como la luna!... ¡Sólo quien ama besa con cariño, como Dios, las cosas pequeñas, para que la persona amada pueda encumbrarse a la altura!... ¡Sólo quien ama da gracias a la llama por su luz, y acaricia la lámpara que, en la sombra, sostiene esa llama!... ¡Sólo quien ama prepara en la noche las flores, y deja al día que se lleve el agradecimiento!... ¡Sólo quien ama en silencio logra escuchar las palabras de amor que el mundo entero y la vida le están susurrando incesantemente al oído!... ¡Sólo quien ama, en fin, acepta ser como las estrellas, que no temen parecer en la noche gusanitos de luz, con tal de alumbrar al viajero en su camino!".
(Rabindranath Tagore).

“El amor sin admiración sólo es amistad“.
(Aurore Dupin - George Sand - ).

“Amor no es mirarse el uno al otro, sino mirar los dos en la misma dirección “.
(Antoine de Saint-Exupéry).

“El que ama de verdad no es el que enciende el fuego, sino el que lo conserva”.
(Carlos Fisas).

"El amor es como el fuego; si no se echa leña se apaga".
(Michail J. Lermontov).

"Sólo habremos vivido el tiempo en que hemos amado".
(Wilhelm Busch).

"Donde se pronuncia una palabra de amor; donde se hace un acto de caridad, allí Cristo vuelve a resucitar".
(Ferdinand Ebner).

"El amor es la única prueba de que somos auténticos cristianos".
(Johannes Leppich).

"Cuanto más amemos y nos demos, tanto más valor y sentido tendrá nuestra vida".
(Herman Hesse).

"Amar es alegrarse con la alegría de los demás".
(Leibnitz.)

"Sólo se vive cuando se ama".
(Claude - Adrien Helvetius).

"El amor es como el fuego; si no se echa leña se apaga".
(Michaf J. Lermontov).

“Lo que una vez disfrutamos, nunca lo perdemos. Todo lo que amamos profundamente se convierte en parte de nosotros mismos”.
(Hellen Keller).

“El amor no pide reconocimiento”.
(Hernán Opazo Delpiano, 8 de enero de 2002).

“El amor auténtico se expresa finalmente en la fidelidad”.
(Hernán Opazo Delpiano, Retiro de Semana Santa, 18 de abril de 2003).

"El amor es el único tesoro que se multiplica al dividirlo".
(Anónimo).

“No se trata de cuanto hacemos, sino de cuanto amor ponemos en lo que hacemos”.
(Póster en la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad, “Camino de Sencillez”).

"Ver es amar,
amar es ver".

"Hombre, tú has sido creado según la imagen de un Dios que es amor.
Con manos para dar, con un corazón para amar y con dos brazos, que justamente son lo suficientemente largos para abrazar al otro".


FE

“The faith of Jairus was put to a twofold test:
(1) that his daughter might be cured and, now that she had died,
(2) that she might be restored to life”.
(Jairu´s daughter. Mk 5, 35. Saint Joseph Edition of the New American Bible).

“Do not be afraid; just have faith”.
(Mk 6, 36).

"Todo es posible para el que cree".
(Mc 9, 23).

"Everything is possible to one who has faith".
(Mk 9, 23).

"¡Creo, pero ayuda mi poca fe!".
(Mc 9, 24).

"I do believe, help my unbelief!".
(Mk 9, 24).

(Abraham)
"No vaciló, sin embargo, ni desconfió de la promesa de Dios, antes bien cobró vigor en la fe y dio gloria a Dios, plenamente convencido de que si él promete,
tiene poder para cumplir y Dios tomó en cuenta esa fe para hacerlo santo".
(Rom 4, 20 - 22).

"Creer es un acto del entendimiento que asiente a la verdad divina por imperio de la voluntad motivada por Dios, mediante la gracia".
(Santo Tomás de Aquino).

“La fe nos sirve de pies para caminar hacia Dios”.
(San Juan de la Cruz, Cántico Espiritual, Canc. 1, n. 11).

“En cambio la falta de fe parece que ata las manos de Dios”.
(Monseñor Ramón Munita Eyzaguirre, “Tesoro Escondido”).

"El hombre de fe es el hombre que se sabe amado y que responde con amor porque está centrado en Dios. Siente el clamor de Dios. El fariseo no se sabe amado, cumple con la ley para salvarse y no responde con amor porque está centrado en sí".
(P. Segundo Galilea. "Los Días de Emaús").

"Creer significa saber no sólo con la cabeza, sino también con el corazón, que Dios me ama creándome, cariñosamente, inalterablemente, con amor seguro, lleno de respeto".
(P. Piet van Breemen S.J., "Precioso Ante sus Ojos").

“<<Creer>> significa <<comprender>> - no sólo con la mente, sino, sobre todo, con el corazón que Dios me ama de una manera creadora, íntima, única, fiel y respetuosa. Creadora significa que su amor se halla en el origen de mi existencia, que por su amor soy lo que soy. Intima: que su amor llega allá donde yo soy más yo, a lo que hay de más profundo en mí. Única: que su amor me abraza tal como soy, no tal como se piensa que soy o debería ser. Fiel: que su amor no me ha de abandonar ni ha de dejarme caer jamás. Respetuosa: que el corazón del amor es el respeto sin el cual el amor se convierte en condescendencia o en manipulación”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Él Nos Amó Primero”).

“La fe es la convicción de que Dios nos ama tal como somos”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“La religión es lo más elevado que un ser humano puede alcanzar sobre la puntas de sus pies. La fe, en cambio, viene de Dios, es divina y, para el ser humano, inalcanzable por sí misma. La fe nos es dada por Dios”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Lo Que Cuenta Es El Amor”).

"Creer no es coleccionar certezas, sino ser capaz de dudar".
(P. P. Carlos G. Vallés S.J. "Ligero de Equipaje", Garabatos).

"Yo creo, que creo".
(P. Beltrán Villegas SS.CC.).

“La fe de todos los días es humilde, frágil, difícil, temblorosa como unallama en las manos frías de la noche”.
(P. Nelson Barrientos S.J. “Contemplativos en la Desolación”, CEI, Cuadernos de Espiritualidad Nº 78).

“La fe es un don de Dios y crece mediante la oración, como la esperanza y el amor, que son las tres virtudes principales de la vida interior”.
(Hermana Kateri, Misionera de la Caridad, “Camino de Sencillez”).

"La fe es la respuesta del hombre a la buena noticia de que el mal y el dolor han sido vencidos por Dios en Jesucristo".
(José Ramón Bustos. "Cuando el Dolor Pone a Prueba la Fe", Cuadernos de Espiritualidad Nº 62).

“La fe no significa creer en la existencia de Dios. Significa creer en la confiabilidad de Dios, creer que se puede contar con Dios”.
(Harold S. Kushner, “El Señor Es Mi Pastor).

“El valor de aceptar la aceptación (de Dios)”.
(Paul Tillich).

“Creer en Dios no significa no tener dudas”.
(Vicky Harnecker, “Esperar Contra Toda Esperanza”).

“Dios con nosotros, sin lugar a dudas”.
(Alfredo Pemjean, 22 de octubre de 1997).

"Necesito tener más fe.
Señor, dame más fe.
Dispón mi alma para recibirla".
(Hernán Opazo Delpiano).

“La fe es ante todo una invitación a un banquete”.
(Hernán Opazo Delpiano, 22 de abril de 2005).

"Tener fe es creer que Dios dice sí a mi persona, a mi existencia, que Él me ama".

"Y pensaba, al contemplar la fe de María que la fe de un cristiano sólo se hace madura y probada cuando hace cosas que afectan su existencia, porque Dios se las pide y sin comprenderlas".

“Aunque a veces no te comprendo Señor, me dices que por fe te siga, aunque a veces, no sé el por qué ni el cuándo, me dices que confíe, ¡mucho me pides Señor...! Hasta que te veo en la Cruz diciéndome: ¡Padre, perdónale porque no sabe lo que hace...! Entonces me doy cuenta, Señor, que solo necesito creerte y así... ¡podré comprenderte!”.


GRACIA

"Todo es gracia".
(Santa Teresa de Jesús).

“La gracia actúa en nosotros en la medida en que nos encuentra abiertos y disponibles a su acción”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“Todos los hombres son trabajados por la gracia en un grado más o menos importante”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).


OBEDIENCIA

“Cristo en los días de su vida mortal ofreció su sacrificio con lágrimas y grandes clamores. Dirigió ruegos y súplicas a aquel que lo podía salvar de la muerte, y fue escuchado por su religiosa sumisión. Aún siendo Hijo, aprendió en su pasión lo que es obedecer, y llegado a su propia perfección, pasó a ser el que trae la salvación eterna a todos aquellos que le obedecen”.
(Heb 5, 7-9).

"...al obedecer, una creatura racional ejerce conscientemente su róle de creatura, invierte el acto por el cual cayó, desanda los pasos de Adán y retorna".
(C. S. Lewis, "El Problema del Dolor").


PAZ

"La paz es un bien tal, que no se puede desear otro mejor, ni poseer otro más útil”.
(San Agustín).

“A veces buscamos la paz de Dios y lo que hay que buscar es al Dios de la Paz”.
(P. Tony Mifsud S.J. Retiro de Semana Santa, Sábado Santo, 10 de abril de 2004).

“No hay caminos para la paz; la paz es el camino”.
(Mohandas Karamchand Gandhi).

“Si tú estás en paz contigo mismo, al menos hay un lugar pacífico en el mundo”.
(Mohandas Karamchand Gandhi).

“El cielo es paz”.
(Hernán Opazo Delpiano28 agosto de 2001).

“Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz”.


CONFIANZA

“¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos”.
(Mt 10, 29 - 31).

“Miren los lirios, que no hilan ni tejen. Pues bien, Yo les declaro que ni el mismo Salomón, con todo su lujo, se vistió como uno de ellos. Y si Dios en el campo da tan lindo vestido a la hierba que hoy florece y mañana se echa al fuego, cuánto más hará por ustedes, gente de poca fe”.
(Lc 12, 27 - 28).

“No estéis angustiados. Confiad en Dos, confiad también en Mí. En la casa de mi Padre hay sitio para todos; si no fuera así, os lo habría dicho; voy a prepararos un sitio”.
(Jn 14, 1 - 2).

“Nuestro sumo sacerdote no se queda indiferente, por haber sido sometido a las mismas pruebas que nosotros, pero que a Él no lo llevaron al pecado. Por lo tanto, acerquémonos con plena confianza al Dios de bondad; Él tendrá piedad de nosotros y nos recibirá en el momento oportuno”.
(Hb 4, 14 - 16).

"El Señor está cerca, no se inquieten por nada".
(Fil 4, 5).

“Confiadle todas vuestras preocupaciones, pues Él cuida de vosotros”.
(1 Pe 5, 7; Salmo 55(54), 23).

"Ningún ojo ha visto que un Dios, fuera de Tí, hiciera tanto en favor de quien confía en Él".
(Is 64, 3).

“Bendito quien se fía de Yahvé,
pues no defraudará Yahvé su confianza.
Es como árbol plantado a la vera del agua,
que junto a la corriente echa sus raíces.
No temerá cuando viene el calor,
y estará su follaje frondoso;
en año de sequía no se inquieta
ni se retrae de dar fruto”.
(Jer, 17, 5 - 8).

“Guíame en tu verdad, enséñame Tú, que eres mi Dios y Salvador. Todo el día ando confiado, esperando tus favores, Señor”.
(Salmo 26, 5).

"Confía en el Señor, ¡ánimo, arriba!,
espera en el Señor".
(Salmo 28, 14).

“Pero yo Señor, confío en Tí, recuerdo que eres mi Dios”.
(Salmo 31, 15).

"El Señor está cerca de las almas que sienten aflicción y salva a los de espíritu abatido".
(Salmo 34, 19).

"Esperaba en el Señor con gran confianza,
Él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor;
me sacó de la fosa fatal,
del barro del pantano;
puso mis pies sobre roca y aseguró mis pasos".
(Salmo 40, 2 - 3).

"Feliz el hombre que pone en Dios su confianza".
(Salmo 40, 5).

“El día que temo, en Ti confío.
En Dios, cuya palabra alabo,
En Dios confío y ya no temo”.
(Salmo 56, 4 - 5).

“Yo sé que Dios está por mí.
En Dios cuya palabra alabo,
en Yahvé, cuya palabra alabo,
en Dios confío y ya no temo,
¿qué puede hacerme un mortal?”.
(Salmo 56 (55), 11 - 12).

"Señor, Dios de los cielos,
¡feliz el que en Ti pone su confianza!".
(Salmo 84, 13).

"Mi amparo, mi refugio;
en Ti, mi Dios, yo pongo mi confianza".
(Salmo 91, 2).

"Confiar en Dios como si todo dependiera de Él.
Trabajar y poner medios humanos como si todo dependiera de nosotros".
(San Ignacio de Loyola).

"Esta sea la primera regla de tus empresas: confía en Dios, como si todo el éxito de ti dependiera enteramente y no de Dios; pero pon todo tu esfuerzo como si el éxito no dependiera de ti, sino todo de Dios".
(San Ignacio de Loyola. Sentencia del P. Gabriel Hevenesi S.J., en “Scintillae Ignatianae”: condensa admirablemente la postura de Ignacio. Citada en la forma que el P. G. Fessard S.J. considera original. "Dialectique des Exercises". p. 305 ss.).

“Hacer lo que podamos en nuestra debilidad y abandonarnos a la Divina Providencia…”.
(San Ignacio de Loyola, Carta a don Jerónimo Vignes, 17 de noviembre de 1555).

“Cuando emprendía algo, muy frecuentemente parecía no contar con ningún medio humano, sino que se apoyaba solamente en la Providencia divina; pero al llevar adelante el proyecto hasta su plena realización, procuraba todos los medios para conseguir el éxito”.
(Pedro Ribadeneira S.J., en su Biografía de San Ignacio de Loyola).

“Él me ha garantizado su protección, no es en mis fuerzas donde me apoyo. Tengo en mis manos su palabra escrita. Este es mi báculo. Esta es mi seguridad, éste es mi puerto tranquilo. Aunque se turbe el mundo entero, yo leo esta palabra escrita que llevo conmigo, porque ella es mi muro y mi defensa. ¿Qué es lo que ella me dice? Yo estaré siempre con vosotros hasta el fin del mundo. Cristo esta conmigo, ¿qué puedo temer? Que vengan a asaltarme las olas del mar y la ira de los poderosos; todo eso no pesa más que una tela de araña”.
(San Juan Crisóstomo, Homilía antes de partir al destierro).

"Vivamos conscientes de nuestra debilidad, pero confiando en Dios hasta la audacia".
(Santa Teresa de Lisieux).

“Lo que ofende a Jesús, lo que le hiere en el corazón, es la falta de confianza”.
(Santa Teresa de Lisieux).

"¿Estás alarmada por la inmensidad que los
santos votos requieren de ti?
No tienes que estar alarmada.
Lo que has prometido está realmente más allá
de tu propia debilidad y poder humanos;
pero no está más allá del poder del Todopoderoso.
Este poder será tuyo si tú te entregas a Él".
(Santa Edith Stein, Sor Benedicta de la Cruz).

“Qui habitat in adiutorio Altissimi, in protectione Dei coeli commorabitur. (Sal 90, 1), habitar bajo la protección de Dios, vivir con Dios: esta es la arriesgada seguridad del cristiano. Hay que estar persuadidos de que Dios nos oye, de que está pendiente de nosotros: así se llenará de paz nuestro corazón”.
(San Josémaría Escrivá de Balaguer, “Es Cristo que Pasa”).

“Cuando imaginamos que todo se hunde ante nuestros ojos, no se hunde nada, << porque Tú eres, Señor, mi fortaleza (Sal 42, 2)>>. Si Dios habita en nuestra alma, todo lo demás, por importante que parezca, es accidental, transitorio; en cambio, nosotros, en Dios, somos lo permanente”.
(San Josémaría Escrivá de Balaguer, Amigos de Dios).

"¡Felices aquellos que, en medio de la oscuridad de una noche, creyeron en el resplandor de la luz!".
(P. Ignacio Larrañaga. "El Silencio de María").

"La pasión de Cristo es fuente de fuerza y de confianza".
(P. José Correa S.J.).

"Siempre nos quedan estrellas por descubrir".
(P. P. Carlos G. Vallés S.J. "Liberarse para Liberar", Charla Colegio San Ignacio 9 de noviembre de 1992).

“Abraham está en la antípodas del que quiere lograrlo todo por sí mismo; es el padre de todos los creyentes”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

“Debemos confiar en Él simplemente, ocurra lo que ocurra”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“Nuestra confianza es que Dios cumple sus promesas”.
(P. Tony Mifsud S.J. Retiro de Semana Santa, Sábado Santo, 10 de abril de 2004).

"Al final...todo todo saldrá bien".
(Palabras de Jesús crucificado a la gran mística inglesa Juliana de Norwich).

“Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”.
(Miguel de Cervantes y Saavedra).

“No debes desconfiar de Dios ni desesperar de su misericordia; no quiero que dudes ni que desesperes de poder ser mejor: porque, aunque el demonio te haya podido precipitar desde las alturas de la virtud a los abismos del mal, ¿Cuánto mejor podrá Dios volverte a la cumbre del bien, y no solamente reintegrarte al estado que tenías antes de la caída, sino también hacerte más feliz de lo que parecías antes”. (Rabano Mauro, “Tres Libros a Bonosio”).

“Si posees a Cristo, serás rico y con Él te bastará. Él será tu proveedor y fiel procurador en todo, de manera que no tendrás necesidad de esperar en los hombres. Pon en Dios toda tu confianza y sea Él el objeto de tu veneración y de tu amor. Él responderá por t. y todo lo hará bien, como mejor convenga”.
(Imitación de Cristo, II, l, 2 - 3).

“Dame Señor la gracia de vivir el <<Sólo Dios basta>>”.
(Hernán Opazo Delpiano, 22 de octubre de 1997.

“Confiarme es saber que Dios me ama”.
(Hernán Opazo Delpiano, 2001).

"Al que tiene a Dios, aunque no tenga nada más, no le puede faltar nada, porque Dios es el bien supremo y universal, y con Dios poseemos todos los otros bienes".


VERDAD

"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spirit Sanctu est".
(Santo Tomás de Aquino).

"Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo".
(Santo Tomás de Aquino).

"Nunca me ha gustado pensar que la misericordia de Dios se pueda detener en las fronteras de la Iglesia visible. Quien busca la verdad busca a Dios, lo sepa o no".
(Santa Edith Stein, Sor Benedicta de la Cruz).

"La búsqueda de la verdad es en sí misma, en un sentido muy profundo, búsqueda de Dios".
(Papa Juan Pablo II, Homilía en el día de la Beatificación de Edith Stein, Sor Benedicta de la Cruz, 01 de mayo de 1987).

“<<Verdad>> significa, como siempre en la Escritura, la fidelidad del amor de Dios al hombre tal cual es”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“Nunca se alcanza la verdad total,
ni nunca se está totalmente alejado de ella”.
(Aristóteles).

“La verdad es aquello ante lo cual se desvanece la opinión”.
(Hegel).

"Yo no soy más que un buscador de Verdad. Pretendo haber encontrado un camino que conduce a ella y hacer todo lo que está a mi alcance para alcanzar la meta. Pero confieso no haber llegado a ello".
(Mohandas Karamchand Gandhi).

“Intento comprender la verdad, aunque esto comprometa mi ideología”.
(Graham Greene).

“El corazón tiene razones que la razón ignora”.
(Blaise Pascal).

"Se me debe exigir que busque la verdad, pero no que la encuentre".
(Denis Diderot).

"La verdad, sea cualquiera la boca que la diga, es del Espíritu Santo".
(Proverbio árabe).


ESPERANZA

“Y sabed que Yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo”.
(Mt 28, 20).

"Vengan a Mí los que se sientan cargados y agobiados, porque Yo los aliviaré".
(Mt 12, 28 - 29).

“… mientras que a los que esperan en Yahvé Él les renovará el vigor, subirán con alas como de águilas, correrán sin fatigarse y andarán sin cansarse”.
(Is 40, 31).

"Los pobres y los humildes buscan agua pero no encuentran, y se les seca la lengua de sed. Pero Yo, Dios de Israel, no los abandonaré. Yo, Yahvé, los escucharé".
(Is 41, 17).

“Espera en Yahveh, ten valor y firme corazón, espera en Yahveh”.
(Sal 27,14).

"El Señor da su mano
a todos los que caen
y ayuda a levantarse a todos los postrados".

"El Señor está cerca
de todo el que lo invoca,
de todo el que lo invoca de verdad".

"El Señor es mi seguro defensor,
Dios, mi roca de refugio".

“Tu siervo espera que le sonrías, sálvame por tu misericordia”.
(Salmo 31, 17).

“Sólo en Él poner nuestra esperanza”.
(San Ignacio de Loyola, EE. 2).

“Esperar es también querer esperar”.
(P. Segundo Galilea, “La Luz del Corazón”).

“La esperanza es, al final, un regalo de Dios para sostenernos en los momentos difíciles”.
(P. Gustavo Gutiérrez, entrevista en Mensaje Nº 246).

“La esperanza es precisamente para los momentos difíciles”.
(P. Gustavo Gutiérrez, entrevista en Mensaje Nº 246).

“¿Dónde está la fuente de esperanza y de alegría? Está en Dios que nos busca incansablemente y encuentra en nosotros la belleza profunda del alma humana".
(P. Roger de Taizé, Carta 2000,. "Asombro de una Alegría").

“La esperanza es la madre de la paciencia”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“Sería un error identificar la esperanza con el optimismo, porque la esperanza se fundamenta en la fe mientras que el optimismo es simplemente un rasgo psicológico”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“El optimismo exagera los aspectos positivos de la vida, ignorando o minimizando sus aspectos negativos, mientras que la esperanza se fundamenta en el amor de Dios tal como se encarnó en la vida, muerte y resurrección de Jesús”
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“La esperanza implica confiar en la promesa de Dios”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“Desde ese día, no me he desolado ya al verme siempre al pie de la escalera. Conociendo mi impotencia para elevarme tan solo un grado, dejo a los demás que suban y me contento con levantar sin cesar mi pieciecito con continuos esfuerzos. Espero así en paz el día feliz en que Jesús mismo baje para llevarme en sus brazos.
En ese momento me decía Teresa, ¿estaréis más adelantada al haber subido 5 o 6 peldaños por vuestras propias fuerzas? ¿Es más difícil a Jesús tomaros desde abajo que a la mitad de la escalera?”.
(Sor María de la Trinidad).

“Si el Señor es nuestro pastor, ¿por qué muere y sufre gente inocente? Dios no promete, no puede prometernos un final feliz en un mundo donde las leyes de la naturaleza y la crueldad humana doblan su campanada diaria. La prom,esa de Dios no es que estaremos seguros, sino que nunca estaremos solos”.
sucede”
(Harold S. Kushner, “El Señor Es Mi Pastor).

“Nos lastimaremos, pero nuestras heridas cicatrizarán. Sufriremos, pero volveremos a estar enteros. Así como el rebaño necesita un pastor porque hay lobos en el mundo, encontraremos que el mundo es un lugar menos temible y más habitable porque <<Tú estás conmigo>>”.
(Harold S. Kushner, “El Señor Es Mi Pastor).

“Si hay espacios vacíos en nuestra vida, sueños que jamás se cumplen, gente que estaba y ya no está, el propósito de esos espacios vacíos no es frustrarnos o rotularnos como perdedores. Los espacios vacíos tal vez estén ahí para darnos un lugar para crecer, para soñar, para anhelar, y para enseñarnos a apreciar lo que tenemos porque tal vez no estaba ahí ayer y tal vez no esté allí mañana”.
(Harold S. Kushner, “El Señor Es Mi Pastor).

“La esperanza es el sueño del hombre despierto”.
(Aristóteles).

"La noche más larga, eterna no es".
(Bertold Brecht).

"El recuerdo y la esperanza,
Dios conmigo y yo con Dios,
Es la invencible alianza.
¿Quién podrá contra los dos?".
(Miguel de Unamuno, Canciones).

“Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes”.
(Khalil Gibran).

“Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol”.
(Martin Luther King).

“Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano”.
(Martin Luther King).

“Siempre es amanecer en alguna parte del mundo”.
(R. Hengest Horne).

"Cada criatura, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios todavía no pierde la esperanza en los hombres".
(Rabindranath Tagore).

“Esperanza es saber que Dios tiene la última palabra”.
(Hernán Opazo Delpiano, 9 de diciembre de 2001).

"La tempestad es capaz de dañar las flores, pero incapaz de dañar las semillas".


FIDELIDAD

“Yo para esto he nacido
y para esto he venido al mundo:
para dar testimonio de la verdad”.
- Es decir, de la fiabilidad del amor de Dios - “.
(Jn 18, 37).

“Si somos infieles, Él permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo”.
(2 Tim 2, 13).

“El Señor es fiel: Él los fortalecerá y los preservará del maligno”.
(2 Tes 3, 3).

“La fidelidad consiste en ponernos al paso de Dios, día a día, con suficiente visión – fruto del discernimiento – para ir adelante, y con bastante disponibilidad para cambiar de camino cuando el soplo del Espíritu nos conduce a donde quiere y como quiere”.
(Peter – Hans Kolvenbach S.J.).

"Se fiel a la Verdad, aunque en tu entorno el pecado sea aplaudido y la virtud ridiculizada".
(P. Luis Repiso S.J.).

"Es necesario que busquemos ser inquebrantablemente fieles ante todo a Jesús y su Evangelio y que el Señor nos purifique de lo que hay de pecado en nosotros".
(P. José María Guerrero S.J., "Jesús, Señor de la Iglesia", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 119 - 120).

“El único objetivo de la vida de Cristo es convencernos de la fidelidad del amor del Padre”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Él Nos Amó Primero”).

“En la cruz, como en los acontecimientos más ordinarios de su vida, Cristo muestra que lo único que importa es la fidelidad a la entrega de todo nuestro ser a Dios, aun en medio de las tentaciones”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“Lo fundamental en la vida del creyente es permanecer en Dios (cf. Jn 15, 4)”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).


CRUZ

“La Cruz es la intersección del amor de Dios y el rechazo del hombre”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Él Nos Amó Primero”).


SABIDURÍA

"Pues donde están tus riquezas, ahí también estará tu corazón".
(Mt 6, 21).

"No den las cosas sagradas a los perros, ni echen sus joyas a los cerdos".
(Mt 7, 6).

“Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca”.
(Lc 6, 45 b).

"En ese mismo momento, Jesús, movido por el Espíritu Santo, se estremeció de alegría y dijo: <<Yo te bendigo, Padre, porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes y se las has mostrado a los pequeñitos. Sí, Padre, así te pareció bien>>".
(Lc 10, 21 - 22).

"...el saber infla al hombre, mientras que el amor edifica".
(1 Cor 8, 1).

"Yo planté, Apolo regó, pero Dios hizo crecer. Y no cuentan ni el que planta, ni el que riega, sino Dios que hace crecer".
(1 Cor 2, 6).

“No hagas a otro lo que a ti no te agrada.
Da tu pan al hambriento y tu ropa al desnudo.
Pide consejo al sensato
y no desperdicies un consejo útil.
Bendice al Señor en todo momento,
y pídele que allane tus caminos
y que dé éxito a tus empresas y proyectos”.
(Tb 4, 16 - 17, 19 - 20).

"No hay memoria de los ancianos;
igual pasará con sus descendientes;
nadie los recordará entre los que existan después".
(Ec 1, 11).

“Toda sabiduría viene del Señor y con Él permanece eternamente”.
(Sir 1, 1).

“El hombre prudente medita los proverbios, un oído atento es el anhelo del sabio”.
(Sir 3, 29).

“La sabiduría se revela en la palabra, y la educación en la forma de hablar”.
(Sir, 4, 24).

“Si te gusta escuchar, aprenderás, si inclinas tu oído, serás sabio”.
(Sir, 6, 33).

“Antes de recriminar, infórmate; reflexiona primero y censura después”.
(Sir, 11, 7).

“Antes de responder, escucha, y no interrumpas al que tiene la palabra”.
(Sir, 11, 8).

“Día de bienes, olvido de males,
día de males, olvido de bienes”.
(Sir, 11, 25).

“Dichoso el hombre que medita sobre sus caminos, y reflexiona sobre sus secretos”.
(Sir, 14, 21).

“Hay quien calla y pasa por sabio,
y quien se hace odioso por su verborrea”.
(Sir, 20, 5).

“Hay quien calla por no tener respuesta,
y quien calla porque conoce su hora”.
(Sir, 14, 21).

“El sabio guarda silencio hasta el momento oportuno, pero el fanfarrón y el insensato siempre se adelantan”.
(Sir, 20 , 7).

“¿No mitiga el rocío el viento sofocante?
Así una buena palabra vale más que un regalo”.
(Sir, 14, 21).

“El charlatán se hace insoportable, y el que pretende imponerse se hace odioso”.
(Sir, 20, 8).

"Si estás entre insensatos, cuenta tus minutos, pero quédate sin temor con las personas reflexivas. La conversación de los tontos es odiosa, su risa proviene de la grosería".
(Sir 27, 12).

"Dame, Señor, la Sabiduría que comparte tu trono, y no me rechaces del número de tus hijos. Porque soy tu servidor y el hijo de tu sierva, hombre débil y de vida pasajera, incapaz de comprender la justicia y las leyes. En efecto, al más perfecto entre los hombres, si le falta la Sabiduría que viene de Ti, no merece ninguna consideración".
(Sab 9, 4 - 6).

“La sabiduría que viene de lo alto es, en primer lugar, pura, además pacífica, complaciente, dócil, llena de compansión y buenos frutos, imparcial y sin hipocresía”.
(Sant, 3, 17).

"No el mucho saber harta y satisface el ánima, mas el sentir y gustar de las cosas internamente".
(San Ignacio de Loyola, EE. 2).

“El mejor servidor tuyo es aquel que no desea tanto oír de tí lo que él quiere como querer lo que de ti oyere”.
(San Agustín, “Confesiones”).

"Señor, dame valor para cambiar lo que pueda cambiarse;
dame serenidad para aceptar lo que no pueda cambiarse;
dame sabiduría para distinguir lo uno de lo otro".
(Santo Tomás Moro).

“Más vale ignorar bien que saber mal”.
(San Juan Crisóstomo).

"Persuadido como estoy que Dios no me pide lo imposible, prosigo lisa y llanamente sin inquietarme".
(San Damián de Veuster SS.CC.).

"Si hay que ayunar, se ayuna; y si hay perdiz para comer, se come perdiz".
(Santa Teresa de Jesús).

“Decís vosotros que los tiempos son malos, sed vosotros mejores y los tiempos serán mejores: vosotros sois el tiempo”.
(San Agustín).

"Todo queda por decir cuando creemos haberlo dicho todo".
(Jean Laplace S.J. , La Oración, Búsqueda y Encuentro).

"Sólo cuando tus raíces son profundas, tus frutos pueden ser abundantes".
(P. Henri J. M. Nouwen, “La Voz Interior del Amor”).

"Es más fácil querer que dejar ser querido. En el querer hay poder".
(P. Alvaro González, de la Fraternidad de Charles de Foucauld, Charla "La Comunidad, Aspectos Psicológicos y Sociológicos", en Curso Manresa, CVX, 14 de mayo de 2000).

“Nunca dar por conocida a la otra persona”.
(P. Alfonso Vergara, Retiro de Semana Santa, Colegio San Ignacio El Bosque, 13 de abril de 2001).

“Si hay alguna posibilidad de solución, no es hora de abandonarse, sino de poner en acción todas las energías para lograr la solución. Pero si no hay nada que hacer, porque las cosas son insolubles en si mismas o la solución no está en nuestras manos, entonces llegó la hora de abandonarse. Abandonar ¿qué? La rebeldía mental: llegó la hora de silenciar la mente, inclinar la cabeza, depositar los imposibles en manos de Dios Padre y entregarse".
(P. Ignacio Larrañaga, "Del Sufrimiento a la Paz").

"Relativizar".
(P. Ignacio Larrañaga, "Del Sufrimiento a la Paz").

"Lo bueno, si breve, dos veces bueno".
(Baltasar Gracián S.J.).

"Lo que puedes cambiar, cámbialo,
lo que no puedas cambiar, asúmelo".
(P. Carlos G. Vallés S.J. "¿Porqué Sufro, Cuando Sufro?" Charla Colegio San Ignacio).

"Uno de los derechos fundamentales del hombre es el derecho a equivocarse".
(P. Carlos G. Vallés S.J. "Ligero de Equipaje", El Espíritu de Sadhana).

"La estrella más importante es aquella que aún no he descubierto".
(P. Carlos G. Vallés S.J. "Liberarse para Liberar". Charla Colegio San Ignacio, 9 de noviembre 1992).

"Hay muchas más diferencias entre las almas que entre los rostros".
(Padre Pichon).

"La parte más rica de nuestra vida es la que no hemos vivido".
(P. Beltrán Villegas SS.CC., Retiro: "La Santidad de los Laicos", 8 de julio 1989).

"El pasado pertenece al hombre. El futuro a Dios".
(P. Tony Mifsud S.J. Retiro de Semana Santa, CVX 1991).

“El concepto de cambio denota un rasgo de violencia porque, de alguna manera, implica pasar de algo a otra cosa totalmente distinta. Además, podría también involucrar un sentido de falta de autoaceptación profunda, y así expresar un rechazo hacia lo que uno es. Por el contrario, la idea de transformación señala claramente un proceso, a partir de lo que uno es y para lograr la plenitud de lo propio. Así, si el cambio denota el paso de a a b, la transformación busca la plenitud de a”.
(P. Tony Mifsud S.J. “Cuando El Día Se Hace Noche: Dejarse Seducir por Dios en La Oscuridad”).

“El cambio es el resultado del proceso de transformación. La tarea humana es dejar espacio para que el Espíritu del Señor vaya transformando y resaltando lo más auténtico de uno, en medio de todas las debilidades propias, para que el Padre nos cambie en imágenes humanas de su Hijo, siendo dóciles a la acción creativa del Espíritu”.
(P. Tony Mifsud S.J. “Cuando El Día Se Hace Noche: Dejarse Seducir por Dios en La Oscuridad”).

“La transformación no es la creación de algo distinto, sino la recuperación de lo más auténtico en uno”.
(P. Tony Mifsud S.J. “Cuando El Día Se Hace Noche: Dejarse Seducir por Dios en La Oscuridad”).

"No ir más rápido ni más lento que lo que el Espíritu nos guía y nos dice".
(P. Juan Ochagavía S.J., Retiro Semana Santa CVX 1994).

"No tenemos en nuestras manos las soluciones para los problemas del mundo, pero frente a los problemas del mundo, tenemos nuestras manos".
(P. Mamerto Menapace).

"Lo escucho y lo olvido
Lo veo y lo recuerdo
Lo hago y lo entiendo".
(Confucio).

"En cuanto a mí, sólo sé que no sé nada".
(Sócrates)

“No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho”.
(Aristóteles).

“Piensa como piensan los sabios, mas habla como habla la gente sencilla”.
(Aristóteles).

“Nada hay tan importante como el momento presente”.
(Johann Wolfgang von Goethe).

"Muchas palabras nunca indican mucha sabiduría".
(Tales de Mileto).

“Se breve, a fin de que lo que hayas que decir, las almas lo perciban dóciles y lo retengan fieles”.
(Horacio).

“Nada grande se ha realizado en el mundo sin pasión”.
(Hegel).

"De lo que no podemos hablar, mejor es callar".
(Ludwig Wittgenstein).

“La vida se vive hacia delante, pero se comprende hacia atrás”.
(Soren Kierkegaard).

“Señor, dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las cosas que puedo y sabiduría para poder diferenciarlas”.
(Reinhold Niebuhr).

“La conversación es la imagen del espíritu. Según es el hombre, así es la charla”.
(Publio Siro).

“Donde hay fuerza de hecho, se pierde cualquier derecho”.
(Miguel de Cervantes y Saavedra).

“Solo se recorre lo que se acepta”.
(Carl G. Jung).

“El zapato que va bien a una persona es estrecho para otra: no hay receta de la vida que vaya bien para todos”.
(Carl G. Jung).

“Nunca la grandeza es absoluta; ni aumenta ni disminuye sino por comparación. La misma nave que en un río parece grande, en el mar, apenas se ve”.
(Lucio Anneo Séneca).

"Decir lo que sentimos. Sentir lo que decimos. Concordar las palabras con la vida".
(Lucio Anneo Séneca).

"Reírse de todo es propio de tontos, pero no reírse de nada es de estúpidos".
(Erasmo de Rotterdam).

“Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa”.
(Mahatma Gandhi).

“La tortuga tiene más que contar del camino que la liebre”.
(Khalil Gibran).

"Qué difícil cuando todos bajan no bajar también".
(Antonio Machado).

"Se arriesga poco con ser indulgente, se arriesga mucho con no serlo".
(William Shakespeare).

"Lo comprenderemos todo un día;
mientras crezcamos por lo que nos ocurre".
(Enmanuel Mounier).

"Cuando uno ha arraigado en Dios, el resto de las cosas, por importantes que sean, no son más que eso, el resto... y el humor recupera sus derechos".
(Balduino).

“Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos”.
(Martin Luther King).

“Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”.
(Albert Einstein).

"No hay cosas pequeñas, sino una manera pequeña de hacer las cosas".
(Giraud).

“El intelectual tiene derecho a equivocarse, pero no a mentir”.
(Julián Marías).

“Es sólo con el corazón como se ve correctamente. Lo esencial es invisible a los ojos”.
(Antoine de Saint - Exupéry, “El Principito”, El Zorro le dice al Principito).

“El que no sabe gozar de la ventura que le viene, no se debe quejar si le pasa”.
(Miguel de Cervantes y Saavedra).

“Miserable cosa es pensar en ser maestro el que nunca fue discípulo”.
(Francisco de Rojas).

“El hombre se complace en enumerar sus pesares, pero no enumera sus alegrías”.
(Fiodor Mijailovich Dostoiewsk).

"No existen tareas grandes ni chicas para Dios".
(René Cortázar, Retiro Semana Santa CVX 1996).

"Es mejor orientarse por la brújula que por el reloj".
(René Cortázar, Retiro Semana Santa CVX 1996).

"Si la juventud supiera, si la vejez pudiera".
(Etienne).

“Home isn´t where you live - it´s where they understand you”.
(Renée Baran and Elisabeth Wagele, “The Enneagram Made Easy”).

“Don´t take on more than you can handle”.
(Renée Baran and Elisabeth Wagele, “The Enneagram Made Easy”).

“Escuchad el consejo del que mucho sabe; pero sobre todo escuchad el consejo de quien os mucho os ama”.
(Arturo Graf).

“Pensamientos tontos los tenemos todos, pero el sabio se los calla”.
(Wilhelm Busch).

“El hombre nunca es demasiado viejo para aprender”.
(T. Middleton).

"Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado".
(Miguel de Unamuno).

"Cuando creía saber todas las respuestas de la vida, me cambiaron todas las preguntas".
(El Mono Uruguayo).

“La lectura hace al hombre docto; la conversación lo hace desenvuelto; el arte de escribir, exacto”.
(Bacon).

“Diferencias honestas son a menudo un saludable signo de progreso”.
(Mahatma Gandhi).

“Como el rostro es la imagen del alma, sus ojos son sus delatores”.
(Cicerón).

“Los hechos no dejan de existir solo porque se los ignore”.
(Huxley).

“Pedimos consejo, pero buscamos aprobación”.
(Platón).

“El consejo rara vez es bien recibido, porque el que más lo necesita es el que menos lo desea”.
(Samuel Johnson).

“No hay cosa más fácil que dar consejo ni más difícil que saberlo tomar”.
(Félix Lope de Vega y Carpio).

“Por bien que uno hable, cuando habla de más acaba siempre por decir una necedad”.
(A. Dumas).

“Ara bien hondo mientras el perezoso duerme”.
(Benjamin Franklin).

“En el rocío de las pequeñas cosas el corazón encuentra su mañana y toma su frescura”.
(Khalil Gibran).

“Un hijo es una pregunta que le hacemos al destino”.
(José María Pemán).

“De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con
fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero”.
(Benjamin Franklin).

“Duermas o veles, de noche y de día, la semilla germina y crece sin que tú sepas cómo”.
(De las palabras pronunciadas el día del compromiso de vida de un hermano en la Comunidad de Taizé).

“No todo lo grande es bueno, mas todo lo bueno es grande”.
(A. De Santa Cruz).

“La discreción en las palabras vale más que la elocuencia”.
(Francis Bacon).

"Hemos aprendido a volar como los pájaros y a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir juntos como hermanos".
(Martin Luther King).

“Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, sé discreto”.
(Talmud).

"Sabio es aquel que constantemente se maravilla".
(André Gide).

"Todo lo que manda el Rey, pero va contra lo que Dios manda, no tiene valor de Ley, ni es Rey quien así se desmanda".
(Lope de Vega).

"Nada se olvida más despacio que una ofensa; y nada, más rápido que un favor".
(Martín Luther King).

"Hemos aprendido a volar como los pájaros y a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir juntos como hermanos".
(Martin Luther King).

"Dios está para lo imposible. Lo posible es lo humano".
(P. Tony Mifsud S.J., Charla "Moral Social", en Curso Manresa, CVX, 03 de junio de 2000).

"En tierras extrañas, aunque se ceba los ojos, no se satisface el corazón".
(Quevedo).

"Dos son las cosas que hacen madurar al hombre: el amor y el sufrimiento".
(Johann Messner).

"Sed apasionados por la exactitud. Veinte cosas a medio hacer no valen por lo que una hecha del todo".
(Gabriela Mistral, en "Recados para Hoy y para Mañana").

"Algunas personas nunca aprenderán nada por la sencilla razón de que lo entienden todo demasiado pronto".
(Alexander Pope).

"Los ríos más profundos son siempre los más silenciosos".
(Quinto Curcio).

“Aquel que quiera construir torres altas, deberá permanecer largo tiempo en los fundamentos”.
(Anton Bruckner).

"Maravillarse es el primer paso para un descubrimiento".
(Luis Pasteur).

“La verdadera educación consiste en sacar a la luz lo mejor de una persona”.
(Mohandas Karamchand Gandhi).

“Vale más consumir vanidades de la vida, que consumir la vida en vanidades”.
(Sor Juana Inés de la Cruz).

“Haz por ser semejante a un promontorio. Las olas del mar se estrellan contra él de continuo, y él se mantiene inmóvil hasta que en torno suyo se abonanzan las aguas”.
(Marco Aurelio).

“El necio se sienta a la orilla del río a esperar que acabe de pasar el agua. Pero esta fluye, y continuará pasando eternamente”.
(Horacio, Quintus).

“Una vida en que no cae una lágrima es como uno de esos desiertos en que no cae una gota de agua: sólo engendran serpientes”.
(Emilio Cautelar).

“Me llama la atención cómo a veces un pequeño gesto, puede hacer cambiar una opinión, una actitud”.
(Hernán Opazo Delpiano, Examen de Conciencia, 02 de mayo de 2004).

“El que no se equivoca nunca, es porque nunca hace nada.”
(Mahoma).

“La mayor parte del tiempo no podemos controlar lo que nos sucede. Pero siempre podemos controlar cómo reaccionar ante lo que nos sucede”
(Harold S. Kushner, “El Señor Es Mi Pastor).

“Si no podemos elegir tener suerte, ser talentosos, ser amados, podemos elegir ser agradecidos, estar conformes con lo que somos y con lo que tenemos, y actuar en consecuencia”.
(Harold S. Kushner, “El Señor Es Mi Pastor).

“El mensaje fundamental del Salmo 23 no es que nunca nos sucederán cosas malas, sino que no tendremos que enfrentar esas cosas solos, <<porque Tú estás comigo>>”.
(Harold S. Kushner, “El Señor Es Mi Pastor).

“Esperar que el mundo nos trate con justicia por ser buenas personas era como esperar que el toro no nos acometa porque somos vegetarianos”.
(Harold S. Kushner, “El Señor Es Mi Pastor).

"La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos".
(Proverbio británico).

"Gobierna tu casa y sabrás lo que cuestan la leña y el arroz; educa a tus hijos y sabrás lo que debes a tu padre y a tu madre".
(Adagio chino).

“No desprecies a la serpiente por no tener cuernos, quizás algún día pueda reencarnarse en dragón”.
(Proverbio chino).

“Los premios de la vida se encuentran al final de cada jornada y no cerca del comienzo”.
(Anónimo).

"El hombre maduro es aquel que ha sabido reconciliarse con su pasado".
(Anónimo).


“No importa cuánto dura la vida, ni cuán rápido pasa. Lo trascendente es lo que hacemos con ella”.
(Anónimo).

“Quien no es capaz de disfrutar acabará volviéndose insoportable”.

“Cuando en África muere un anciano, una biblioteca se quema."

"La más importante de las cosas es la que no se ve a primera vista".

"La sabiduría consiste, pues, en hacer una pregunta; esto que me molesta ¿Puedo remediarlo?

"Variety is the very spice of life".

"Look before you leap".

"Don't put all your eggs in one basket".

"Cuando todo parecía terminado, es cuando todo comienza".

"Lo que nosotros sabemos es una gota de agua, lo que ignoramos es el océano".

“De nada sirve correr, lo que sirve es partir a tiempo”.

“Los ríos hondos corren en silencio, los arroyos son ruidosos”.

"Lo que nosotros hacemos no es más que una gota comparada con el mar. Pero si faltase, el mar lo notaría".

“La verdadera dimensión del hombre no reside en lo que logra, sino en lo que ansía lograr”.


CARIDAD

"Cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha".
(Mt 6, 3).

“No dar como caridad lo que se debe dar como justicia”.
(Papa Pablo VI).

“La caridad es obra de Dios en nosotros mediante su Espíritu”.
(Biblia de Jerusalén).

"La caridad comienza donde termina la justicia".
(P. Alberto Hurtado S.J.).

“No podemos decir: <<Dios mío, da de comer a quienes tienen hambre>> si no les damos de comewr nosotros mismos”.
(Jean Vanier, “No Temas Amar”).


COMPASIÓN

“Porqué no se detuvieron el sacerdote y el levita. El hombre herido, el hombre que yace en el camino entre Jerusalén y Jericó, es una amenaza. ¿Qué les va a suceder, si se detienen?
Lo que el buen samaritano se pregunta es qué va a ser del hombre herido, si él no se detiene”.
(Jean Vanier, “No Temas Amar”).


JUSTICIA

"Al que tenía mucho no le sobraba,
al que tenía poco no le faltaba".
(2 Cor 8, 15).

“¿No saben cual es el ayuno que me agrada?
Romper las cadenas injustas, desatar las amarras del yugo, dejar libres a los oprimidos y romper toda clase de yugo”.
(Is 58, 6).

“El Evangelio dice más bien que no tiene vida en sí mismo - vida verdadera -, quien no sale de su camino - de su modo de vida -, para aproximarse a quien tiene necesidad de ser ayudado, herido al borde de los caminos (Lc 10,25,37)”.
(Peter – Hans Kolvenbach S.J., "La Opción por los Pobres Ante el Reto de la Superación de la Pobreza” ).

“El hombre justo no es el que no comete ninguna injusticia, sino el que, pudiendo
ser injusto, no quiere serlo”.
(Menandro).

“Un hombre no trata de verse en el agua que corre, sino en el agua tranquila, porque solamente lo que en sí es tranquilo puede dar tranquilidad a otros”.
(Confucio).


PRUDENCIA

"El que contesta antes de escuchar muestra su torpeza para vergüenza suya".
(Prov 18,13).

“Hablar puede traer gloria y deshonra, porque la lengua es la ruina del hombre”.
(Sir 5, 13).

“En tiempo de abundancia recuerda la carestía, y en tiempo de riqueza, piensa en la pobreza y la indigencia”.
(Sir, 14, 21).

“¿Has oído algo? ¡Sepúltalo dentro de ti!
¡Tranquilo, que no reventarás!”.
(Sir, 19, 10).

"Hablar poco y tarde, oír largo y con gusto... la despedida presta y graciosa".
(San Ignacio de Loyola, A los P. P. Broet y Salmerón, principios de septiembre de 1541).

“Calla siempre cuando sientas dentro de ti el bullir de la indignación. Y esto, aunque estés justísimamente airado. Porque a pesar de tu discreción, en esos instantes siempre dices más de lo que quisieras”.
(San Josemaría Escrivá de Balaguer, “Camino”, 656).

“No reveles a tu amigo todos los secretos que poseas. ¿Qué sabes tú si con el
tiempo no se transformará en tu enemigo?. No causes a tu enemigo todo el mal que puedas hacerle: ¿qué sabes tú si con el tiempo se transformará en tu amigo?”.
(Sheykh Moslehoddin Sadi).

“Las palabras son como las hojas. Cuando abundan, poco fruto hay en ellas”.
(Alexander Pope).

"Piensa todo lo que digas,
pero nunca digas todo lo que piensas".
(Patrick Delany).

“La palabra salida de la boca no vuelve a encerrarse dentro de ella”.
(Horacio).

“El sabio no dice nunca todo lo que piensa; pero siempre piensa todo lo que dice”.
(Aristóteles).

“No hablaríamos tanto en sociedad si nos diéramos cuenta del poco caso que hacen los demás de lo que decimos”.
(Johann Wolfgang von Goethe).

“Necio y muy necio es el que, descubriendo un secreto a otro, le pide
encarecidamente que lo calle”.
(Miguel de Cervantes y Saavedra).

“Si revelas tus secretos al viento, no culpes al viento por revelarlos a los árboles”.
(Khalil Gibran).

“El que chismorrea contigo de los defectos ajenos, chismorrea con otros de los
tuyos”.
(Denis Diderot).

“La verdadera elocuencia consiste en no decir más de lo que es preciso”.
(François la Rochefoucauld).

“Un hombre debe vivir cerca de sus superiores como cerca del fuego: ni tan cerca
que se queme ni tan lejos que se hiele”.
(Diógenes).

“El más dañino de todos los animales salvajes es el murmurador; y de los animales domésticos, el adulador”.
(Diógenes).

“No te enfrentes con el poder si no tienes la seguridad de vencerlo”.
(Niccolo Machiavello).

“El que sabe callar siempre es el más fuerte”.
(Amado Nervo).

“Cuando veas un gigante, examina antes la posición del sol, no vaya a ser la sombra de un pigmeo”.
(Novalis).

“El hombre sabio es por naturaleza indeciso.
El hombre libre es por naturaleza inseguro”.
(Erich Fromm).

"Muchas veces lo que se calla hace más impresión que lo que se dice".
(Píndaro).

“Creer que un enemigo débil no puede dañarnos es creer que una chispa no puede incendiar un bosque”.
(Saadi).

“Nadie prueba la profundidad del río con ambos pies”.
(Proverbio chino).

“No abras los labios si no estás seguro de que lo que vas a decir es más hermoso que el silencio”.
(Proverbio árabe).

"Luego que has soltado la palabra, ésta te domina. Pero mientras no la has soltado, eres su dominador".
(Proverbio árabe).

"No abras los labios si no estás seguro de que lo que vas a decir es más hermoso que el silencio".
(Proverbio árabe).

“Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido”.
(Proverbio oriental).

“Hay tres cosas que nunca vuelven atrás: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida”.
(Proverbio chino).

"El habla es plata; el silencio es oro".
(Proverbio alemán).

“No digas nunca, cuando es a veces; ni todas cuando son algunas”.


VOLUNTAD

“La fuerza no proviene de la capacidad corporal sino de una voluntad férrea”.
(Mohandas Karamchand Gandhi).


TEMPLANZA

“Si permaneces en el bien, se alejará de ti la tristeza”.
(San Isidoro de Sevilla).

"Vencerse a sí mismo un hombre es tan grande hazaña, que sólo el que es grande puede atreverse a ejecutarla".
(Pedro Calderón de la Barca).

"La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas".
(Proverbio chino).


PERSEVERANCIA

“Si permaneces en el bien, se alejará de ti la tristeza”.
(San Isidoro de Sevilla).

“Si la persona no se esfuerza constantemente por llevar una vida libre de pecado, y por dominar sus pasiones desordenadas, ningún método de oración lo va a hacer avanzar de verdad. Puede que recoja alguno que otro fruto aparente, pero, al final, llegará a constatar por experiencia propia que va por mal camino”.
(P. Juan De Castro, “La Fe Que Me Conmueve”).

“Es la paciencia de la araña que vuelve a empezar indefinidamente su tela cada vez que la ve destruída. Es una tenacidad, íntima, secreta y dócil, en los antípodas de la testarudez, de la rigidez o del entusiasmo. Es una virtud profundamente humilde, y recíprocamente la humildad es profundamente perseverante, no se desanima nunca. Sólo el orgullo y solo él es el que se desamina”.
(M. D. Molinié, Lrttre Nº 1 sur la Prière).

"La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas".
(Proverbio chino).

“Si te caes siete veces, levántate ocho”.
(Proverbio chino).


RESPETO A DIOS

“No faltes al temor del Señor, ni te acerques a Él con doblez de corazón”.
(Sir 1, 28).

“Los que temen al Señor no desobedecen sus palabras, los que le aman guardan sus caminos”.
(Sir 2, 15).

“El don del temor de Dios nos recuerda que siempre le debemos al Padre un profundo y auténtico respeto”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Cuando El Día Se Hace Noche: Dejarse Seducir por Dios en La Oscuridad”).

“El temor de Dios expresa el estar consciente de poseer un tesoro muy valioso, pero que se puede profanar o perder”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Cuando El Día Se Hace Noche: Dejarse Seducir por Dios en La Oscuridad”).

“Es reconocer la obra de la gracia en uno mismo y, por ello, la importancia de cuidarla”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Cuando El Día Se Hace Noche: Dejarse Seducir por Dios en La Oscuridad”).


DISCIPLINA ESPIRITUAL

“Una vida espiritual sin disciplina es imposible”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “Making All Things New”).

“La práctica de una disciplina espiritual nos hace más sensibles a la voz débil y suave de Dios”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “Making All Things New”).

“La vida espiritual requiere disciplina, porque necesitamos aprender a escuchar a Dios, que nos habla constantemente, pero al cual escuchamos pocas veces”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “Making All Things New”).


BENDICIÓN

“Bendición: <<benedicere>> en latín. Significa hablar bien, o decir cosas buenas de alguien”.
(P. Henri J. M. Nouwen).

“A menudo, la gente dice cosas buenas de nosotros, pero las despreciamos con comentarios como: <<No vale la pena, olvídalo, no es nada...>> o cosas parecidas. Estos comentarios pueden parecer expresiones de humildad, pero de hecho, son señales que no estábamos realmente preparados para recibir las bendiciones que nos daban”.
(P. Henri J. M. Nouwen).


AGRADECIMIENTO

“En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros”.
(1 Ts 5,18).

“El agradecimiento significa corresponder con el mismo amor con que somos amados”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

“Es bueno alabar a Dios por lo que ha hecho en mí”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Como Pan que se Parte”).


DULZURA

“... actúa con dulzura en todo lo que hagas, y te querrán mañana más que al hombre generoso”.
(Sir 3, 17).


LEALTAD

“Los cerros podrán correrse y moverse las lomas; mas Yo no retiraré mi amor, ni se romperá mi alianza de paz contigo; lo afirma Yahvé, que se compadece de ti”.
(Is 54, 10).


CASTIDAD

“La castidad es la alegría de ser el bien de Dios. Esta alegría nos inspira la necesidad de ocultarnos para pertenecerle, para que Él sea el único que goce con nosotros; no revelarse a los demás, sino en la medida que Él mismo nos lo pide. El espíritu de castidades, pues, es el alma del silencio. Toda revelación inútil de nosotros mismos es ya algo impuro”.
(P. Molinié, Retiro a los Dominicos de Monligeon, Nº 6).

IV


FELICIDAD

“Cuando se sabe unirse a Dios y a su santa voluntad, aceptando todo lo que El quiere, se es feliz y se posee todo”.
(Santa Teresa de Jesús, “Moradas IV”, c. 4. Nº 8).

"El hombre sólo puede ser feliz si logra acceder al manantial de vida que brota en lo más profundo de su alma".
(P. Anthony de Mello S.J. "Contacto con Dios").

"Depender de otra persona para estar alegre o triste es ir contra la realidad. La felicidad y la alegría no pueden venirme desde afuera.
Están dentro de mí.
Lo que venga de afuera puede estimularme más o menos, pero no puede darme ni una pizca de felicidad; sólo yo puedo actualizar y expresar desde mi propia realidad, las potencias de amor que pueden hacerme feliz".
(P. Anthony de Mello S.J. "Felicidad y Vida, Reflexiones de Anthony de Mello").

"Cuando queremos ser algo diferente a aquello que Dios quiere de nosotros, estamos deseando algo que, de hecho, no nos hará felices".
(C. S. Lewis, "El Problema del Dolor").

“La esencia de la felicidad consiste en que aceptes ser el que eres”.
(Erasmo de Rotterdam).

“La felicidad no consiste en desear cosas sino en ser libre”.
(Epicteto de Frigia).

“La felicidad es aquí en la tierra para el hombre un sueño imposible, y de ella sólo puede conocer pálidos reflejos”.
(Blaise Pascal).

"Hacer felices a otros hombres: no hay nada mejor ni más bello".
(Ludwig van Beethoven).

"Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad".
(Pearl S. Buck).

“La verdadera felicidad consiste en hacer el bien”.
(Aristóteles).

“Apenas ha habido días felices en mi vida”.
(Albert Schweitzer).

“Si estamos en un cuarto oscuro y decimos que no hay luz es porque alguna vez hemos visto la luz. Algo parecido sucede con la felicidad”.
(Swami Tilak).

“Nunca somos tan felices ni tan infelices como pensamos”.
(François la Rochefoucauld).

"El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere, sino en querer lo que se hace".
(León Tolstoi).

"Una de las ventajas de no ser feliz es que se puede desear la felicidad".
(Miguel de Unamuno).


ALEGRÍA

"Cuando el Espíritu de Dios desciende sobre un hombre y lo cubre con su sombra, inundándolo con su plenitud, entonces su alma se desborda con una alegría indescriptible, pues el Espíritu Santo transforma en alegría todo lo que toca”.
(San Juan de Cronstadt).

“Una sola alegría hace que desaparezcan cien tristezas”.
(Proverbio chino).


GOZO

“Yo gozaré y me alegraré de tu bondad, porque has mirado mi miseria y conoces mis angustias”.
(Salmo 31, 8).

"El gozo espiritual es la mejor señal de que la gracia habita en un alma".
(San Buenaventura).

“Las personas gozosas no necesitan contar chistes, reirse a carcajadas, ni siquiera sonreírse. No son necesariamente personas con una visión optimista de la vista, capaces de relativizar siempre la seriedad de un momento o de un hecho. No, las personas gozosas ven con los ojos abiertos la dura realidad de la existencia humana, pero no se sienten prisioneras de ella. No se hacen ilusiones acerca de los poderes del mal que rondan a nuestro alrededor <<buscando a quien devorar>> (1 Pe 5, 8), pero también saben que la muerte no es el final de todo. Sufren con los que sufren, pero no se quedan anclados en el sufrimiento. Apuntan, por encima de esa realidad, hacia un gozo eterno”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “Signos de Vida. Intimidad, Fecundidad y Éxtasis”).


LIBERTAD

"Cristo nos liberó para que fuéramos realmente libres".
(Gál 5, 1).

"Guarda en todas partes tu libertad de espíritu, y ante cualquier situación no hagas acepción de nadie, sino mantén siempre tu libertad de espíritu frente a la contrariedad; y no la pierdas debido a algún impedimento: en eso no falles nunca".
(San Ignacio de Loyola, MHSI, Epist. et instr. XII p. 679).

“Al perfeccionar interiormente nuestro espíritu, el Espíritu Santo le comunica un dinamismo nuevo - la gracia -, de manera que el cristiano se abstiene del mal por amor, como si la ley divina se lo ordenara. Y de este modo es libre no porque no esté sometido a la ley divina, sino porque su dinamismo interior le lleva a hacer lo que prescribe la ley divina”.
(Santo Tomás de Aquino).

“Los seres humanos se hacen más libres en la medida en que se someten a la gracia y a la libertad de Dios”.
(Karl Rahner, "Grace and Freedom").

“La máxima libertad es entregarle a Dios la libertad”.
(P. Tony Mifsud S.J. 7 de noviembre de 1999).

“Dios no actúa,..., suplantando la libertad humana, sino convocándola; es decir con la atracción o la solicitación, no sólo haciendo posible, sino preservándole y sosteniéndola. Hablando antropológicamente, ella supone un riesgo para Dios: el riesgo de que la creatura se niegue a aceptar su ofrecimiento y le impida realizar su intención. Pero supone también la oportunidad única para la expansión libre de la acción creadora. Por eso el hombre, como por desgracia lo estamos viendo cada día, puede interferir negativamente en la creación, destruyendo la naturaleza y explotando o matando al hermano. Pero también puede prolongarla positivamente, colaborando con Dios en su contínuo afán salvador al fomentar el bien y remediar el mal, amando al prójimo, creando cadenas de solidaridad, trabajando por una humanidad más libre, justa y fraternal, así como por una tierra más habitable”.
(P. Andrés Torres Queiruga S.J. “Recuperar con los Jóvenes, los Caminos de Dios”).

“Todos somos libres para rechazar el amor de Dios”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“Porque es amor en su forma más pura, Dios nos deja libres, porque el amor verdadero nunca se impone”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“Forzar a alguien o someterle a presiones son impurezas que degradan el amor y que son totalmente ajenas a Dios”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“Puesto que Dios siente un infinito respeto por nosotros, nos deja en total libertad”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“Dios nunca nos forzará”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“Nuestra libertad para rechazar el amor divino, al que debemos nuestra misma existencia, es uno de los misterios más asombrosos de la creación”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

“Somos libres para aceptar y rechazar a Aquel que nos ama inmensamente y a quien debemos nuestro mismo ser”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

"Nadie esclavo de su cuerpo es libre".
(Séneca).

“No hay camino hacia la libertad, la libertad es el camino”.
(Mohandas Karamchand Gandhi).

"Podrás encadenar mis manos y aherrojar mis pies; podrás incluso arrojarme a una oscura prisión, pero no podrás esclavizar mi pensamiento, porque es libre".
(Khalil Gibran).

"Si quieres ser libre debes de luchar contigo mismo".


FORTALEZA

"¡Vamos!, fortalezcan su corazón, todos los que esperan en el Señor".
(Salmo 31, 25).

“Crea en mí, oh Dios, un corazón puro,
renueva en mi interior un espíritu firme;
no me rechaces lejos de tu rostro,
no retires de mí tu santo Espíritu”.
(Salmo 50, 12 – 13).

“El espíritu de la fortaleza, consiste en el don de la fuerza para poder cumplir la voluntad del Padre, sobre todo en los tiempos difíciles, de cansancio, de prueba”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Cuando El Día Se Hace Noche: Dejarse Seducir por Dios en La Oscuridad”).


FECUNDIDAD

“En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero, si muere, da mucho fruto”.
(Jn 12, 24).

“Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en Mí”.
(Jn 15, 4).

“El que permanece en Mí y Yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de Mí no podéis hacer nada”.
(Jn 15, 5).

"Ustedes no me escogieron a Mí. Soy Yo quien los escogí a ustedes y los he puesto para que vayan y produzcan fruto, y ese fruto permanezca. Y quiero que todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, Él se los dé".
(Jn 15, 16).

“Sólo en un <<sí>> a Dios puede mi vida ser realmente fecunda y edificar el Reino de Dios”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“Hay personas que realizan mucho, aunque dan poco fruto; del mismo modo que hay personas que realizan poco, pero son muy fecundas”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

“Pensemos en María, la persona más fecunda de la humanidad, pues Jesús fue el fruto de su vientre; y, sin embargo, no realizó mucho”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

“Nuestra vida, con todas sus actividades, sólo puede ser fecunda en sentido bíblico si dejamos que la acción de Dios impregne nuestra acción humana”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

“A diferencia de la cosecha de un campo o de un huerto, en el Reino de Dios la fecundidad muchas veces no puede medirse. Normalmente permanece incalculable y oculta, conocida sólo por el Todopoderoso, <<que ve lo escondido>> (Mt 6, 4. 6, 18)”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

“En la fecundidad hay espacio para el misterio. No sabemos cómo echa raíces, crece y produce fruto la semilla; y, por otra parte, es muy poca la influencia que nosotros podemos tener en este proceso”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

“La fecundidad tiene lugar en lo oculto y en la confianza”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

“La fecundidad es como un misterio en el que nos instalamos. Por el contrario, quien busca el éxito quiere tenerlo todo bajo control, en la medida que sea humanamente posible”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

“El gran misterio de la fecundidad, es que se hace visible donde renunciamos a nuestros instintos de controlar la vida y asumimos el riesgo de dejar que revele su propio impulso interior. Cuando confiemos y nos abandonemos en el Dios del amor, los frutos aumentarán. Los frutos sólo pueden crecer en el terreno del amor íntimo. Ni se fabrican ni son resultados de acciones humanas específicas que puedan volver a repetirse”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “Lifesing, Intimacy, Fecundity and Ecstasy in Christian Perspective”.

“La eficacia de la misión sacerdotal depende de su gratuidad, que no busca recompensa ni éxito. Los <<frutos>> no crecen por decreto, sino normalmente por sí mismos”.
(Carta de los Obispos Alemanes Sobre El Servicio Presbiterial, 1992).

“En el momento de mayor fecundidad Jesús está solo. Resucita en soledad”.
(Hernán Opazo Delpiano, 18 de abril de 2002).


GRATUIDAD

“Gratuidad significa que no hago las cosas para o porque me las agradezcan, me recompensen, me alaben, sino con la generosidad que me da el sentirme previamente amado”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“La gratuidad hace nuestra vida transparente para que se pueda percibir su origen; es el modo práctico de mostrar que nuestra vida es gratuita, que es puro don, sin cálculo; un don, sólo porque Dios halla su alegría en nuestro existir. Y porque es mero don, nosotros, a cambio, también daremos con libertad, gratuitamente”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).


PACIENCIA

"El tiempo es lo que necesita Dios para convertir, purificar, iluminar y liberar a los seres humanos".
(P. Segundo Galilea. "Las Edades del Espíritu").

“Paciencia traducida literalmente, significa: mantenerse debajo, no arrojar la carga, sino llevarla”.
(Dietrich Bonhoeffer,”Vida en Comunidad”, 1936).

“La paz de Dios habita en los pacientes”.
(Dietrich Bonhoeffer,”Vida en Comunidad”, 1936).

“La tribulación engendra la paciencia”.
(Dietrich Bonhoeffer,”Vida en Comunidad”, 1936).

“Las cosas tienen su tiempo; los tiempos del Espíritu no son tiempos cronológicos”.
(Hernán Opazo Delpiano).


HUMILDAD

"Cuando terminó de lavarles los pies y se volvió a poner el manto, se sentó a la mesa y dijo: ¿Entienden lo que he hecho con ustedes? Ustedes me llaman el Señor y el Maestro, y dicen verdad, pues lo soy. Si yo, siendo el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros".
(Jn 13, 12 - 14).

“Pienso que a nosotros, los apóstoles, Dios nos ha asignado el último lugar”.
(1 Cor 4, 9).

“Revístanse todos de humildad para ser sirvientes de los demás”.
(1P 5, 5).

"Hijo mío, en tus asuntos procede con humildad y te querrán más que al hombre generoso. Hazte pequeño en las grandezas humanas, y alcanzarás el favor de Dios".
(Si 3, 17 – 18).

"Será en verdad más grande el que en esta vida se hace más pequeño".
(San Ignacio de Loyola. Carta a J. P. Carafa, 1536).

"Por la infinita gracia (del Señor) más disposición hallo en mí para bajarme en todo, que excusarme en parte, pareciéndome mayor gloria suya...
Humildad perfectíssima es quando..., siendo igual alabanza y gloria de la divina majestad, por imitar y parescer más actualmente a Christo nuestro Señor, quiero y elijo más pobreza con Christo pobre que riqueza, opprobios con Christo lleno dellos que honores, y desear más de ser estimado por vano y loco por Christo, que primero fue tenido por tal, que por sabio ni prudente en este mundo".
(San Ignacio de Loyola, EE 167).

"Por tanto, para que fuera curada la causa de todas las enfermedades, es decir la soberbia, descendió y se hizo humilde el Hijo de Dios...
Quizás te sería vergonzoso imitar al hombre humilde; imita al menos al Dios humilde".
(San Agustín. "Tratado sobre Juan", 25,16, 14-18).

“La humildad es el primer grado de la sabiduría”.
(Santo Tomas de Aquino).

“Cuando no practicáis la virtud, no habéis de creer nunca que es debido a una causa natural, como la enfermedad, el tiempo o el malhumor. Debéis buscar un gran motivo de humillación y colocaros entre las almas pequeñas, puesto que no podéis practicar la virtud, sino de una manera tan débil. Lo que ahora necesitáis no es practicar las virtudes heroicas, sino adquirir la humildad. Para ello será necesario que vuestras victorias vayan siempre mezcladas con algunas derrotas, de suerte que no podáis complaceros en ellas. Por el contrario, su recuerdo os humillará mostrándoos que no sois un alma grande. Hay algunas almas que mientras están en este mundo no tienen nunca alegría de verse apreciadas de las criaturas, lo cual les impide creer que tienen la virtud que ellas admiran en otras”.
(Santa Teresa de Lisieux, C y R II, 10).

“En su humildad, tenía en nada las obras que había realizado, y sólo estimaba el amor que las había inspirado”.
(Santa Teresa de Lisieux, C y R III, 3).

“Ya véis, madre amadísima, que soy un alma muy pequeña que sólo puede ofrecer a Dios cosas muy pequeñas. Y aún me sucede muchas veces dejar escapar algunos de estos pequeños sacrificios, que tanta paz llevan al alma. Pero no me desanimo por eso; me resigno a tener un poco menos de paz y procuro estar más alerta en otra ocasión”.
(Santa Teresa de Lisieux, Ms.C, F31).

"La humildad nos provoca la semejanza con Cristo, la paz del alma, la santidad y la unión íntima con Dios".
(Santa Teresa de los Andes).

“<<Hijo mío, en tus asuntos procede con humildad y te querrán más que al hombre generoso. Hazte pequeño en las grandezas humanas, y alcanzarás el favor de Dios>>. (Si 3, 17-18). Es evidente que estas palabras van contra corriente, pues la mentalidad del mundo impulsa a sobresalir, a abrirse camino, incluso con astucia y sin escrúpulos, afirmándose a sí mismos y sus propios intereses. En el Reino de Dios se premian la modestia y la humildad. Por el contrario, en los asuntos terrenos triunfan a menudo el arribismo y la prepotencia; las consecuencias están a la vista de todos: rivalidades, abusos y frustraciones”.
(Papa Juan Pablo II, Angelus, 2 de septiembre de 2001).

"La humildad que conoce los motivos poco limpios de nuestro obrar y sin embargo intenta servir a Dios y al hombre, produce mucho fruto, mientras que el rigorismo no da nada y nos hace morir de hambre".
(P. Anselm Grün. "Portarse Bien con Uno Mismo").

"Humildad es reconocer que todo viene de Dios".
(P. Juan Miguel Leturia S.J.).

“La humildad consiste en dejarse fascinar por la belleza, la grandeza y la bondad de Dios, así como en un deseo de estar con Jesús en sus padecimientos y en su gloria”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Dios Nos Amó Primero”).

“Las personas humildes nunca son rivales; no ceden a la competitividad, que, obviamente, está basada en la comparación constante; son hacedores de paz, no porque suavicen los constrastes o cedan a toda costa, sino porque viven en armonía con Dios, y de su Abba extraen los sentimientos auténticos de su valor personal. Esto les proporciona Shalom a ellos y, a través de ellos, a los demás”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

“La humildad no debe confundirse con los sentimientos de inferioridad, con una baja autoestima o con la timidez”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

“En Nazaret aprendemos que es el último lugar el que debemos buscar si queremos encontrarnos cerca de Cristo”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“Cristo nos hace ver que el Reino de Dios se construye en la humildad, buscando el último lugar, no el primero”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“En último término, la humildad significa centrarse más en Dios o en Jesús que en uno mismo”.
(P. Jean Lafrance, “La Prière du Coeur”).

“Nos falta vernos en la dimensión de creatura”.
(P. Tony Mifsud S.J. 7 de noviembre de 1999).

“La humildad significa centrarse más en Dios o en Jesucristo que en uno mismo”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“Ser humilde es no hacer comparaciones”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“La humildad no es aceptar humillaciones o rebajarse como personas, sino colocarse en el propio sitio, conociendo y aceptando la propia condición humana”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

”La apuesta del cristiano tiene que ser siempre por los que pierden en este mundo, por duro que parezca la frase”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“La humildad significa centrarse más en Dios o en Jesucristo que en uno mismo”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“Ser humilde es no hacer comparaciones”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

”La apuesta del cristiano tiene que ser siempre por los que pierden en este mundo, por duro que parezca la frase”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“Solo el humilde es capaz de conocerse a sí mismo”.
(P. Tony Mifsud S.J. Retiro de Semana Santa, Viernes Santo, 09 de abril de 2004).

“El no poder subir tiene todavía una ventaja para vos, es el permanecer toda la vida en la humildad, mientras que si vuestros esfuerzos fueran coronados de éxito, no alcanzaríais piedad de Jesús, os dejaría subir sola y habría peligro de que cayéseis al complaceros en vos misma”.
(Vie Théresiénne, enero 1980, Nº 77. D.C.L., Marie de la Trinité, “L’amie d’une Sainte”).

“Este es el verdadero fundamento de la humildad cristiana: la convicción de que todo es un don”.
(Hermano John de Taizé, “La Aventura de la Santidad – Fundamentos Bíblicos y Perspectivas Actuales”).

“Cuanto más grandes somos en humildad, tanto más cerca estamos de la grandeza”.
(Rabindranath Tagore).

"Sólo soy una pobre alma extraviada que se esfuerza en ser totalmente buena".
(Mohandas Karamchand Gandhi).

"Es verdad que no siempre se cree a los humildes, sobre todo cuando anuncian lo increíble".
(Jacques Duquesne, "Jesús").

"Hierbecita, ¡qué grande eres!, pues a tus pies, tienes sujeta la Tierra".
(Rabindranath Tagore).

“Ser humilde es no hacer comparaciones”.
(Dag Hammarskjöld, “Markings”).

“La persona humilde aprende más que enseña”.
(Sara López Escalona, El Hombre como Problema y Misterio).

“El orgullo divide a la humanidad, la humildad la une”.
(Henri Lacordaire).

“Entro en los Ejercicios Espirituales con disponibilidad, esperanza, abierto, expectante. A escuchar al Señor”.
(Hernán Opazo Delpiano, Ejercicios Espirituales de Ocho Días en Calera de Tango, 10 – 18 de junio de 2002, 11 de junio de 2002).


SENCILLEZ

"Todas las acciones cumplidas sin ostentación y sin testigos me parecen más loables".
(Cicerón).

"Dichoso el que ama la sencillez, el Reino de Dios está en él".
(P. Roger de Taizé, "Amor de Todo Amor").

"...las personas que parecen tener una relación muy profunda con Jesús son las que poseen una especie sencillez de comportamiento que las acerca a los niños".
(Jacques Duquesne, prefacio al libro "Jesús, Tal Cual Le Conozco" de la Hermana Emmanuelle).

“La sencillez consiste en hacer el viaje de la vida llevando sólo el equipaje necesario”.
(Charles Dudley Warner).

"Sigue siendo sencillo".
(Hernán Opazo Delpiano, (Ejercicios Espirituales de Ocho Días, Malloco, Semana Santa, abril 1998).

“Guárdate de desplegar tu justicia ante los otros para ser admirado. Que tu vida interior no te de un aire triste, como aquél que ostenta un rostro descompuesto para que los demás lo vean. Unge tu cabeza, lava tu cara a fin de que sólo tu Padre que ve en lo secreto conozca la intención de tu corazón”.
(De las palabras pronunciadas el día del compromiso de vida de un hermano en la Comunidad de Taizé).


IDEALISMO

“En nuestra sociedad sobran los así llamados realistas y escasean los soñadores. El idealismo ya no se encuentra de moda; aún más, hoy ha llegado a ser más bien una crítica, ya que el ser idealista significa el ser desubicado. Pero esta tendencia es muy peligrosa porque cuando uno no está dispuesto a cambiar la realidad, entonces la realidad lo cambia a uno. No hay alternativa: o empeñarse a cambiar la realidad o dejarse cambiar por ella”.
(P. Tony Mifsud S.J., “El Discernimiento: Un Modo de Proceder en Política”).


TRANSPARENCIA

"La transparencia es una virtud que va en dos direcciones. Por la primera nos abrimos y nos exponemos sin poner obstáculos sin ocultar nada, a la luz de su palabra que desea llegar a lo más profundo de nuestra alma. Por la segunda no le mentimos a Jesús - que es mentirnos a nosotros mismos - al querer negar o disimular las sombras que su luz revela en nuestro interior. Sin transparencia, sin sinceridad con el Señor, su espíritu no puede penetrarnos para convertirnos a Él y disipar esas sombras que no nos permiten acceder a la libertad de espíritu.
La transparencia es una actitud de espíritu tan escasa como grata de encontrar. Es un valor que forma parte de la belleza espiritual de una persona, ese tipo de belleza que mejor nos ayuda a comprender y admirar la belleza de Dios. La transparencia requiere una larga educación y una calidad moral que no es fácil de encontrar. La transparencia radical es un valor contemplativo, pues es una actitud que nos trasciende, que no es posible adquirirla sólo por medios psicológicos e introspectivos: la auténtica transparencia es ante que nada el reflejo de la experiencia de Dios en una persona. Esta transparencia implica en nosotros una gran libertad interior, que a su vez implica una liberación de nuestras actitudes <<mentirosas>>, internas o externas, conscientes o insconcientes. La libertad interior es hacerse <<verdadero>>, vivir como se es en realidad, sin falsificaciones ni mentiras sutiles. (<<La verdad os hará libres>> ha dicho Cristo). Vivir en verdad comienza con mi relación con Dios, relación para mí siempre luminosa (<<En tu Luz veremos la luz>> reza el salmo), y reveladora de mis mentiras, justificaciones y subterfugios. Esta transparencia contemplativa se refleja en la relación conmigo mismo y con los demás, pues soy con los demás como soy con Dios".
(P. Segundo Galilea, "Las Edades del Espíritu").

"El Espíritu quiere hacer de nosotros seres completamente transparentes, como un cielo de primavera".
(P. Roger de Taizé, Carta 2000,. "Asombro de una Alegría").

"Amigo, felicidades por haberte equivocado, porque al equivocarte has dado algo de lo que era verdaderamente tu vida".
(Fritz Perls).


AUTENTICIDAD

"Alguien me ha pedido que defina la autenticidad.
Primero, saber lo que se siente. Les aseguro que la mayoría no lo sabemos de veras; lo que quiero, lo que creo, lo que siento, lo que es muy auténtico.
Segundo, estar dispuesto a manifestarlo y tercero, hacerlo con prudencia y caridad".
(P. Carlos G. Vallés S.J. "Autenticidad").

"¿Hay alguien que sea en todo momento auténtico? No. No estropeen la realidad por soñar demasiado alto. Todos tenemos momentos en que no lo somos, en que quedamos atrapados".
(P. Carlos G. Vallés S.J. "Autenticidad").

"Cuando nos equivocamos es cuando somos más auténticos, porque si tenemos siempre cuidado de decir lo que es correcto e importante para no equivocarse nunca, bueno pues quédate en casa, cierra la boca y no hagas nada".
(P. Carlos G. Vallés S.J. "Autenticidad").

“Quienes viven en armonía con su conciencia muestran siempre un semblante hermoso”.
(Alexander Solyenitsin).

“Tened el valor de equivocaros”.
(Georg W. Hegel ).


INOCENCIA

"Les aseguro que si no cambian y vuelven a ser como niños, no podrán entrar al Reino de los Cielos".
(Mt 18, 3).

"¿Quién subirá hasta el monte del Señor?
¿Quién entrará en su recinto santo?
El que tiene manos inocentes
y puro corazón,
el que no pone su alma en cosas vanas
ni jura con engaños".
(Salmo 24, 3-4).

"Al que no lo han engañado nunca, es porque no ha hecho el bien".
(Rupert Mayer S.J.).


GRATITUD

"Ustedes aceptaron a Cristo Jesús como el Señor; vivan por tanto de acuerdo con lo que es El. Permanezcan arraigados y edificados en El, apoyados en la fe, tal como fueron instruidos, y siempre dando gracias".
(Col 2, 7).

"Finalmente, sean agradecidos".
(Col 3, 15).

“¿Qué le daré al Señor por todos los favores que me ha hecho?".
(Salmo 116, 12).

"Si, alma mía, bendice al Señor, y no olvides tantos beneficios de su mano".
(Salmo 103, 2).

"Se nos olvida dar las gracias porque no sabemos descubrir las maravillas de Dios en nuestra vida y en el mundo".
(Biblia Latinoamericana. Comentario al Salmo 124 (123) ).

"El que sabe mirar su vida como el lugar, como el sacramento de la presencia de Dios, sabe que nada es más urgente ni necesario que la acción de gracias".
(P. François Partoës S.J. “Por Dónde Pasa Mi Señor”. Cuadernos de Espiritualidad Nº 74).

“La gratitud brota del reconocimiento de que todo lo que existe es un don divino, fruto del amor, y que nos ha sido entregado libremente para que nos sintamos agradecidos por el don y lo compartamos con los demás”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “Signos de Vida. Intimidad, Fecundidad y Éxtasis”).

"Gratitud: Tres Pasos: Lo recibido, es beneficioso para mí.
Quien da, el Señor, lo hace por puro amor.
Yo no he hecho nada para merecerlo".
(P. Fernando Salas S.J., Ejercicios Espirituales de Ocho Días, Malloco, Semana Santa, abril 1998).

"No ser agradecido, es no reconocer que el Señor actúa en mi historia personal".
(P. Fernando Salas S.J., Ejercicios Espirituales de Ocho Días, Malloco, Semana Santa, abril 1998).

"Sin merecer significa, recibir del Señor por puro amor".
(Hernán Opazo Delpiano, Ejercicios Espirituales de Ocho Días, Malloco, Semana Santa, abril 1998).

"Recuerda los prodigios que Dios ha hecho para ti..., siempre".
(Hernán Opazo Delpiano, Ejercicios Espirituales de Ocho Días, Malloco, Semana Santa, abril 1998).

"Suscitar un sentimiento de gratitud hacia Dios es un paso fundamental para una nueva aceptación de la vida".


CONSUELO

“Alegraos con los que se alegran; llorad con los que lloran”.
(Rom 15, 12).

"Como un hijo a quien consuela su madre, así Yo los consolaré a ustedes".
(Is 66, 13).

"Ese fue mi consuelo en las angustias:
tus palabras me darán vida".
(Salmo 119, 50).

"Si el Señor no me hubiere ayudado,
seguramente habría caído a la morada del silencio.
Pero cuando veía temblar mis pies, Señor,
tú me diste fuerza.
Cuando se multiplican mis angustias,
tus consuelos me alegran el espíritu".
(Salmo 94, 17 - 19).

"Fijemos siempre la mirada en la herida del Corazón de Jesús y leeremos ahí con caracteres de sangre la anchura y profundidad del amor que Él nos tiene, y sentiremos siempre y en todas partes el consuelo de esperar todo de su infinita bondad".
(Santa Francisca Javier Cabrini).

“Quienes nos ofrecen alivio y consuelo estando y permaneciendo con nosotros en momentos de enfermedad, angustia psicológica, u oscuridad espiritual llegan a menudo a sernos tan próximos como aquellos que están unidos a nosotros por vínculos biológicos”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “La Compasión en La Vida Cotidiana”).

“Poca duda hay de que los discípulos de Jesús entendieron su llamado como un llamado a hacer presente en este mundo la compasión de Dios tomando con Jesús posiciones de servidumbre”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “La Compasión en La Vida Cotidiana”).

“Los afligidos son llamados bienaventurados no porque la aflicción sea buena, sino porquwe serán consolados”
(P. Henri J. M. Nouwen, “La Compasión en La Vida Cotidiana”).

“Habrá días oscuros, días de pérdida y días de fracaso, pero no durarán para siempre. La luz siempre volverá para echar a la sombra, el sol siempre sale después de la lluvia, y el espíritu humano siempre se eleva después de un fracaso. El temor nos asaltará, pero no temeremos, porque <<Tú estás conmigo>>”.
(Harold S. Kushner, “El Señor Es Mi Pastor”).

"Dichosos los que esperan en medio de las frustraciones; en medio de la cruz, en medio de las dificultades, porque en medio de esto - y no más allá, no después de la muerte -, y a causa de esto, tendrán el consuelo del Espíritu...".
(P. Segundo Galilea, "El Camino de la Espiritualidad").

“Cuando ponemos nuestro brazo alrededor de otra persona o sobre sus hombros, sobre todo cuando la estamos consolando de algún dolor, le estamos aportando algo difícil de medir, pero de lo cual ella o él jamás se olvidan”.
(P. Juan De Castro, “La Fe Que Me Conmueve”).

“Cuando la gente nos decepciona, cuando no pueden darnos lo que necesitamos, ya sea porque nuestras necesidades son demasiado grandes o porque sus recursos emocionales son demasiado débiles, Dios es nuestro amigo confiable, la fuente inextinguible de amor y fortaleza”.
(Harold S. Kushner, “El Señor Es Mi Pastor).


AMOR A SÍ MISMO

“Hijo, en cuanto te sea posible, trátate bien, y presenta dignamente tus ofrendas al Señor”.
(Sir, 14, 11).

“No te prives de pasar un día feliz, no dejes escapar un deseo legítimo”.
(Sir, 14, 14).


PALABRA

"Hija mía, busca entre mis palabras las que respiren más amor; escríbelas, y luego, guardándolas como preciosas reliquias, procura leerlas con frecuencia. Cuando un amigo quiere reavivar en el corazón de su amigo el fuego de su primer afecto, le dice: Acuerdate de lo que sentiste al decirme un día tal o cual palabra. O bien: ¿Te acuerdas de tus sentimientos en tal época, en tal día, en tal lugar...? Créeme, hija: las reliquias más preciosas que de mí quedan en la tierra son las palabras de mi amor, las palabras salidas de mi dulcísimo Corazón".
(Jesús a Santa Gertrudis).

“Cuando una palabra no nace del silencio interior y de la experiencia de las cosas, es vana, se parece al viento, al vaho, como dice la Escritura”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“(Santa Teresa de Lisieux). Al escribir, se sitúa ante Dios fijando los movimientos de su acción en ella para conservar espiritualmente el recuerdo de ella y juzgar de la dirección que le imprime”.
(P. Jean Lafrance, “Mi Vocación Es El Amor”).

"La palabra, morada del ser".
(Martín Heidegger).

"Cada palabra dice lo que dice y además más, y otra cosa".
(Alejandra Pizarnik).

V


BAUTISMO

“En el bautismo hemos sido poseídos por el poder del Espíritu, que ha hecho su morada en nosotros y nos ha identificado con Cristo vivo, convirtiéndonos en hijos adoptivos del Padre y en templos de la Trinidad santa”.
(P. Jean Lafrance, “Día y Noche”).


ORACIÓN

“Tú cuando ores, entra en tu cámara y, cerrando la puerta, ora a tu Padre que está en lo secreto y tu Padre que ve en lo escondido te recompensará”.
(Mt 6, 6 - 8).

“Y todo cuanto pidáis con fe en la oración, lo reciberéis”.
(Mt 21, 22).

"De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar solitario, donde se puso a orar".
(Mc 1, 35).

"Jesús respondió: <<Tengan fe en Dios. Les aseguro que el que diga a este cerro: ¡Levántate de ahí y tírate al mar!, si no duda en su corazón y cree que sucederá como dice, se le concederá. Por eso les digo: todo lo que pidan en la oración, crean que ya lo han recibido y lo tendrán>>".
(Mc 11, 22 - 25).

“Pero Él se retiraba a los lugares solitarios, donde oraba”.
(Lc 5, 16).

“Hay que orar siempre sin desfallecer”.
(Lc 18, 1).

“Orad constantemente”.
(Jn 5, 17).

“Nadie puede decir: «¡Jesús es Señor!» sino con el Espíritu Santo”.
(1 Cor 12, 3).

"En cualquier circunstancia recurran a la oración y a la súplica, junto a la acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios".
(Flp 3, 6).

“El Señor está cerca. No os inquetéis por cosa alguna; antes bien, en toda ocasión presentad a Dios vuestras peticiones, mediante la oración y la súplica, acompañadas de la acción de gracias. Y la paz de Dios, que supera toda inteligencia custodiará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús”.
(Flp 4, 5b -7).

“Si alguno ve a su hermano cometer un pecado..., que ore por él y le dará la vida”.
(1 Jn 5, 16).

“Entonces, cuando ustedes me invoquen y vengan a suplicarme, Yo los escucharé; cuando me busquen, me encontrarán, porque me buscarán de todo corazón, y Yo me dejaré encontrar por ustedes”.
(Jer 29, 12 – 14).

"Piensa en Mí y yo pensaré en ti".
(Dios dijo a Santa Catalina de Siena).

"Si dirigimos todas las cosas a Dios, todo será oración".
(San Ignacio de Loyola. Carta al P. Francisco de Borja, 20 de septiembre 1553).

“Todo es oración”.
(San Ignacio de Loyola, Epist. VI, 91).

“Cuando el hombre se enfrenta con las exigencias del Evangelio (perdonar a sus enemigos, ser casto, ser pobre), se descubre radicalmente incapaz, entonces queda una única solución, recurrir a Dios en una súplica confiada, humilde y perseverante”.
(San Alfonso María Ligorio, enseñanzas).

“La oración es la fuerza del hombre y la debilidad de Dios”.
(San Agustín).

"La oración es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre".
(San Agustín).

"La oración es luz del alma, verdadero conocimiento de Dios, mediadora entre Dios y los hombres. Por ella nuestro espíritu, elevado hasta el cielo, abraza a Dios con abrazos inefables; por ella nuestro espíritu espera el cumplimiento de sus propios anhelos y recibe unos bienes que superan todo lo natural y visible".
(San Juan Crisóstomo).

“Dios da el don de oración al que hora”.
(San Juan Clímaco).

"La oración es la elevación de nuestro corazón a Dios, una dulce conversación entre la criatura y su Creador".
(San Juan María Vianney, Cura de Ars, Sermón Sobre la Oración).

"Hemos de orar con frecuencia, pero debemos redoblar nuestras oraciones en las horas de prueba, en los momentos en que sentimos el ataque de la tentación".
(San Juan María Vianney, Cura de Ars, Sermón Sobre la Oración).

“Cuando el Espíritu Santo establece su morada en el corazón de un hombre, éste no puede dejar de orar..., ya coma, se entregue a diversas actividades, duerma o vele, la oración no se separa jamás de su alma”.
(San Isaac el Sirio).

“El alma no va a la oración par fatigarse, sino para relajarse”.
(San Juan de la Cruz).

"Lo que Dios obra en el alma durante las horas de oración interior escapa a la mirada humana. Es pura gracia. Todas las restantes horas de la vida son agradecimiento por lo anterior".
(Santa Edith Stein, Sor Benedicta de la Cruz).

"No os pido tanto que miréis a Cristo en la oración como que toméis conciencia de que Él, vuestro esposo, no cesa un instante de miraros".
(Santa Teresa de Jesús).

"Si te das a la oración conseguirás que Dios se te manifieste y te enamores de Él. En la oración nuestra alma lo busca, y si es con ansias de conocerlo y amarlo, Jesús levanta un tanto su velo que lo encubre y muestra su divina Faz radiante de hermosura y suavidad. Otras veces, abre la herida de su corazón y nos señala los tesoros de sus infinitas bondades y de su amor. Y otras veces, deja oír su dulce voz que deja al alma deshecha en amor y arrepentimiento".
(Santa Teresa de los Andes).

"Para mí la oración es un impulso del corazón, una simple mirada lanzada hasta el cielo, un grito de gratitud y de amor, tanto en medio del sufrimiento como en medio de la alegría".
(Santa Teresa de Lisieux, Manuscrito C. 25r).

“Todos los bienes me han venido por la oración”.
(Santa Teresa de Lisieux).

“¿Qué será de él? ¿Morirá de pena al verse tan impotente?... ¡Oh no! El pajarillo ni siquiera se afligirá. Con audaz abandono, quiere seguir mirando a su divino Sol...”.
(Santa Teresa de Lisieux, Ms.B, F4vo).

“Lo que atrae mayores gracias es el agradecimiento, pues si le damos gracias por un beneficio, se conmueve y se apresura a hacernos otros diez, y si le damos gracias con la misma efusión, ¡qué multiplicación incalculable de gracias! He hecho la experiencia, probad y lo veréis”.
(Santa Teresa de Lisieux, C y R III, 22).

“Para mí, la oración es un impulso del corazón, una simple mirada dirigida al cielo, un grito de agradecimiento y de amor, tanto en medio de la tribulación como en medio de la alegría. En fin, es algo grande, algo sobrenatural, que me dilata el alma y me une con Jesús”.
(Santa Teresa de Lisieux, Ms.C, F25).

“Hago como los niños que no saben leer: digo a Dios con toda sencillez lo que quiero decirle, sin componer bellas frases, y siempre me entiende...”.
(Santa Teresa de Lisieux, Ms.C, F25).

“Para el que ama a Jesús, la oración, aun la oración con sequedad, es la dulzura que pone siempre fin a las penas”.
(San Josemaría Escrivá de Balaguer, “Camino”, 889).

“Cuando llamas a María, responde Dios”.
(San Luis María Griñón de Monfort).

"Ces rapports doivent être intimes, sans formalisme. L'ami entre à toutes les heures à la maison de son ami: ils parlent de tout et de rien".
(P. Alberto Hurtado S.J.).

“Orar es estar con Dios”.
(Charles de Foucauld).

“La oración… es la conversación íntima con el Amado. Lo miras, le dices que lo amas, te sientes feliz de estar a sus pies y le dices que quieres vivir y morir allí”.
(Charles de Foucauld, 29 de noviembre de 1896, EE).

“De cuando en cuando, baja tus ojos hacia tu pecho, recógete un cuarto de minuto y di: <<Tú estás aquí, Dios mío, te amo>>.
(Charles de Foucauld, EE).

"Yo le miro y Él me mira, es la más perfecta de las oraciones".
(Madre Teresa de Calcuta).

"Antes de hablar, es preciso que escuches, Dios habla en el silencio del corazón".
(Madre Teresa de Calcuta).

“La oración ensancha el corazón, hasta hacerlo capaz de contener el don de Dios. Sin Él, no podemos nada.
Orar a Cristo es amarlo y amarlo significa cumplir sus palabras. La oración significa para mí la posibilidad de unirme a Cristo las 24 horas del día para vivir con Él, en Él y para Él. Si oramos, creemos. Si creemos, amaremos. Si amamos, serviremos.
Es imposible comprometerse en un apostolado directo, si no es desde una auténtica oración. Debemos tratar de ser uno con el Padre. Nuestra actividad no será verdaderamente apostólica si no le permitimos obrar en nosotros, a través de nosotros, gracias a su poder, a sus planes y a su amor”.
(Madre Teresa de Calcuta).

“Reza sin pausa quien une la oración con las obras y las obras con la oración”.
(Orígenes).

“Es cierto que toda buena acción hecha en el nombre de Cristo confiere la gracia del Espíritu Santo, pero la oración más que cualquier otra cosa, con la ventaja de que está siempre a nuestra disposición”.
(Serafín de Sarov).

“Sólo hay que orar hasta el momento en que el Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos concede, en cierta medida conocida sólo por Él, su gracia celestial. Cuando Él nos visita hay que dejar de orar”.
(Serafín de Sarov).

“El alma en la oración habla y profiere palabras. Pero cuando baja el Espíritu Santo, conviene estar en absoluto silencio, para que el alma pueda oir con claridad las palabras de vida eterna que Él se digna entonces traer”.
(Serafín de Sarov).

“Cuando tu intelecto, movido por un gran deseo de Dios, se desprenda poco a poco, por así decir, de la carne y rechace todos los pensamientos procedentes de la sensación, de la memoria o del temperamento, y al mismo tiempo se encuentre lleno de piedad y alegría, entonces piensa que estás ya en el ámbito de la oración”.
(Evagrio Póntico).

“El Espíritu Santo, compadeciéndose de nuestra debilidad, nos visita aun siendo impuros todavía, y con sólo hallar nuestro intelecto orando con amor sincero, entra en él, desvanece todo el ejército de razonamientos y pensamientos que lo envuelve, y lo empuja al amor de la oración espiritual”.
(Evagrio Póntico).

“No podrás orar con pureza, si te atas a las cosas materiales y estás agitado por continuas preocupaciones; porque la oración es supresión de los pensamientos”.
(Evagrio Póntico).

“Aquel que, cada día, se esfuerza por perseverar en la oración es consumido por el amor espiritual de un deseo divino e inflamado, de una ardiente languidez de Dios, y recibe la gracia espiritual de la perfección santificante”.
(Macario El Grande, Homilías, 40. 2).

"La oración es la relación viva de los hijos de Dios con su Padre infinitamente bueno, con su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo".
(Nuevo Catecismo Iglesia Católica).

“La oración continua es más fácil en la vida activa, en la que uno se siente hostigado por todas partes, que en una vida contemplativa, donde no existen preocupaciones”.
(Monseñor Antoine Bloom).

“Las pruebas, las angustias, los sufrimientos y los peligros es lo que engendra la perseverancia, la cual nos impulsa a la oración incesante”.
(Monseñor Antoine Bloom).

“La oración es buscar nuestro hogar donde Dios lo ha construido - en la intimidad de nuestros corazones - ”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “Signos de Vida. Intimidad, Fecundidad y Éxtasis”).

“La oración es la manera más concreta de edificar nuestro hogar en Dios”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “Signos de Vida. Intimidad, Fecundidad y Éxtasis”).

“La oración nos impulsa a realizar un viaje interior, al corazón, ese hogar íntimo donde tiene lugar una incesante conversación de amor”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “Signos de Vida. Intimidad, Fecundidad y Éxtasis”).

“La oración no es lo hecho por nosotros, sino, muy al contrario, lo hecho en nosotros por el Espíritu Santo”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “La Compasión en La Vida Cotidiana”).

“La oración… implica la decisión de reservar cada día un tiempo para estar a solas con Dios y escuchar el Espíritu”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “La Compasión en La Vida Cotidiana”).

“La oración por los demás… es el verdadero latido de un corazón compasivo”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “La Compasión en La Vida Cotidiana”).

“Orar por los demás significa permitir que sus dolores y sufrimientos, sus ansiedades y soledades, su confusión y sus miedos resuenen en lo más íntimo de nosotros”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “La Compasión en La Vida Cotidiana”).

“Probablemente no haya oración más poderosa que la oración por nuestros enemigos. Pero es también la oración más difícil, por ser la más contraria a nuestros impulsos. Esto explica por qué algunos santos consideran la oración por los enemigos como el supremo criterio de santidad”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “La Compasión en La Vida Cotidiana”).

“Si la oración nos lleva a una más profunda unidad con el Cristo compasivo, nos llevará también a asumir actos concretos de servicio”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “La Compasión en La Vida Cotidiana”).

“Si los actos concretos de servicio nos llevan realmente a una más profunda solidaridad con los pobres, los hambrientos, los enfermos, los moribundos y los oprimidos, nos llevarán también a la oración”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “La Compasión en La Vida Cotidiana”).

“El que ora... se hace uno con el Padre y el Hijo”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“Orar es dejarse amar por Dios o, más exactamente, dejar a Dios ser Dios (porque Dios es Amor)”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“La base de toda vida de oración es la convicción de que Dios es infinitamente fiel y no nos abandonará jamás, hagamos lo que hagamos, y que no cesa de amarnos tal como somos”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“Ser persona de oración es estar atento, esperar a Dios, vaciarse interiormente y hacer silencio”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“El momento de oración es un tiempo destinado a la contemplación de Jesús”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“El mayor servicio que podríamos prestar a nuestro prójimo (y ciertamente también el menos apreciado) bien podría ser el de nuestra oración”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Te He Llamado por Tu Nombre”).

“Orar es dejarse amar por Dios, dejarse inundar por el sol de su amor, contemplar la gloria de Dios en Jesús y, de este modo, ser profundamente transformado (cf. 2 Cor 3, 18); es aprender a conocer mejor a Cristo para mejor amarle y servirle”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Dios Nos Amó Primero”).

“Orar significa siempre comparecer ante Dios con el corazón abierto y las manos abiertas”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Lo Que Cuenta Es El Amor”).

“Orar significa abrirme ante Dios, estar dispuesto a que Dios penetre cada vez más en mi vida”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Lo Que Cuenta Es El Amor”).

“Orar es entregarse al amor de Dios, abandonarse a uno mismo y decir de todo corazón y sin temor: <<Que venga tu Reino; que se haga tu voluntad>>”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Como Pan que se Parte”).

“...este es el significado de la oración: que nos abrimos a la actividad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Como Pan que se Parte”).

“Cuando realmente nos sentimos a gusto con Él no tenemos que estar todo el tiempo hablando, sino que podemos limitarnos a estar con Él”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Como Pan que se Parte”).

"Por mucho que avances en la oración, lleva siempre contigo una provisión permanente de oraciones vocales que siempre has de necesitar en el largo camino".
(P. Anthony de Mello S.J.).

"En suma, si bien es sabido que vivimos según rezamos, es igualmente verdad que rezamos según vivimos".
(P. Segundo Galilea, "El Camino de la Espiritualidad").

"La oración, en un mundo de barullo, nos inserta en el silencio, nos sitúa delante de Dios, nos lleva a la raíz de nuestro yo profundo en medio de tanta superficialidad".
(P. J. B. Libanio S.J. "Discernimiento y Mediaciones Socio - Políticas").

"La oración supera la rutina de la existencia por el descubrimiento de la novedad, de algo más profundo, del sentido radical y siempre nuevo de la vida".
(P. J. B. Libanio S.J. "Discernimiento y Mediaciones Socio - Políticas").

"La oración permite que experimentemos que Dios es Padre".
(P. J. B. Libanio S.J. "Discernimiento y Mediaciones Socio - Políticas").

"La oración pertenece al mundo de la gratuidad, del misterio, de lo no verificable".
(P. J. B. Libanio S.J. "Discernimiento y Mediaciones Socio - Políticas").

"La oración despierta nuestra esperanza".
(P. J. B. Libanio S.J. "Discernimiento y Mediaciones Socio - Políticas").

"Dios, en su infinita bondad, vuelto a nosotros, seres humanos, quiere comunicarse con nosotros al máximo. Los impedimentos se encuentran de nuestro lado".
(P. A. Torres Queiruga, "La Revelación de Dios en la Realización del Hombre").

"Se sabe cómo San Ignacio invitaba a sus hijos a <<hallar a Dios en todas las cosas>>, porque pensaba que cuando todo apunta hacia Dios, todo es oración".
(P. François Partöes S.J. "Por Donde Pasa mi Señor". Cuadernos de Espiritualidad Nº 74).

“Lo que caracteriza a la oración cristiana es dejar que el Espíritu Santo rece en nosotros y reavive nuestra espera”.
(P. Roger de Taizé, Carta 1998).

“Hoy, más quizá que en un cercano pasado, se nos ha hecho claro que la fe no es algo adquirido de una vez para siempre, sino que puede debilitarse y hasta perderse, y necesita ser renovada, alimentada y fortalecida constantemente. De ahí que vivir nuestra fe y nuestra esperanza a la intemperie "expuestos a la prueba de la increencia y de la injusticia", requiera de nosotros más que nunca la oración que pide esa fe, que tiene que sernos dada en cada momento. La oración nos da a nosotros nuestra propia medida, destierra seguridades puramente humanas y dogmatismos polarizantes y nos prepara así, en humildad y sencillez, a que nos sea comunicada la revelación que se hace únicamente a los pequeños”.
(P. Pedro Arrupe S.J.).

"Cuanto más absorto está un hombre en la oración, menos conciencia tiene de que ora..., porque permanece oculto a su propia mirada."
(P. Jean Lafrance).

“La oración es verdaderamente la vida eterna... la eternidad prendida en el corazón del tiempo”.
(P. Jean Lafrance, “Día y Noche”).

“Cada vez que se trata de la oración en el Evangelio, se trata de la oración de petición”.
(P. Jean Lafrance, “Día y Noche”).

“La oración es una gracia”.
(P. Jean Lafrance, “Día y Noche”).

“Cuando nosotros oramos no hacemos más que responder a una súplica de Dios: <<Me quieres?>>.
(P. Jean Lafrance, “Día y Noche”).

“Nuestro corazón se parece a una locomotora un poco enmohecida; hay que devolverle el gusto de la oración. Se suplica una vez, se suplica dos veces; en un momento dado, se convierte en una respiración casi permanente, como lo dice san Pablo: <<Orad y suplicad en todo tiempo>>.”
(P. Jean Lafrance, “Día y Noche”).

“Para vivir continuamente en Dios, es necesario sobre todo guardar el corazón en el recogimiento de la oración”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“Cada vez que un hombre es llamado a recogerse, es decir, a llevar su atención a Dios que vive en Él, es movido interiormente por el Espíritu de Dios. Si es fiel dejando crecer en él ese deseo, si se pone a la escucha de esa inspiración, permite que la vida divina se desarrolle en él”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“El deseo de orar es el indicio de un estado de ánimo natural en el cristiano, profundo estado del alma de una persona divinizada por la gracia y que percibe conscientemente los misteriosos ecos de la presencia divina”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“La oración es una actividad fundamental para que la vida divina pueda crecer en el corazón del cristiano”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

"La oración es... requisito para que crezca en nosotros el deseo de Dios”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“La oración del cristiano no es otra cosa que la oración de Cristo en él”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“Orar es en primer lugar ponerse en situación de acogida para recibir en uno mismo la palabra de Dios”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“Es mantenerse largamente ante Él esperando que quiera dirigirnos la Palabra”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“Es perseverar en la súplica cuando parece callarse y hacerse lejano”.
(P. Jean Lafrance, “Morar en Dios”).

“El que un día ha recibido la gracia de la oración o el don de la plegaria sabe muy bien que ha encontrado la perla preciosa del Evangelio y vende cuanto posee para comprar este tesoro oculto en el campo del Reino. Sabe por experiencia que es la fuente de la única dicha verdadera, de un gozo que puede compararse sin dificultad con la embriaguez espiritual de los apóstoles la mañana de Pentecostés”.
(P. Jean Lafrance, “Dime Una Palabra” - Pensamientos Sobre La Oración -).

“La oración…, no tiene nada que ver con las alegrías de la tierra que el mundo da, ya que es un gusto anticipado del cielo para el corazón que se entrega a ella”.
(P. Jean Lafrance, “Dime Una Palabra” - Pensamientos Sobre La Oración -).

“Si no rezas en tu trabajo, en tus encuentros, en tus momentos de descanso y en tu ir y venir, difícilmente encontrarás la oración cuando te pongas a orar, porque la oración como el amor es totalitaria; quiere invadir toda tu existencia, y sobre todo tu sueño”.
(P. Jean Lafrance, “Dime Una Palabra” - Pensamientos Sobre La Oración -).

“En la decisión de consagrarte a la oración entran en juego varios elementos. Está en primer lugar la llamada que percibes en ti confusamente y, en ciertos días, con toda claridad, como si el Espíritu Santo oculto en tu corazón abriera una brecha en tu caparazón de mármol (el corazón de piedra) y respirara al aire libre. Esta llamada se traduce en un deseo de orar, como dice Pablo: <<Los que viven según el Espíritu piensan en las cosas espirituales>> (Rom 8,5). Pero muy pronto experimentarás que no basta el deseo, porque la ley del Espíritu es combatida en ti por la ley de la carne, frenando la oración en tu corazón. El mismo san Pablo dice que este deseo ha de hacerse efectivo por el poder del Espíritu, <<a fin de que pueda cumplirse en ti la justicia de la ley>> (Rom 8,4) y, por fin, puedas orar libremente”.
(P. Jean Lafrance, “Dime Una Palabra” - Pensamientos Sobre La Oración -).

“La oración es un don y que has de mendigarlo todos los días, dando gracias al Espíritu por haber depositado este deseo en ti”.
(P. Jean Lafrance, “Dime Una Palabra” - Pensamientos Sobre La Oración -).

“He experimentado en mí y en otros muchos que una oración hecha con humildad, confianza y perseverancia es siempre escuchada”.
(P. Jean Lafrance, “Dime Una Palabra” - Pensamientos Sobre La Oración -).

“Si el Espíritu te hace desear y gustar la oración hesicasta y si te consagras, aunque sólo sea muy poco, regular e intensamente, a la oración a Jesús, has de saber que se trata de la obra más ardua de la vida espiritual y que van a acontecerte algunas <<cositas>>:
En primer lugar, te atormentarán los demonios, que intentarán por todos los medios apartarte de la oración, impedirte que ores o al menos sacarte de la oración, pues saben que la oración destruye sus artes demoníacas en el mundo.
Luego, la oración prolongada quebranta literalmente todas las fuerzas humanas.
Finalmente, te sentirás tentado a abandonar la oración a Jesús por una oración más gratificante.
Sobre todo, mantente firme, y un día llegarás a la oración pura”.
(P. Jean Lafrance, “Dime Una Palabra” - Pensamientos Sobre La Oración -).

“No buscarías el rostro de Cristo en la oración si no hubieras ya sentido su mirada posarse en ti”.
(P. Jean Lafrance, “Dime Una Palabra” - Pensamientos Sobre La Oración -).

“Si <<orar bien>> no depende de tu destreza, jamás debes cesar de orar para pedir el don de la oración”.
(P. Jean Lafrance, “Dime Una Palabra” - Pensamientos Sobre La Oración -).

“Sobre todo no comiences nunca tu oración utilizando la inteligencia para reflexionar sobre Dios, ni tu voluntad para quedarte en silencio; sería perder tus energías; comiénzala arrojándote literalmente en la súplica y lanzando un grito hacia el Padre. Pídele su Espíritu. <<Padre, en nombre de Jesús, concédeme tu Espíritu>>”.
(P. Jean Lafrance, “Dime Una Palabra” - Pensamientos Sobre La Oración -).

“No depende de ti <<orar bien>> y llegar a la oración pura, porque es un don gratuito del Espíritu Santo; pero si depende de ti cuidar los comienzos y pasar el primer cuarto de hora de oración suplicando al Espíritu que venga a orar en ti; luego te las compondrás con Él”.
(P. Jean Lafrance, “Dime Una Palabra” - Pensamientos Sobre La Oración -).

“Si el Espíritu Santo pone en tu corazón un gran deseo de oración, has de saber que quiere realizarlo en ti, pues Dios no te hace esperar o desear nada sin que quiera concedértelo”.
(P. Jean Lafrance, “Dime Una Palabra” - Pensamientos Sobre La Oración -).

“Si deseas la oración y no cesas de desear que invada toda tu vida como un mar de fondo, has de saber que el Espíritu Santo actúa en tu corazón”.
(P. Jean Lafrance, “Dime Una Palabra” - Pensamientos Sobre La Oración -).

“El hombre que reza siempre está seguro - y esta convicción crece sin cesar en él - de que hace por el mundo, por la Iglesia y por sus amigos algo más importante que lo que pudiera producir cualquier otro tipo de actividad, sea cual sea”.
(P. Jean Lafrance, “Dime Una Palabra” - Pensamientos Sobre La Oración -).

“Cuanto más rezas, más te adentras en la tiniebla de la inevidencia. No sabes rezar; más aún, en ciertos momentos ni siquiera sientes deseo de hacerlo y tienes la impresión -digo bien, la impresión- de que pierdes el tiempo, porque no sabes adónde va tu oración y a quién aprovecha. Y al mismo tiempo, y con idéntica fuerza, sientes el deseo de orar siempre, porque presientes que es la verdadera vida y que no puedes hace nada más útil por el mundo de los hombres. Cuanto más avanzas en la oración, más tienes la impresión d fracasar lamentablemente, y más oras y tienes confianza en la oración. He ahí la paradoja: eres un hombre de oración y no lo sabes, porque tu oración permanece oculta a tus mismos ojos... Esa es la miseria y la grandeza de tu oración”.
(P. Jean Lafrance, “Dime Una Palabra” - Pensamientos Sobre La Oración -).

“Has de saber también que esta ley de certeza y de inevidencia tiene repercusiones concretas en tu vida de oración. Así, el Espíritu Santo no te concederá reposo y te acuciará de una manera punzante, sobre todo en los momentos en que pierdes el tiempo, para incitarte a orar. Y cuando estés en oración, hasta en los mejores momentos en que el Padre se haga presente, sentirás la tentación de huir o de abreviar tu oración. No busques escapar a esta tensión, pues ella es la que te empuja adelante y no te dará ningún reposo hasta el momento en que hayas entrado del todo en la oración”.
(P. Jean Lafrance, “Dime Una Palabra” - Pensamientos Sobre La Oración -).

“Jamás serás hombre de oración si buscas ser visto o apreciado por los hombres”.
(P. Jean Lafrance, “Dime Una Palabra” - Pensamientos Sobre La Oración -).

“Hay una incompatibilidad radical entre <<ser visto por los hombres>> y <<ser visto por el Padre>>.
(P. Jean Lafrance, “Dime Una Palabra” - Pensamientos Sobre La Oración -).

"<<Cuando reces, cierra la puerta con llave>>; procede de forma que tu oración no sea vista ni oída por los hombres; enciérrate con doble vuelta de llave en tu corazón, al menos en tu intención y en tu conciencia”.
(P. Jean Lafrance, “Dime Una Palabra” - Pensamientos Sobre La Oración -).

"La repetición es la ciencia de la oración".
(P. Jean Lafrance, “Dime Una Palabra” - Pensamientos Sobre La Oración -).

“La oración es el comienzo del cielo en tu alma”.
(P. Jean Lafrance, “Dime Una Palabra” - Pensamientos Sobre La Oración -).

“Esto que te digo es el fin último de la oración y de la vida eterna. Lo que harás un día en el cielo has de hacerlo desde el presente: dormirte en brazos de Dios para despertarte en su ternura”.
(P. Jean Lafrance, “Dime Una Palabra” - Pensamientos Sobre La Oración -).

“Eres un hombre de oración cuando tienes el valor suficiente de arrojarte, a lo largo de tu vida, en ese misterioso silencio de Dios sin recibir en apariencia otra respuesta que la fuerza de creer, de esperar, de amar a Dios y a tus hermanos, y que a fin de cuentas, sigues orando”.
(P. Jean Lafrance, “Ora a tu Padre”).

“El lugar de la oración, es tu corazón es decir el centro de tu ser, allí donde eres tú mismo con plena libertad, donde te abres o cierras a Dios”.
(P. Jean Lafrance, “Ora a tu Padre”).

“Cuanto más avances en la vida de oración, más pobre, despojado y sencillo serás. Entonces harás oración con el fondo de tu ser, más allá de las palabras”.
(P. Jean Lafrance, “Ora a tu Padre”).

“Ven a la oración sencillamente con el vehemente y pacificado deseo de estar allí con Dios, para Dios, en presencia de Dios”.
(P. Jean Lafrance, “Ora a tu Padre”).

“Reserva en tu jornada tiempos fuertes para sumergirte en Dios, aunque sean muy breves, aunque no duren más que el tiempo de una respiración, que abren a Dios el acceso a las profundidades más secretas de tu vida”.
(P. Jean Lafrance, “Ora a tu Padre”).

“No dejes de pasar una semana sin reservar un tiempo largo a la oración silenciosa y la contemplación prolongada de la Palabra de Dios”.
(P. Jean Lafrance, “Ora a tu Padre”).

“Orar, es dejar a Jesucristo que diga en el interior de tu corazón: <<Padre>> en el dinamismo de su Espíritu”.
(P. Jean Lafrance, “Ora a tu Padre”).

“Si no sabes acudir una y otra vez a los mismos textos de la Escritura o de autores espirituales, nunca sabrás orar bien; te parecerás al turista que quiere ver todo y no se molesta en contemplar, es decir en mirar con amor y admiración lo que ve”.
(P. Jean Lafrance, “Ora a tu Padre”).

“Toda oración verdadera debe llevarte un día a no encontrar alegría más que en Dios”.
(P. Jean Lafrance, “Ora a tu Padre”).

“No te descompongas si tu oración es desértica, así aprenderás a amar a Dios por sí mismo y no por las alegrías que sacas de ella”.
(P. Jean Lafrance, “Ora a tu Padre”).

“Lejos de ser un replegarte sobre ti, la oración, como el verdadero amor, es al contrario salida de ti para ir hacia el otro”.
(P. Jean Lafrance, “Ora a tu Padre”).

“Cuando te descubres pecador y pobre, tu oración baja siendo así que debería ser más intensa”.
(P. Jean Lafrance, “Ora a tu Padre”).

“Orar, es dejar que Cristo viva y ore en ti a su Padre”.
(P. Jean Lafrance, “Ora a tu Padre”).

“Si sabes hacerte solidario de todo hombre y del mundo entero asumiéndolo en profundidad y no solamente deteniendo tu curiosidad en la corteza de los acontecimientos, harás de tu vida una oración continua, pues experimentarás la presencia oculta de Dios en el corazón de los acontecimientos y, cuando estés en oración, te bastará entrar todavía más profundamente en estas situaciones para hacer tuya la voz de tus hermanos”.
(P. Jean Lafrance, “Ora a tu Padre”).

“Cuanto más avanzas en la oración, menor es tu sentimiento de que progresas, más aún, algunos días te parece que retrocedes. Te pareces, entonces, al submarinista que, a medida que se adentra más profundamente en el océano y más intensamente goza de su belleza, descubre al mismo tiempo, con asombro, que es impenetrable”.
(P. Jean Lafrance, “Ora a tu Padre”).

“Para dejar que el Espíritu tenga libertad para hablarte, no es bueno estar atado a una sola forma de oración”.
(P. Jean Lafrance, “Ora a tu Padre”).

“En cuanto un hombre ora verdaderamente con el corazón, Dios se compromete a hablarle al corazón”.
(P. Jean Lafrance, “Mi Vocación Es El Amor”).

“La oración es el reflejo exacto de la vida espiritual”.
(P. Jean Lafrance, “Mi Vocación Es El Amor”).

“La oración y la súplica son medios privilegiados para adquirir el Espíritu”.
(P. Jean Lafrance, “El Poder de La Oración”).

“La oración, más que ninguna otra cosa, hace brotar en nosotros la gracia del Espíritu de Dios y, más que todas las demás actividades, está siempre a nuestro alcance, para hacernos velar en la espera de la plenitud de los dones del Espíritu”.
(P. Jean Lafrance, “El Poder de La Oración”).

“Estoy persuadido que la razón fundamental por la que oramos tan poco y tan mal, es precisamente esta falta de profundidad; y por eso, oramos de labios afuera, o con nuestra inteligencia o nuestra voluntad, pero no con lo más profundo de nuestro corazón”.
(P. Jean Lafrance, “El Poder de La Oración”).

“La palabra plegaria viene de <<precare>>, que quiere decir suplicar”.
(P. Jean Lafrance, “El Poder de La Oración”).

“La grandeza del hombre, es que es un ser capaz de interrogarse y de orar. La interrogación es intelectual, y la oración espiritual”.
(P. Jean Lafrance, “El Poder de La Oración”).

“Hay días en los que no sabemos orar, cuando estamos bloqueados por el sufrimiento o por el pecado. Algunos hombres no quieren orar. Están entonces en una situación semejante a la de los sordomudos o ciegos del Evangelio. No ven la misericordia de Dios en el rostro de Jesús y no escuchan su llamada a la conversión. Es necesaria entonces una manifestación especial del amor de Dios para arrancarlos de ese estado y hundirlos en la humildad. Dios responde a todas las llamadas, pero cuando no hay llamada, hace falta una nueva irrupción de la gloria del Resucitado en el mundo de la miseria, para devolver la palabra a estos mudos que no saben ya dialogar y orar”.
(P. Jean Lafrance, “El Poder de La Oración”).

“Toda oración cristiana se sitúa al interior de esta tensión en la que se le suplica al Padre que escuche nuestro deseo, pero al final, se abandona a lo que Él quiere”.
(P. Jean Lafrance, “El Poder de La Oración”).

“Las oración es más importante q ue la reflexión, a condición de que no se convierta en un nuevo circuito, para rtranquilizarnos, sino en una ventana abierta sobre el infinito de Dios”.
(P. Jean Lafrance, “El Poder de La Oración”).

“Tal vez a causa de cierta formación de tipo dualista, que ha separado el cuerpo del alma, tenemos muchas dificultades para comprender la meditación en el sentido en que lo entiende la Escritura. Pertenecemos a una generación formada en las disciplinas modernas y no hemos aprendido a trabajar más que con nuestra inteligencia y nuestra lógica. Entonces, abordamos a la Biblia, la literartura patrística o espiritual, con nuestra lógica y reflexionamos sobre Dios o sobre Cristo, pero no les hablamos sino muy raramente”.
(P. Jean Lafrance, “El Poder de La Oración”).

"Debemos rezar los unos por los otros".
(P. Tony Mifsud S.J. Retiro de Semana Santa 1991).

“La oración es presentarse como un ser necesitado frente al Creador; es ponerse indefenso ante Dios”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“La oración alimenta la esperanza, haciéndola constante y firme”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“La oración es una de las pocas veces en la cual uno se atreve a ser totalmente honesto consigo mismo, porque, tal como enseñó Jesús a sus discípulos cuando le pidieron que les enseñara a rezar, en la oración uno se coloca delante de su Padre a partir de sus verdaderas necesidades”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“El amor a Dios en el prójimo y el amor al prójimo en Dios, son el fruto de la oración”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Cuando El Día Se Hace Noche: Dejarse Seducir por Dios en La Oscuridad”).

“La oración no es tanto mirar a Jesús, cuanto dejarse mirar por Él; no es tanto amar a Jesús, cuanto dejarse amar por Él para aprender amar como Él; no es tanto leer el Evangelio, cuanto dejarse leer por el Evangelio”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Cuando El Día Se Hace Noche: Dejarse Seducir por Dios en La Oscuridad”).

“El Espíritu de Cristo obra en nosotros la transformación, pero de nosotros depende la disposición para abrirnos y ser dóciles a su acción”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Cuando El Día Se Hace Noche: Dejarse Seducir por Dios en La Oscuridad”).

“El Señor premia la perseverancia en la oración con las pequeñas o las grandes intuiciones que resultan indispensables en el camino de seguimiento de Jesús el Cristo”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Cuando El Día Se Hace Noche: Dejarse Seducir por Dios en La Oscuridad”).

“Se escucha decir que el trabajo es oración. Quizás esto es posible en una sociedad donde todos comparten la misma fe. Pero hoy en día, ¿no sería mejor reformular esta frase para que no nos sirva de excusa? ¿No sería más correcto afirmar que el primer trabajo es la oración? Sólo cuando se penetra profundamente en la actitud orante podrá el trabajo convertirse también en oración”.
(P. Tony Mifsud S.J. “Cuando El Día Se Hace Noche: Dejarse Seducir por Dios en La Oscuridad”).

“Algunos de los regalos más grandes de Dios son las plegarias no atendidas”.
(Harold S. Kushner, “El Señor Es Mi Pastor).

“Eso es la oración, permanecer en Jesús”.
(Jean Vanier, “No Temas Amar”).

"No he logrado nada solo. Millones de personas en todo el mundo ansiaban la paz. Por eso digo que no hay que minusvalorar el poder de la oración".
(Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas, declaraciones tras el acuerdo diplomático alcanzado con Irak).

“La meta de la oración no es doblegar la intención de Dios, sino ahondar más y más en el corazón del hombre, para abrirlo a lo que Dios le quiere dar”.
(Soren Kierkegaard).

“Ora como puedas y no trates de orar como no puedas”.
(Dom Chapman).

“Hacer silencio, ponerse a la escucha, y quizás hablar. A la escucha y hablar: esto es sin duda un resumen de lo que es la oración. El diálogo es una palabra actualmente muy de moda. Y, en realidad, la oración es un diálogo. Se dialoga con alguien. Alguien vivo. Alguien que es Dios. Alguien vivo pero que es invisible y que es preciso descubrir en la fe”.
(Témoignage d’une Clarisse, Promesses 19, 37).

“Por tres cosas oro: por verte más claramente, por amarte más tiernamente y por seguirte más de cerca, día a día”.
(Godspell).

“El misterio de Dios se encuentra en la oración”.
(Dolores Amenábar, 9 de marzo de 2002).

“La pausa ignaciana es para entrar en contacto con Dios”.
(Hernán Opazo Delpiano, marzo 1999).

“En la oración de petición debemos dejar espacio a Dios y pedir y no imponer. Pedir, pero dejando en manos de Dios la última palabra. Trascender lo que inquieta en el momento para ir más allá rogando de modo que se haga lo mejor para la persona objeto de nuestra oración, que puede ser uno mismo”.
(Hernán Opazo Delpiano, 15 de mayo de 2003).

“En verdad es la oración lo que me calma”.
(Hernán Opazo Delpiano, 14 de octubre de 2003).

“Cada vez me contento más al rezar las oraciones que Tú mismo, Señor, me has inspirado. Son hechas a mi medida”.
(Hernán Opazo Delpiano, 14 de octubre de 2003).

“La oración es volver a casa”.
(Hernán Opazo Delpiano, 28 de abril de 2004).

“Antes de pedir perdón, es sano pedir ayuda al Señor”.
(Hernán Opazo Delpiano, Examen de Conciencia, 04 de julio de 2004).

“La oración es un antídoto para no fallar a Dios, para no sucumbir a las debilidades, a las tentaciones”
(Hernán Opazo Delpiano, Examen de Conciencia, 04 de julio de 2004).

“La oración de Jesús interior y constante es la invocación continua e ininterrumpida del nombre de Jesús con los labios, el corazón y la inteligencia, con el sentimiento de su presencia, en todo lugar y en todo tiempo, aun durante el sueño. Esa oración se expresa con estas palabras: ¡Señor Jesucristo, ten piedad de mí!”.
(Anónimo, “El Peregrino Ruso”).

"Tenemos que aprender a vivir la oración en medio de la acción".

"Recordar el pasado puede ser una oración cuando procuramos reconocer la obra de Dios y darle gracias".

"El Padre busca a quienes entren en contacto íntimo y personal con Él".

"Dios no necesita de nuestros rezos, sino la nobleza de nuestro espíritu".

“Felices los que hablan con Dios, porque sabrán entender a los hombres”.


EJERCICIOS ESPIRITUALES

"Exercicios spirituales, se entiende todo modo de examinar la consciencia, de meditar, de contemplar, de orar vocal y mental, y de otras spirituales operaciones, según que adelante se dirá. Porque así como el pasear, caminar y correr son exercicios corporales, por la mesma manera todo modo de preparar y disponer el ánima, para quitar de sí todas las afecciones desordenadas, y después de quitadas para buscar y hallar la voluntad divina en la disposición de su vida para la salud del ánima, se llaman exercicios spirituales".
(San Ignacio de Loyola, "Ejercicios Espirituales", 1ª Annotación).

“Exercicios espirituales para vencer a si mismo y ordenar su vida, sin determinarse por affeccion alguna que desordenada sea”.
(San Ignacio de Loyola, "Ejercicios Espirituales", 21).

"Hay que dejar que el Creador se manifieste y se comunique directamente con la creatura".
(San Ignacio de Loyola, "Ejercicios Espirituales").

“Me lanzó a velas desplegadas por los mares de la confianza y el amor”.
(Santa Teresa de Lisieux, Historia de Un Alma).

“En los Ejercicios, Dios es el más activo, el que nos toma de la mano, el que nos transforma. En las meditaciones, le cedemos el tiempo y el espacio para dejarle actuar en nosotros”.
(Cardenal Carlo María Martini S.J., “El Seguimiento de Cristo”).

“Esta es la actividad fundamental de los Ejercicios: dejarse alcanzar por Cristo, que quiere hacernos suyos. A través del espacio que le damos, le permitimos tomar nuestra vida y configurarla conforme a las exigencias evangélicas”.
(Cardenal Carlo María Martini S.J., “El Seguimiento de Cristo”).

“Hacer los Ejercicios es emprender un peregrinaje en la búsqueda de la voluntad de Dios, en la senda para lograr una libertad interior que me haga disponible como primer paso, para luego convertirme en un apasionado por el Reino y por el seguimiento de Jesús”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Encontrarme Frente al Otro” - Camino Ignaciano - ).

“La dinámica de de los Ejercicios Espirituales de san Ignacio de Loyola gira en torno al eje de la elección, la decisión y el compromiso como respuesta a la experiencia del encuentro con Dios”.
(P. Tony Mifsud S.J. “Cuando El Día Se Hace Noche: Dejarse Seducir por Dios en La Oscuridad”).

“La experiencia de los Ejercicios Espirituales es un proceso de crecer en libertad frente a Dios y a uno mismo, mediante el quitar de sí todas las affecciones desordenadas y así buscar y hallar la voluntad divina”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Talante Ético de la Espiritualidad Ignaciana”).

“La finalidad de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola consiste en hacerse profundamente libre para buscar, hallar y cumplir la voluntad de Dios en la historia humana, personal y social”.
(P. Tony Mifsud S.J., “El Discernimiento: Un Modo de Proceder en Política”).

“Los Ejercicios Ignacianos presuponen una persona capaz de tener grandes deseos, grandes sueños, ya que la confianza está depositada en la acción de Dios en uno”.
(P. Tony Mifsud S.J., “El Discernimiento: Un Modo de Proceder en Política”).

“La idea clave de los treinta días de Ejercicios Espirituales de san Ignacio es distinguir lo que Dios quiere que hagamos de lo que nosotros queremos hacer por Dios”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Transparentar la Gloria de Dios”).

“¿Cuál es el fruto que se espera de los Ejercicios? No es otro sino Cristo, es llenarnos de Cristo, amarlo cada vez más, escuchar su llamamiento, convertirnos de todas las redes y cadenas que nos aprisionan y que nos impiden seguirlo”.
(P. Juan Ochagavía S.J., “El Fruto de los Ejercicios”, Cuadernos de Espiritualidad Nº 143, CEI).

“Lo que se espera de los Ejercicios es Cristo, Cristo y sólo Cristo; que seamos otro Cristo; y, por lo mismo, comunicadores del Evangelio de Cristo a los demás”.
(P. Juan Ochagavía S.J., “El Fruto de los Ejercicios”, Cuadernos de Espiritualidad Nº 143, CEI).

“Los Ejercicios Espirituales son para ayudar a la persona que los hace, a sí mismo, pero también para ayudar a los demás”.
(P. Juan Ochagavía S.J., Ejercicios Espirituales de Ocho Días en Calera de Tango, 10 – 18 de junio de 2002, 15 de junio de 2002).

“Los Ejercicios Espirituales son una larga contemplación de la vida de Cristo, para que seamos sus testigos”.
(P. Juan Ochagavía S.J., Ejercicios Espirituales de Ocho Días en Calera de Tango, 10 – 18 de junio de 2002, 15 de junio de 2002).

“Los Ejercicios Espirituales buscan transformar la vida... después de los Ejercicios”.
(P. Juan Ochagavía S.J., Ejercicios Espirituales de Ocho Días en Calera de Tango, 10 – 18 de junio de 2002, 15 de junio de 2002).

“En los Ejercicios Espirituales, San Ignacio recomienda que cada persona se exponga largamente al contagio de la persona de Jesús. Quiere que en largas y repetidas horas de contemplación de los diversos <<misterios>> de su vida se deje afectar, conmover, enamorar, transformar hondamente por Jesús. Se trata de rogarle insistentemente que nos cambie el corazón y los afectos para amar lo que Él ama y cómo Él ama confiando en que Él tiene el poder de cambiar los corazones y los afectos. Se trata de rogarle que se digne enseñorearse de eso más hondo nuestro, de esa sed de amor infinito con la que el Padre nos dotó al crearnos; ese fondo insondable desde donde aflora la corriente de la vida en nuestros corazones de criaturas”.
(Josefina Errázuriz, “El Señor de Los Afectos”).

"Los Ejercicios son <<para vencer a sí mismo y ordenar su vida...>> [EE 21]; son para <<investigar y...demandar en qué vida o estado de nosotros se quiere servir su Divina Majestad>> [EE 135]; son escuela eximia para sentir y responder a la llamada de Dios, para vivir la vida en escucha y respuesta generosa al Señor que nos llama y envía. Los Ejercicios nos preparan a vivir la vida como <<vocación - respuesta>>".
(CVX, “Nuestro Carisma CVX”).


CORAZÓN

“¡Bendito sea el Señor, que hizo maravillas! Mi corazón se ha vuelto una ciudad fuerte”.
(Salmo 31, 22).

"Tú nos hiciste para Ti, oh Dios, y nuestro corazón no estará tranquilo hasta que descanse en Ti".
(San Agustín, Sobre la Caridad).

"Nuestros corazones fueron creados para Ti, Señor, y no descansarán hasta descansar en Ti".
(San Agustín).

"Nuestro corazón estará siempre inquieto, Señor, mientras no descanse en Ti".
(San Agustín).

“Es el más profundo centro del hombre, donde Dios no cesa de llamarle para que consienta en su amor creador”.
(P. Jean Lafrance, “El Poder de La Oración”).

“Es el lugar de la libertad, la <<profundidad de las profundidades>> que está a menudo oculto, rodeado por una especie de caparazón de piedra”.
(P. Jean Lafrance, “El Poder de La Oración”).

“Es precisamente esta profundidad, el <<corazón>> lo que está en los orígenes de nuestro ser”.
(P. Jean Lafrance, “El Poder de La Oración”).

“Lo que le interesa a Dios es el corazón”.
(P. Fernando Salas S.J., Ejercicios Espirituales de Ocho Días, Semana Santa, abril 1998).

“Llevamos en lo hondo de nuestro corazón un <<vestigio de Dios>>”.
(Ruysbroeck).


ESPIRITUALIDAD

“La espiritualidad es la vida según el Espíritu”.
(P. Tony Mifsud S.J., “Talante Ético de la Espiritualidad Ignaciana”).

“En los comienzos de la vida espiritual, se busca el sobre todo amar a Dios; al final, se comprende que basta con dejarse amar por Él”.
(P. Jean Lafrance, “El Poder de La Oración”).


ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL

"Acompañamiento espiritual: <<Ayuda que un cristiano da a otro para hacerle capaz de escuchar la comunicación de Dios, de crecer en familiaridad con este Dios y de traducir las consecuencias de esta relación>>".
(W. A. Barry y W. J. Connolly).

"Las tareas del acompañante son:
- Ser testigo del desarrollo del acompañado.
- Invitar a la vida.
- Saber discernir.
- Poder enseñar.
- Prescribir".
(P. Alvaro González, "El Arte de Acompañar", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

"El acompañamiento no es:
- Una terapia psicológica
- Un encuentro de amistad
- Hacerse cargo de la suerte del acompañado
- Predicar ni querer que otros repitan mi experiencia
- Agradar al acompañado sino ayudarlo
- Tener respuesta para todo.
(P. Alvaro González, "El Arte de Acompañar", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

“Somos peregrinos de principio a fin, caminantes, y, cuando hacemos el camino solos, podemos caer fácilmente en manos de asaltantes”.
(P. Alvaro González, "El Arte de Acompañar", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

“Necesitamos ser acompañados, es un derecho que todo cristiano tiene”.
(P. Alvaro González, "El Arte de Acompañar", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

“Toda persona necesita de alguien que sea capaz de mirarlo en su ser y de reflejar lo que ve”.
(P. Alvaro González, "El Arte de Acompañar", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

"El acompañante es un contemplativo de la historia vital de un hermano en su encuentro con Dios".
(P. Alvaro González, "El Arte de Acompañar", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

"Es indispensable aprender a mirar largamente y esto nos cuesta, somos hombres y mujeres de juicio rápido: <<esto es bueno>>; <<aquello es malo>>. Nos cuesta darnos tiempo y cercanía para discernir, preferimos aplicar preferentemente la inteligencia para aconsejar".
(P. Alvaro González, "El Arte de Acompañar", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

"Discernir es reconocer, distinguir, elucidar la manera como el Espíritu de Dios actúa en el acompañado".
(P. Alvaro González, "El Arte de Acompañar", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

"La tarea del acompañante es respetar las decisiones y elecciones que hace el acompañado".
(P. Alvaro González, "El Arte de Acompañar", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

"El acompañante tiene que contribuir a la formación de la conciencia del acompañado, y, en ocasiones, es importante indicar que esto o aquello no puede hacerse o es necesario vivirlo de manera distinta, (conductas económicas, sexuales, etc.)".
(P. Alvaro González, "El Arte de Acompañar", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

"El acompañante es un compañero de camino del acompañado, ni mejor ni superior, sólo distinto".
(P. Alvaro González, "El Arte de Acompañar", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

"No se requiere ser perfecto para ser un acompañante sino sólo ser peregrino".
(P. Alvaro González, "El Arte de Acompañar", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

"Acompañamiento: En cuanto a lo que pasa en la entrevista y en la relación de acompañamiento, cabe tener siempre una actitud de gran discreción. Ni siquiera comentar que tal persona vino hablar conmigo, que se está dirigiendo conmigo".
(P. Alvaro González, "El Arte de Acompañar", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

"Acompañamiento = Los discípulos de Emaús, (Lc 24, 13 - 55)".
(P. Alvaro González, "El Arte de Acompañar", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

"Acompañamiento = El Buen Pastor, (Jn 10, 1 - 16)”.
(P. Alvaro González, "El Arte de Acompañar", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

"Al acompañar no basta con reconocer las sugerencias y mociones del Espíritu, también tenemos que aprender a reconocer al mal espíritu, al espíritu del maligno".
(P. Alvaro González, "El Arte de Acompañar", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

"El acompañante es un testigo del paso de Dios por la vida de un hombre o de una mujer; es alguien que descubre el misterio de la vida que habita en la profundidad del acompañado y lo hace con los ojos de Dios para amarlo con el corazón de Dios y acompañarlo en su búsqueda incesante de vivir".
(P. Alvaro González, "El Arte de Acompañar", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

"El acompañamiento es una experiencia profundamente humana de cercanía, de conocimiento, de intercambio, de ternura, en la que el acompañado pone su historia, sus sueños, sus búsquedas en las manos del acompañante".
(P. Alvaro González, "El Arte de Acompañar", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

"El acompañamiento es una experiencia religiosa de encuentro en el que el acompañado plantea qué está pasando en el hoy de su vida, para que junto con el acompañante pueda reconocer quién es, qué quiere y dónde se encuentra en el camino que lo lleva a la adultez en Cristo".
(P. Álvaro González, "El Arte de Acompañar", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

"En el acompañamiento lo que importa es la persona más que los problemas que presenta".
(P. Álvaro González, "El Arte de Acompañar", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

"El experto se centra en los problemas, el acompañante en la persona".
(P. Álvaro González, "El Arte de Acompañar", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

"Todo acompañante ha de avanzar con profundo respeto, como de puntilla, sabiendo que se mueve en tierra sagrada".
(P. Josep Ma. Rambla S.J. "No Anticiparse al Espíritu", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 109).

"El Espíritu es el principio de vida y único guía de una cristiana o de un cristiano. El es quien señala el camino, quien conduce y quien da fuerzas para la jornada... Nadie le puede suplantar".
(P. Josep Ma. Rambla S.J. "No Anticiparse al Espíritu", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 109).

"...Cuando hablamos de vida espiritual y de espiritualidad, no hemos de olvidar que nos referimos a toda la vida de la persona. Todo el campo de acción del Espíritu es <<espiritual>>: vida individual y colectiva, vida interior y relaciones con la sociedad, asuntos explícitamente relacionados con la fe (oración, sacramentos, virtudes, etc.) y asuntos profanos (economía, cultura, política, etc.). Por consiguiente, el acompañamiento no ha de circunscribirse al campo de la vida interior, sino que ha de extenderse a todas aquellas zonas de la vida que son dominio del Espíritu de Jesús. Este fue conducido por el Espíritu a la oración y a la liberación de los oprimidos, a la convivencia pacífica y al enfrentamiento, incluso a la tentación, etc.".
(P. Josep Ma. Rambla S.J. "No Anticiparse al Espíritu", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 109).

"Para emprender la colaboración del acompañamiento se impone la confianza recíproca. Según una orientación ignaciana en sus Ejercicios Espirituales (que son una experiencia de diálogo espiritual), esta confianza consiste en la tendencia a interpretar siempre bien lo que la otra persona dice o manifiesta. Cuando una interpretación en buen sentido no es posible, antes de rectificarla (y menos aun condenarla) conviene preguntar como entiende la otra persona lo que ha manifestado. Con esto sólo a buen seguro que la mayor parte de malentendidos se eliminan. Sin embargo, si todavía no se disipa el malentendido, o quizá aparece un claro error, entonces es el momento de entrar en un diálogo más a fondo. Esta actitud, naturalmente es recíproca".
(P. Josep Ma. Rambla S.J. "No Anticiparse al Espíritu", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 109).

"El acompañante,..., es <<el que no juzga nunca>>".
(P. Josep Ma. Rambla S.J. "No Anticiparse al Espíritu", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 109).

"El acompañamiento espiritual,..., tiene que ver con lo más íntimo, personal e inviolable de la persona".
(P. Josep Ma. Rambla S.J. "No Anticiparse al Espíritu", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 109).

"El objetivo del acompañamiento espiritual es que Cristo vaya creciendo <<se vaya formando>> (cf. Gal 4, 19) en la persona acompañada".
(P. Josep Ma. Rambla S.J. "No Anticiparse al Espíritu", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 109).

"Quien desempeña la tarea de acompañante sólo puede hacerlo desde la absoluta modestia de sentir que se le permite la entrada, desde la humildad de quien sabe que se le invita a participar, y sólo como acompañante, en el camino del Espíritu que recorre la persona acompañada".
(P. Josep Ma. Rambla S.J. "No Anticiparse al Espíritu", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 109).

"La persona que busca el acompañamiento espiritual tiene el deseo de crecer en una relación profunda con el Señor, una vida en el Espíritu".
(P. Josep Ma. Rambla S.J. "No Anticiparse al Espíritu", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 109).

"Actitud básica del acompañamiento espiritual: la acogida".
(P. Josep Ma. Rambla S.J. "No Anticiparse al Espíritu", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 109).

"Más que recetas hechas, frases aprendidas o argumentos de autoridad, enriquecerá mucho mi trabajo de acompañante el dejarme llevar por mis propias intuiciones".
(P. Eddie Mercieca S.J. "Relación Acompañante - Acompañado: Algunas Pistas Orientadoras", en Cuadernos de Espiritualidad Nº 83).

"Durante toda su vida la conversación espiritual será el carisma de Ignacio".
(P. Piet van Breemen S.J., “El Acompañamiento Espiritual Hoy”. , en Cuadernos de Espiritualidad Nº 109).

"El acompañante espiritual no decide, sino que deja al otro libre, para decidir por sí mismo".
(P. Piet van Breemen S.J., “El Acompañamiento Espiritual Hoy” , en Cuadernos de Espiritualidad Nº 109).

"El más importante presupuesto del acompañante espiritual para su servicio es, en mi opinión, que la fe se haya hecho de tal manera carne y sangre en él, que haya llegado a una alta dosis de aceptación de sí mismo".
(P. Piet van Breemen S.J., “El Acompañamiento Espiritual Hoy”. , en Cuadernos de Espiritualidad Nº 109).

“La dirección espiritual es una relación en la cual el director ofrece apoyo, guía e iluminación con respecto a la experiencia de Dios del dirigido”.
(P. Charles M. Shelton, S.J., “Dirección Espiritual, Consejería Pastoral y Terapia”, en CEI Cuadernos de Espiritualidad Nº 145).

“La dirección espiritual se centra en ayudar a que la persona entienda su experiencia religiosa y su relación con Dios”.
(P. Charles M. Shelton, S.J., “Dirección Espiritual, Consejería Pastoral y Terapia”, en CEI Cuadernos de Espiritualidad Nº 145).

“La dirección espiritual se centra más en el curso de la vida, particularmente en relación a la llamada de Dios, la terapia se centra en trabajar los problemas de la vida y la disconformidad subjetiva que tales dificultades acarrean”.
(P. Charles M. Shelton, S.J., “Dirección Espiritual, Consejería Pastoral y Terapia”, en CEI Cuadernos de Espiritualidad Nº 145).

“Un director espiritual jesuita debe hacer todos los esfuerzos para resistir cualquier tentación de asumir el rol de terapeuta cuando trata a un dirigido”.
(P. Charles M. Shelton, S.J., “Dirección Espiritual, Consejería Pastoral y Terapia”, en CEI Cuadernos de Espiritualidad Nº 145).

“Nosotros no necesitamos sólo animar decisiones morales sanas y bien pensadas de parte de aquellos a quienes aconsejamos, sino también debemos ayudarlos a discernir la fragilidad humana que acompaña toda toma de decisiones”.
(P. Charles M. Shelton, S.J., “Dirección Espiritual, Consejería Pastoral y Terapia”, en CEI Cuadernos de Espiritualidad Nº 145).

“La dirección espiritual puede ser definida como una relación interpersonal que promueve el descubrimiento y el enrequicimiento de los aspectos trascendentales e espirituales de nuestras vidas”.
(Brendan Collins, “The Changing Relationship Between Psychology and Contemporary Spiritual Dierection”, Pastoral Psychology 40 Nº 5).

“Un acompañante espiritual ignaciano fundamenta su escucha en:
El don del discernimiento y el arte de acompañar que desarrolla gracias a su conocimiento de las reglas de discernimiento de los Ejercicios Espirituales;
Una certeza inquebrantable de la presencia y la acción del Espíritu Santo en el corazón de la persona que está escuchando;
Su familiaridad con la Sagrada Escritura, su intimidad con Cristo y su conocimiento de los caminos de la vida espiritual cristiana”.
(Brigitte-Violaine Aufauvre, “Desolación Espiritual y/o Depresión”, en CEI Cuadernos de Espiritualidad Nº 145).

“Lo que está en juego en el acompañamiento espiritual, es <<ayudar a alguien a reconocerse ante Dios como perdonado y a la vez pecador, como quien recibe su vida de Dios y al mismo tiempo lo esquiva>>.
(Brigitte-Violaine Aufauvre, “Desolación Espiritual y/o Depresión”, en CEI Cuadernos de Espiritualidad Nº 145).

“Es bueno que el acompañante confirme, el paso del Señor y sus gracias, por la vida del acompañado”.
(Josefina Errázuriz, Reunión de Acompañamiento Espiritual 24 de octubre de 2002).

"Es algo muy serio confiar su alma a otro".
(Sócrates, "Platón, Protágaras", 313).


CONSEJERÍA PASTORAL

“La consejería pastoral está enfocada en ayudar a la gente a clarificar, hacer sentido de, o encontrar significado en sus problemas personales del diario vivir, especialmente en aquellas dificultades relativas a sus caminos de fe”.
(P. Charles M. Shelton, S.J., “Dirección Espiritual, Consejería Pastoral y Terapia”, en CEI Cuadernos de Espiritualidad Nº 145).


ESCUCHAR A DIOS

“Debemos <<recoger>> las huellas, los indicios, las invitaciones, las órdenes de la voluntad de Dios, como el agricultor recoge la cosecha en el granero, como el sabio recoge el fruto de una experiencia”.
(Madeleine Delbrêl, “La Alegría de Creer”).


ALABANZA

"Alaben al Señor sus servidores,..., porque no ha despreciado al pobre en su miseria, no le ha vuelto la cara y a sus invocaciones le hizo caso".
(Salmo 22, 24-25).


SILENCIO

“Es todo un proceso de acallar ruidos, la propia palabra, hasta llegar a la escucha en el hombre interior del mensaje de todos los seres y del Señor de todos los seres. Es un vacío, no lleno de nada, lleno de presencias que están allí aunque no les prestemos atención. No es una evasión de la realidad y de la dureza de la vida diaria por domesticarla. Es un entrar en lo más profundo de la realidad misma. Es un viaje al interior de las cosas, de las personas, de la vida. Un renunciar, siquiera temporalmente, a revolotear en la superficie de las mismas”.
(P. Pedro Arrupe S.J.).

“La libertad personal se reconquista desde el interior de uno mismo palmo a palmo. El silencio es atmósfera imprescindible para soldar fracturas de personas descoyuntadas entre decisiones y contradicciones. La extroversión hecha hábito, hace que dé miedo y vértigo el vacío del silencio y se rebuscan dosis de ruido y acción, como el drogadicto las busca de droga. Nos debe mover la voluntad de ser libres y de experimentar esta libertad. Es necesaria la familiaridad con el silencio de la contemplación para alcanzar amor, para ser apóstol capaz de acoger, educar y redimir a las personas”.
(P. Pedro Arrupe S.J.).

“Silencio que acoge para dar, como María en la Encarnación. Silencio admirativo, admirador de todo lo que es vida, allí donde esté. La capacidad de admiración es uno de los síntomas más claros de la juventud de espíritu”.
(P. Pedro Arrupe S.J.).

“El silencio es también una manera de palabra cristiana necesaria ante el misterio, ante el dolor propio o ajeno, ante la violencia y la injusticia que se nos inflinjen”.
(P. Pedro Arrupe S.J.).

“¡No malgastemos la Buena Nueva en palabras que no han nacido del silencio!”.
(P. Pedro Arrupe S.J.).

“Cada vez me convenzo más en que permanecer en silencio con los amigos es tan importante como hablar con ellos”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “The Primacy of the Heart”).

“Siento un deseo cada vez más fuerte de permanecer en silencio con los amigos. No hay por qué contar todos los acontecimientos, ni compartir todas las ideas. Una vez que hay un atmósfera de confianza mutua, podemos permanecer en silencio y dejar que sea el Señor el que hable, amable y suavemente”.
(P. Henri J. M. Nouwen, “The Primacy of the Heart”).

"El silencio es una de las artes más grandes de la conversación".
(Miguel de Cervantes y Saavedra).

"En el silencio se forjan las personas".
(Diego Ibáñez Langlois).

“Un tiempo para el silencio, para el recogimiento, para la poesía, es un tiempo eminentemente humano”.
(Sara López Escalona, “El Hombre como Problema y Misterio”).

“El silencio interior activo es un importante objetivo a perseguir por quien aspira al mayor conocimiento y realización personal, porque es el mejor y más auténtico lugar de encuentro consigo mismo donde descubrir la verdad sobre sí mismo”.
(Pedro Romero, “ Nada te Turbe”, - Un Camino de Liberación Interior -).

“Acallar es posponer la ocupación de la mente sobre todo aquello que no es puro encuentro con uno mismo”.
(Pedro Romero, “ Nada te Turbe”, - Un Camino de Liberación Interior -).

“Hacer silencio es escuchar a Dios; es suprimir todo lo que nos impide escuchar u oír a Dios”.
(Madeleine Delbrêl, “La Alegría de Creer”).


CIELO

"El gozo del cielo será igual para todos.
Para cada uno según sus capacidades".
(Santa Teresa de Jesús).

"No pensemos que entraremos en el cielo, antes de haber entrado en nuestra alma".
(Santa Teresa de Jesús).

“Mi cielo está en estar siempre delante de Él, está en llamarlo Padre, en ser creatura suya: entre los brazos divinos no temo la tempestad y mi única ley es el abandono total”.
(Santa Teresa de Lisieux, Poema “El Cielo Que Es Mío”, 7 de junio de 1896).


PLENITUD

“Todos los que beben de esta agua, volverán a tener sed; pero el que beba del agua que Yo le daré, nunca volverá a tener sed. Porque el agua que Yo le daré brotará en él como un manantial de vida eterna”.
(Jn 4, 13 - 14).

"Mi alma te desea por la noche y mi espíritu dentro de mí te busca".
(Is 26, 9).

"Como anhela la cierva
estar junto al arroyo,
así mi alma desea,
Señor, estar contigo".
(Salmo 42, 2).

"Cuando yo me adhiera a Ti con todo mi ser,
no habrá ya para mí penas ni pruebas,
y mi vida, toda llena de Ti, será plena".
(San Agustín).

"La vida es para buscar a Dios,
la muerte para encontrarlo,
la eternidad, para tenerlo".
(P. Alberto Hurtado S.J.).

“El Señor nos ha concedido una gracia al hacernos sentir un vacío ante todo lo que no es Él”.
(Balduino).

"Yo te he sentido".
(Hernán Opazo Delpiano, Ejercicios Espirituales de Ocho Días, Malloco, Semana Santa, abril 1998).

"Nadie ha visto a Dios, pero lo grande es sentirlo".
(Hernán Opazo Delpiano, Ejercicios Espirituales de Ocho Días, Malloco, Semana Santa, abril 1998).

VI


SEGUIMIENTO DE DIOS

"No es digno de Mí, el que no toma su cruz, para seguirme".
(Mt 11, 38).

"Si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y sígame. Pues quien quiera asegurar su vida la perderá; y quien sacrifique su vida por Mí y por el Evangelio, se salvará".
(Mc 8, 34 - 35).

"If anyone wishes to come after me, he must deny himself and take up his cross daily and follow Me".
(Lk 9, 3).

“Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dios dinero”.
(Lc 16, 13).

“Todo lo tengo al presente por pérdida, en comparación con la gran ventaja de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por su amor acepté perderlo todo y lo considero como basura. Ya no me importa más que ganar a Cristo y encontrarme en El, desprovisto de todo mérito o santidad que fuera mío, no por haber cumplido la Ley, sino por aquel mérito o santidad que es el premio de la fe y que Dios da por medio de la fe en Cristo Jesús”.
(Fil 3. 8 10).

"¿Dónde me queréis, Señor, llevar?
Siguendoos, Señor, yo no me podré perder".
(San Ignacio de Loyola, D, 5-III-1544).

"Vamos hacia Dios, no caminando, sino amando".
(San Agustín).

"No anteponer nunca nada a Jesucristo".
(San Benito).

<<Nihil amori Christi praeponere>>, <<No anteponer nada al amor de Cristo>>.
(San Benito).

"Pongamos nuestras manos en las manos del Hijo de Dios, pronunciemos nuestro <<Sí>> en respuesta a su <<Sígueme>> y entonces seremos cosa suya y su vida divina podrá rebosar libremente en nosotros".
(Santa Edith Stein, Sor Benedicta de la Cruz).

“¿Por qué no te entregas a Dios de una vez..., de verdad...¡ahora!?”.
(San Josemaría Escrivá de Balaguer, “Camino”, 902).

"Queridos jóvenes, también hoy creer en Jesús, seguir a Jesús tras las huellas de Pedro, de Tomás, de los primeros Apóstoles y testigos, conlleva una opción por Él y, no pocas veces, es como un nuevo martirio: el martirio de quien, hoy como ayer, es llamado a ir contra corriente para seguir al divino Maestro", para seguir al Cordero a donde quiera que vaya, (Ap. 14, 4)... Quizás a vosotros no se os pedirá la sangre, pero sí ciertamente la fidelidad a Cristo. Una fidelidad que se ha de vivir en las situaciones de cada día".
(Papa Juan Pablo II, durante la vigilia de oración celebrada en Tor Vergata, 19 de de agosto de 2000).

"Seguir a Jesús, pues, no es andar preocupados por la propia perfección, como si su amor y amistad fuesen fruto de nuestro esfuerzo y buen comportamiento, sino caminar tras sus huellas, intentando hacer de la propia vida una ofrenda, como Él hizo la suya, para ponerla al servicio de Dios y de los hermanos. Lo que importa, más allá de las limitaciones y debilidades, es jugarse la vida por los demás, esperando que Dios realice su obra de manera gratuita. Y para vivir la gratuidad de la salvación nada hay mejor que el reconocimiento de la propia menesterosidad e impotencia, a través de las múltiples fallas e incoherencias personales".
(P. Eduardo López Azpitarte S.J. "Amarse a Sí Mismo". Mensaje, noviembre 1995).

"No se trata de imitar a Jesús, (estático).
A Jesús hay que seguirlo".
(P. Beltrán Villegas SS.CC. Retiro "La Santidad de los Laicos", 8 de julio 1989).

“¿Qué es ordenado? ¿Qué es desordenado?
El orden es Jesucristo. Vivir crísticamente”.
(P. Juan Ochagavía S.J., Ejercicios Espirituales de Ocho Días en Calera de Tango, 10 – 18 de junio de 2002, 11 de junio de 2002).

“Para reflejar a Cristo, debemos estar dispuestos a seguir el camino de la cruz”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Como Pan que se Parte”).

“Dios no nos ama por lo que somos, sino que somos porque Él nos ama”.
(P. Piet van Breemen S.J. “Como Pan que se Parte”).

"Vivir el Evangelio es imposible. Reconocer esto es el comienzo. Sino, ¿para qué Dios vino a salvarnos?".
(P. Tony Mifsud S.J., Charla "Moral Social", en Curso Manresa, CVX, 03 de junio de 2000).

“En medio de la dispersión de una civilización de lo efímero y lo pasajero, el seguidor de Jesús se siente llamado a cuidar lo esencial, a inclinarse por lo que es verdaderamente profundo, más allá de las apariencias de lo espectacular, a elegir la cordialidad en medio de una cultura racionalizada, a preferir la sabidu